El arte de vivir en paz (parte 2)

Ventana Cultural

Hace poco, hablábamos de la resiliencia como el arte de adaptarse bien a la adversidad, un trauma, una tragedia, amenaza, o fuentes de tensión significativas, como si el hombre fuera una bola que tiene que ir rebotando de situación en situación.

Pero romantizamos demasiado el hecho de ser resiliente. El trabajo para salir airoso de las dificultades es arduo. Ser resiliente no es no tener problemas o no sufrir crisis, sino, es usar el conocimiento de experiencias previas para solucionar los desafíos que se presentan. La resiliencia se conquista, no es un don que se tenga o no.

La resiliencia, como se ha mencionado antes, es el proceso de adaptarse bien a la adversidad, de cualquier índole. Pero no quiere decir hacerlo más grande o sufrir por ello. Si no, de aprender la lección que la circunstancia trae consigo. Lograr salir avante de la batalla. Recomponerse y reconstruir su vida. Es decir, superarla.

Bien dicen que: “Lo que no te mata te hace más fuerte”. La resiliencia es salir fortalecido de las distintas situaciones y afanes que trae la vida. De por sí, el camino a la resiliencia está lleno de obstáculos que afectan nuestro estado emocional. Un detalle a tomar en cuanta es: La resiliencia no es una característica que la gente tiene o no tiene. Incluye conductas, pensamientos y acciones que pueden ser aprendidas y desarrolladas por cualquier persona.

Algunas personas en diferentes ámbitos sociales pueden ser ejemplo de resiliencia. Entre ellas podemos contar con los siguientes:

MALALA YOUSAFZAI: su convicción y tenacidad para enfrentarse, no sólo a sus mayores, si no, a una tradición arraigada de su pueblo donde se discriminaba y relegaba a las mujeres como seres inferiores, no se les permitía estudiar ni tener libertad. Abogó por la educación de las niñas, en especial. Sufrió discriminación, vejaciones y un atentado terrorista, donde, con un disparo en la cabeza, casi le ciega la vida. Eso le dio la fuerza para seguir trabajando y seguir en su lucha por la educación de las niñas que le valió ganarse el premio Nóbel de la paz en 2014.

NELSON MANDELA: viviendo durante el Apartheid de Sudáfrica, luchó por la igualdad de la raza negra en su propio país. Sus protestas le valieron la cárcel que se alargó durante 27 años en la Isla de Roben Island. Él conoció a su enemigo, leyó sus libros, los estudió para poder combatirlos. Hubo un poema que lo mantuvo fijo en su conquista: INVICTUS, y los versos: “Soy el dueño de mi destino, soy el capitán de mi alma.” Su gestión durante su gobierno fue de unificar a blancos y negros con su política: un equipo, una nación.

ALBERT EINSTEIN: a grandes rasgos, su vida fue un devenir de dificultades. No habló hasta la edad de cuatro años. A la edad de 15 años sus maestros decían que no llegaría a ningún lado. Su constancia y estudio sistemático lo llevaron a convertirse en el mayor científico de la historia. Sus aportaciones y descubrimientos son estudiados actualmente. Una máxima suya que se extrae de una carta que le escribió a su hija dicta: «Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo e incluso aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR.

Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

 El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor.»

PABLO PINEDA: el primer europeo con trisomía 21 en terminar una carrera universitaria, en la rama de magisterio. Nace en una sociedad que ve a la gente con capacidades especiales como estorbos y que eran ocultados a los ojos del público. Tuvo que sortear el terminar sus estudios escolares y luego universitarios con las dificultades que esto implicaba. Ha publicado su primer libro “el reto de aprender”, y en 2015 publicó su segundo libro “Niños con Capacidades Especiales: Manual para Padres.”

Aunque existen más ejemplos, en esta edición sería demasiado largo comentar todos los casos. Pero en el mundo existen diferentes personas que han sorteado obstáculos cada vez más grandes, que les han fortalecido.

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Claudia Alexandra Figueroa Oberlin

El arte siempre lo llevé de la mano con la literatura, me dediqué al teatro, a la danza por más de quince años, y a las artes marciales, ahora soy miembro de diferentes asociaciones y academias de poesía: Asociación Actuales Voces de la Poesía Latinoamericana, donde participo con crítica literaria, Academia Nacional e Internacional de Poesía de la Benemérita Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, América Madre, Unidos por las Artes, Movimiento Literario de Centroamérica, y locutora de la radio el barco del romance con el programa Una Ventana al Mundo, donde hablo de los viajes, la historia y la cultura, recito poemas y leo cuentos o fragmentos de otros autores y propios.