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A 346 años de la fundación de la USAC

Lugar Hermenéutico

El próximo 31 de enero, se cumplirán 346 años de fundación de la Universidad de San Carlos de Guatemala, USAC, cuarta universidad de la América Hispánica y primera en Centroamérica.   En nuestro país, por 285 años, fue el único centro de estudios superiores, hasta, que, a partir de 1961, se da el surgimiento de universidades privadas.

En su libro, El Naufragio de la Universidad y otros ensayos de epistemología política, el sociólogo y filosofo suizo, Michel Freitag, nos habla sobre la época de cambios en la cual nos encontramos y sobre esta base afirma, que no hay reforma más urgente que la de la Universidad.

Lo anterior, aplica para cualquier institución de educación superior, sea esta pública o privada, pues en términos generales, existe una amplia brecha, entre el ideal en el cual fueron creadas la mayoría de estas, versus su realidad actual, en el entendido que la tecnología en los últimos 20 años ha revolucionado las formas de crear y ejecutar en todos los campos de la acción humana.

Las nuevas tecnologías, son hoy en día la base para la construcción de cualquier sistema eficiente y transformador, que más en el sistema de la educación superior, el eslabón más importante para desarrollar cualquier sociedad o bien mantenerle en la mediocridad.

Las posibilidades que brinda la inteligencia artificial, la realidad virtual o el big data, son ilimitados, como ilimitadas las interacciones que puede hacerse con ellas en plataformas capaces de modelar sistemas complejos. 

Si, a lo anterior sumamos, la crisis sanitaria global, originada por la pandemia del COVID 19, nos veremos necesariamente obligados a insistir, en el reinicio del proceso de reforma universitaria, el cual, se ha venido postergando por décadas a lo interno de San Carlos.

Una institución histórica, recia y altamente burocratizada como la USAC, reclama nuevos aires para su transformación, pues estamos inmersos en una era en la cual lo único constante es el cambio y los profesionales egresados, saldrán a un mercado laboral altamente competitivo, muchas veces a crear y competir con profesionales que devienen de sociedades altamente tecnológicas y digitales.

A su vez, es urgente  que la USAC abra de nuevo las puertas a todo ciudadano con deseos de superarse, es inadmisible que una universidad pública, más aún si es la única de un país subdesarrollado como el nuestro,  tenga un sistema de admisión como el vigente.

Lo anterior beneficia a unos pocos que van con una sólida preparación del nivel diversificado, pero condena a la mayoría que devienen con una preparación no adecuada o bien del sistema público de educación media, el cual cada vez es más decadente.

El verdadero examen de admisión debe darse en las aulas, sean estas físicas o virtuales, es válido procurar una excelencia académica, para ello está el mecanismo que penaliza la repitencia, pero es verdaderamente absurdo, por no decir perverso, que, en tiempos de educación en línea, algunas unidades académicas limiten la asignación a 35 estudiantes por aula, bajo el supuesto de una pseudo acreditación de por sí, muy cuestionada.

Es preciso comprender que el conocimiento no se da únicamente dentro de cuatro paredes, de hecho, es muy probable que las primeras universidades hayan surgido de un grupo de gente bajo la sombra de un árbol con deseos de aprender, dibujando las ideas que brotaban de la mente de un maestro con el deseo de enseñar.  La educación superior pública en Guatemala no puede ni debe, ser exclusivo para unos cuantos.

Paralelo a la apuesta tecnológica, una institución con las características de la carolingia debe hacer de la temática medio ambiental, su principal eje integrador, en la investigación, la docencia y la extensión, que le permitan convertirse en un referente regional en la materia.

La promoción del Desarrollo Sostenible, como concepto que conjuga el equilibrio entre lo social, lo económico y lo ambiental, puede ser la ruta de navegación, por donde la USAC, reoriente la racionalidad de una sociedad que está esquilmando, hasta el empacho, sus más preciados bienes y servicios ambientales.

La apertura de la Universidad para todo aquel que quiera superarse, la apuesta tecnológica y la temática ambiental, deben ser las grandes apuestas del proceso Innovación Universitaria en la USAC, para garantizar otros 346 años no solo de universidad, más bien de vida digna y sostenible para las próximas generaciones.

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