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El necesario parteaguas que requiere el país

Antropos

Siendo los pactos la suscripción de acuerdos políticos que tiende a modificar modelos de desarrollo y consolidan nuevos principios orientadores del accionar del Estado y la sociedad, estos se reflejan en algunos países como España con el Pacto político y económico que se firmó en el Palacio de Moncloa, después de la crisis que advino por la muerte del dictador Francisco Franco. Este proceso lo condujo el joven político Adolfo Suárez y firmado por todas las fuerzas de España abarcando dos grandes temas, como es el saneamiento económico y la actuación jurídica y política, tendiente a la convivencia democrática. Asimismo está el caso de Costa Rica con la segunda República bajo la conducción de José Figueres Ferrer, Guatemala con la revolución de octubre de 1944, y los intentos de los acuerdos de paz de 1996, que fueron abortados por diferentes razones e intereses.

Es necesario señalar otros hermosos ejemplos de pactos como el que encabezó Mahandis Ghandi con la desobediencia civil masiva, pero no violenta, que logró la independencia de la India, como colonia británica, o bien el movimiento encabezado por Nelson Mandela, defensor de los derechos humanos contra la segregación racial instaurando un modelo democrático en Sudáfrica. Todos estos ejemplos, muestran el esfuerzo de voluntad colectiva, para encontrar una vía que los condujo a una mejor sociedad. Existen, desde luego otros pactos, como el del fin de la guerra civil en El Salvador, la lucha por la paz en Colombia.

Resulta interesante, destacar que naciones como España, Sudáfrica, India, El Salvador y Costa Rica, lograron permanencia a partir de un parteaguas político, económico, educativo y cultural, en medio de contradicciones naturales que perviven hasta la fecha. Hoy las reconocemos como sociedades más justas y equitativas, menos violentas y agresivas. Consideran los valores ciudadanos como principios motores de su propia vida social. Ciertamente hay desigualdades, pero no existe la voracidad de expoliar al Estado y dejarlo sin recursos para atender las necesidades sustantivas de la población en torno a la salud, la educación y la seguridad.

En Guatemala,  algunos gobiernos como el de Vinicio Cerezo forjaron un ideal democrático, con la idea de la concertación, a fin de armonizar un proyecto de nación. Alfonso Portillo con la emisión de leyes financieras para romper los monopolios y la puesta en práctica de la desconcentración y descentralización, también fue otro gran intento socio-político; hasta Alvaro Colom, que a través de  su Plan de Gobierno, llamado de la esperanza,  fue trazado bajo una concepción socialdemócrata, en el que se vislumbraba cierto optimismo de inclusión social para  gobernar a la nación. Sin embargo, todos estos intentos como los Acuerdos de Paz, se frustraron y no lograron concretar sus sueños, perdiendo nuestra sociedad, oportunidades para superar la constante conflictividad social.

Hoy, de nuevo se perfila la elección de nuevos gobernantes y puestos importantes del Estado, tales como la del Fiscal General, Contraloría General de Cuentas, Procurador de los Derechos Humanos, Rectoría de la Universidad de San Carlos. Algunas condiciones nacionales e internacionales que inciden en la política del país han variado. La situación de vida de las y los ciudadanos, ya no permite la improvisación, la ocurrencia y mucho menos el atesoramiento corrupto de las arcas del tesoro estatal, ni vivir de los favores del gobierno para el emprendimiento de las obras públicas.

La realidad exige a los dirigentes políticos explicar a fondo las razones por las cuales aspiran a ser gobernantes. Y estas, deben ser fundamentadas con el conocimiento de los diversos problemas y la definición concreta de las salidas a los mismos para beneficio social. Ya no se puede ser excluyente, ni improvisado.  Y por eso entiendo, que el discurso político debe orientarse a la construcción de un parteaguas, que le permita a la sociedad guatemalteca, encontrar a través de la armonización, la superación de una conflictividad estructural y coyuntural, que nos está hundiendo en un pozo sin fin.

Como dijo un expresidente chileno, ahora se trata de platicar, platicar y platicar, para encontrar en las palabras, los encuentros de “acuerdos mínimos”, que siendo mínimos, son acuerdos. Acuerdos necesarios en seguridad económica y ciudadana. Seguridad alimentaria, educativa, étnico-cultural y una vida saludable. Un ambiente sano en el que podamos respirar

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