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La elección de Fiscal General, para secuestrar al Estado

Barataria

El presente año inició con la juramentación de la Comisión de Postulación para elaborar una lista de seis candidatos, de los cuales el Presidente de la República deberá elegir a una persona, para que ocupe el cargo.  Mucho se ha escrito y dicho sobre la elección de este funcionario que ocupará el Ministerio Público que por disposición constitucional tiene la función de exclusividad en la persecución penal y además velar por el cumplimiento de la ley en el país.  La gestión de cualquier fiscal general siempre está envuelta en polémica, ya sea porque se hace de la vista gorda, es complaciente con funcionarios de gobierno y porque utiliza la fiscalía general como un “trampolín” para que posteriormente busque la presidencia de la República.

Así la gestión de las últimas tres fiscales generales se han visto envueltas en verdaderas polémicas sobre su gestión, porque han “llevado agua a sus molinos” y desde el Ministerio Público han perseguido a uno de los dos bandos que protagonizaron el conflicto armado interno, mientras que los dirigentes del otro bando han vivido plácidamente sin temor a persecución política.  Hemos visto, como una Fiscal General utilizó el Ministerio Público aprovechando una lucha contra la corrupción, como plataforma para reforzar sus propias aspiraciones políticas, mismas que negó vez tras vez, indicando que nunca se lanzaría por la carrera presidencial.  Y, la última fiscal, resultó ser una suerte de comparsa, para acompañar al Presidente anterior y al actual en todo lo que estos se han propuesto y, convenientemente, si el anterior gobernante expulsó a la CICIG, que se perdió en la lucha contra la corrupción a una persecución más que selectiva para apoyar el proyecto político de la Fiscal General; la actual fiscal general terminó por desarmar toda la estructura de la FECI, perjudicial para algunos.

Así las cosas, estamos viendo como el proceso de elección de nuevo o nueva fiscal general, inicia y que se supone que sería el último bastión que debe cooptarse previo a las elecciones generales.  Recordemos que las acciones del Ministerio Público en contubernio con la anterior Magistratura de la Corte de Constitucionalidad, le dieron la excusa perfecta al Congreso de la República para no elegir a los magistrados del poder judicial, que ilegítimamente continúan y continuarán en el poder, porque para librar a los corruptos ni más ni menos se necesita estos magistrados y jueces, porque son los que son parte de este Estado secuestrado y prueba de esto es que al Congreso ya no le interesa, elegir magistrados, ya el próximo año será electoral y necesita este tipo de jueces y magistrados ad hoc.

Así las cosas, tenemos a todas las instituciones como parte de un sistema que se ha ido entretejiendo paulatinamente y poco a poco las instituciones han ido respondiendo a un orden, así tenemos un sistema judicial al servicio del grupo en el poder, que se protege a diestra y siniestra, tanto así que el exministro Benito Ruiz, famoso por almacenar cantidades exageradas de dinero en efectivo, ya sale de su escondite para presentarse a los tribunales a sabiendas de que ya todo está coordinado para que pueda solventar su situación legal y con ello ya otros buscarán la misma suerte.

No me extrañaría que haya una inusitada reelección de la actual Fiscal General, porque ha servido fielmente a los intereses del señor Giammattei y considerando que es una funcionaria señalada por países como Estados Unidos, no querrá quedarse sin “protección”, porque aquello de que “estoy vigilante” quedó en el olvido, hoy la fiscal general tiene un rol muy activo en cambiar fiscales, remover piezas, y desarticular casos planteados con anterioridad porque este es el trabajo que a la larga le podría garantizar una reelección.

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