FEGUA – FERROVÍAS y el saqueo descarado

Barataria

El Ferrocarril en Guatemala tuvo su inusitada importancia cuando se consideró la necesidad de un medio de comunicación terrestre que conectara los puertos marítimos con las ciudades más importantes del país a inicios del siglo pasado. Así se iniciaron las concesiones de la construcción de ferrocarril a entidades norteamericanas, con el tiempo se consolidó la famosa IRCA (International Railways of Central American) con una concesión de casi un siglo (99 años) que monopolizó el transporte a los puertos de los principales productos de exportación de Guatemala en ese entonces: el café y el banano.  El dominio de la IRCA fue tal en nuestro país, que la ya maltrecha infraestructura y locomotoras finalmente fueron dados en pago indemnizatorio a Guatemala que constituyó la entidad Ferrocarriles de Guatemala –FEGUA-.

Bajo los vientos de “privatización” (¿robo y saqueo?) promovidos por el Gobierno del señor Álvaro Arzú, que no dejó nada a la imaginación puesto que inició una verdadera piñata de los bienes del Estado, acomodando los procesos de “privatización” para que lo adquirieron sus allegados y quien sabe con qué parte se quedaría él mismo y sus secuaces.  Pero fuimos testigos como GUATEL fue vendida a una empresa recién constituida con un capital de Q.5,000.00 y la venta sería a plazos, es decir vendida por abonos que iban a salir de las utilidades que en el futuro generará la empresa que hoy conocemos como CLARO aunque su origen haya sido muy oscuro.  Del negocio de la Empresa Eléctrica ni se diga, de una forma mucho menos transparente resultaron algunos con acciones de la nada.

Con FEGUA, el señor Arzú no hizo lo mismo que con GUATEL y EMPRESA ELÉCTRICA; puesto que estas empresas estaban funcionando y generaban ganancias que no se tendrían con FEGUA, ya que el sistema ferrocarrilero estaba en desuso, las líneas férreas no estaban en condiciones óptimas y en realidad esta entidad tenía mucho tiempo de no funcionar y no generaba utilidades.  Entonces los “cerebros mafiosos de la privatización”, aconsejaron al señor Arzú una nueva estrategia:  Otorgar una Concesión por 50 años para que pudiera “invertir en la reestructuración de la línea férrea y en locomotoras y así, crear un “tren moderno”.  Pero con la voracidad del señor Arzú y sus secuaces, que es la misma voracidad, corrupción, opacidad y obscena forma de depredar los bienes y los dineros del pueblo de la gente que tiene la administración municipal por más de treinta años; no podían dejar la oportunidad de conseguir tener en el futuro ingresos, entonces inició una de las historias de robo mas descaradas que ha tenido Guatemala.

Resulta ser, que para que tuvieran participación personas indeseables en los ingresos de los negocios sucios del Ferrocarril, se constituyó una Sociedad Anónima que hoy en día conocemos como FERROVÍAS y que en realidad se llamó Compañía Desarrolladora Ferroviaria, S.A para que entre esta sociedad mercantil que curiosamente ya tenía particulares como accionistas que, claro está no era el Estado y FEGUA suscribieran un contrato de “USUFRUCTO ONEROSO”, por cincuenta años a efecto de que esta empresa habilitará y desarrollara los servicios ferroviarios en el país.  Posteriormente entró como accionista de FERROVÍAS una empresa “tirada con honda”, denominada RAILROAD DEVELOPMENT CORPORATION de siglas RDC-, cuyo propietario el estadounidense HENRY POSNER adquirió el 82 % de las acciones de FERROVÍAS y con esto se consumó un plan siniestramente orquestado para saquear al Estado de Guatemala.

En efecto, con la llegada de la entidad RDC del señor Henry Posner, la entidad FERROVÍAS supuestamente al tener “tan honesto y noble accionista e inversionista” desarrollaría con mayor facilidad los servicios ferroviarios, pero como siempre, la obligación de dejar libre la línea férrea de las personas que viven a la orilla de ella, correspondía a la entidad estatal FEGUA, que se había quedado no solo sin personal, sino sin mayores recursos a cargo de un “interventor”.  Así, pasó sin pena ni gloria el Gobierno de Arzú, que había orquestado el saqueo, luego pasó el Gobierno de Portillo y con la llegada al poder de los secuaces del señor Arzú, con el Gobierno de Oscar Berger, se consumó el robo descarado.

Resulta ser, que alguna mente brillante le dijo al señor Berger, que lo mejor en este caso sería declarar lesivo el contrato de usufructo oneroso, dado a FERROVÍAS, porque desde que se le dio la concesión en el año 1997, no se había habilitado ni un metro de línea férrea, es decir que ferrovías no había invertido un solo centavo.  Ignorante que fue el señor Berger durante todo su periodo y dejándose llevar por los consejos de sus grandes asesores, haciendo caso omiso a dictámenes que se le presentaron en los cuales se le hacía ver el peligro que representaba para Guatemala el declarar lesivo un negocio en donde ya existía aunque sea solo de palabra la intervención de una entidad estadounidense como RDC del señor Henry Posner, en el 11 de Agosto de 2006, el Presidente Berger declaró lesivo el contrato de usufructo oneroso.

Demás está decir que el arbitraje  promovido por el señor Henry Posner en nombre de Railroad Development Corporation -RDC-, como accionista mayoritario de FERROVÍAS, lo perdió el Estado de Guatemala y fue condenado a pagar una millonaria suma de dinero, además de recibir el 82% de las acciones de FERROVÍAS y con ello el Estado de Guatemala no solo desembolsó la gran cantidad de dinero, sino que además es accionista mayoritario de una empresa que en realidad no tiene ninguna razón de ser.

En el trámite del Arbitraje llevado en el CIADI en New York, resultó evidentemente mal llevado, porque claro está que el inversionista estadounidense no fue afectado directamente, porque FERROVÍAS es una entidad guatemalteca, constituida bajo las leyes de Guatemala y por lo mismo, las inversiones supuestas del señor Posner únicamente se limitaría al monto de las acciones, ya que los pagos y aportaciones que FERROVÍAS pudo haber hecho o no únicamente correspondía a esta entidad y nunca se probó que el señor Posner haya puesto los millones que finalmente logró.

Además de que este arbitraje se llevó de una mala manera, resulta ser que Guatemala, siendo condenada por el laudo arbitral, la Procuraduría General de la Nación, celebró una transacción con el señor Henry Posner y la entidad Ferrovías y Fegua.  Siempre me he preguntado ¿Por qué razón voy a celebrar una transacción, si en el laudo arbitral tengo que pagar todo el dinero que se me ordenó?  Bueno algo más se cocinó bajo la Procuraduría General de la Nación, y el Procurador de ese entonces año 2013, ya ustedes sabrán quien es, no sólo le otorgó un poder para que concurrieran sino que en esa transacción hasta se le otorgó finiquito por procesos penales en nombre del Estado de Guatemala además de otras suciedades.

Ahora, nuevamente aparece FERROVÍAS, FEGUA y ahora ya no son estadounidenses, ahora son mexicanos que acuerdan un ferrocarril denominado del BICENTENARIO, a lo mejor en honor a 200 años de saqueo, robo descarado de las elites y los políticos en Guatemala.  Se hace un contrato tan opaco que nadie sabe en qué consiste y se sigue bajo la tonada de que FERROVÍAS es una Sociedad Mercantil y por ello siendo privada aunque el Estado sea accionista mayoritario, no se sabe nada de estos negocios.  La pregunta del millón, cómo va la declaración de lesividad del contrato de usufructo que lleva más de diez años, porque si se declara con lugar la lesividad, el usufructo oneroso quedaría sin vigencia y los bienes vuelven al Estado, pero eso no va a pasar.  Seguimos bajo la opacidad y ahora, esperemos otra nueva demanda pero esta vez de los mexicanos.

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Emilio Estrada

El Doctor Emilio Estrada, es abogado egresado de la Universidad de San Carlos de Guatemala, obtuvo su PhD en Sociología en la Universidad de Salamanca, España, es abogado litigante.

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