FEGUA – FERROVÍAS y el saqueo descarado (Parte II)

Barataria

En el artículo anterior escribí en relación al fallido intento de dotar al país de un Ferrocarril que fuera funcional y que acortará las distancias, que hiciera el transporte de pasajeros y de carga bastante aliviado y que, en general Guatemala desarrollara en este nivel de transportación.  Nada parece funcionar en Guatemala, cuando de obras de desarrollo se trate y es por demás que se proyectan “mega obras” porque al parecer los tentáculos de la corrupción están a la orden de día y la avidez para robar los dineros públicos cobran las formas jurídicas más inusitadas.

Pues como indiqué en mi artículo anterior, lo que desató las demandas de arbitraje contra Guatemala, fue precisamente que el gobierno del presidente Oscar Berger, decidió declarar lesivo el contrato de usufructo con FERROVIAS y esto dio pie a que se planteara la demanda arbitral.  Algunos aspectos que no se han mencionado en este caso, es que la demanda arbitral la planteó el señor Henry Posner como accionista mayoritario de FERROVIAS, pero que también la misma entidad FERROVIAS actuó como demandante en este caso, es decir la sociedad de la que actualmente es socia El Estado de Guatemala, le demandó obteniendo unos buenos ingresos que seguramente fueron repartidos y liquidados entre los socios de dicha entidad.  En efecto, fueron aproximadamente unos US $. 7,927,245.00 los que el Estado de Guatemala pagó a la entidad FERROVIAS DE GUATEMALA, y que llegó a los bolsillos de los socios sin que haya movido un solo dedo para mejorar la línea ferroviaria ya que la entidad ferrovías literalmente esperó la declaratoria de lesividad el presidente Berger para ir al CIADI a demanda arbitral y luego recibir esa cantidad de dinero en concepto de “inversiones en fase I y fase II y funcionamiento del servicio ferroviario” imaginemos a estos “honorables y anónimos” accionistas recibiendo el dinero sin literalmente hacer nada y que hoy también están en los negocios de “levantar un ferrocarril del bicentenario” para que el día de mañana pudieran recibir sin invertir nada.

De este número de accionistas que representa el 18 % de acciones en realidad no sabemos nada.  No tenemos idea quienes son, sin embargo lo cierto es que han ganado de la nada, porque en realidad no les ha costado nada tener estas acciones, que yo sepa la sociedad la constituyeron con un capital inicial insignificante y el aumento de capital se dio para que llegara el señor Henry Posner propietario de RDC quien al final entregó un total de 82% de acciones por el monto de US $. 6,818,865.00 y estas son las acciones en poder del Estado de Guatemala, que actualmente es accionista mayoritario.  No me extrañaría saber algún día que entre los restantes accionistas aparezcan “ilustres” apellidos  de familias que han gobernado Guatemala y que han saqueado las arcas del Estado y ahora se aprestan nuevamente a hacer lo mismo, porque si el negocio del famoso ferrocarril del bicentenario no levanta, ellos literalmente no van a perder nada, porque nada han invertido, y si el negocio finalmente logra salir avante ellos ganarán sin haber invertido nada.  Total, en esta finca guatemalteca, quienes han sustentado el poder fáctico y político siempre llevan las de ganar en todo y con la secretividad que se hacen los negocios, como el del Ferrocarril del Bicentenario, podemos esperar cualquier cosa, total el día de mañana una demanda arbitral más seria contra el Estado de Guatemala, como lo fue anteriormente y Guatemala pagará al final de todo, porque si los socios de FERROVIAS se fueron a demandar a Guatemala no esperaríamos otro final.

Como indiqué en mi artículo anterior, resultó que Guatemala perdió el Arbitraje en el CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones), sin embargo para realizar el pago de lo que ya se estableció como monto, se recurrieron a argucias que nunca estuvieron claras del todo.  En efecto, luego de perder el Arbitraje; las partes involucradas en el mismo procedieron a celebrar una TRANSACCIÓN, en realidad nunca se entenderá porqué se hizo este negocio jurídico, cuando ya todo estaba terminado, ¿Qué ganaría Guatemala con una Transacción? Porque los montos en que se había condenado al país, fueron pagados en su totalidad en un solo pago como correspondía.  Pero habían algunos aspectos que se debían concluir y allí es donde aparece la Procuraduría General de la Nación haciendo parte de todo este entramado.

En la transacción, se procedió a otorga finiquito a FERROVIAS y al señor Henry Posner, incluyendo el desistimiento de acciones penales que oportunamente había planteado el Estado de Guatemala en contra de FERROVIAS por depredación de bienes culturales, estas acciones penales cuya exclusiva persecución es del Ministerio Público, fueron literalmente “perdonadas” por quien fungió como Representante del Estado de Guatemala en la transacción, así se liberaron todas las acciones y se perdonaron y otorgaron finiquitos para poder “limpiar la mesa” y hacer el maridaje que hoy mantiene el Estado de Guatemala y los accionistas en FERROVIAS.  Resulta verdaderamente increíble, cómo el Estado de Guatemala, después de haber sido condenado en Arbitraje, no disolvió todo, a efecto de que las cosas volvieran al Estado en que se encontraron originalmente, es decir que FEGUA dispusiera libremente de todos los bienes y que FERROVIAS ya dejara de tener injerencia como la tiene hoy en día, en el asunto ferrocarrilero.  Pero lo que sucede es que en Guatemala la opacidad es tal que ahora resulta que toda negociación de los bienes que legítimamente le pertenecen al pueblo guatemalteco, es objeto de negociaciones oscuras bajo el manto de que FERROVIAS es una sociedad anónima y como tal nadie puede saber que se “cocina a escondidas”.

Bajo todas estas situaciones, no podemos más que pensar en el peligro que representaría caer nuevamente en estas prácticas oscuras, así más adelante se va a prever que las alianzas público-privadas van a estar revestidas de opacidad, porque habrá capital privado y entonces vamos a caer en una suerte de no saber nada de lo que se hace con los bienes nacionales.  En el caso particular de el Ferrocarril del Bicentenario, pese a los esfuerzos de Diputados del Organismo Legislativo en aclarar en qué consiste el contrato con inversionistas mexicanos, se oculta de tal suerte que no se sabe mayor cosa, lo mismo sucedió con la compra de vacunas Sputnik y también con la famosa Terminal de Contenedores en Puerto Quetzal, de manera que los funcionarios descaradamente le dicen al pueblo que pueden hacer lo que quieran con el dinero público pero dar detalles de las negociaciones no pueden.

Lo que sucedió en el caso de FEGUA – FERROVIAS hace algunos años y que le costó al Estado de Guatemala poco más de quince millones de dólares, es un ejemplo de lo que se hace cuando se actúa de forma opaca, al día de hoy estoy seguro que pocos son los que saben lo que sucedió, cómo se dieron las cosas y cómo Guatemala perdió una cantidad considerable de dinero sin que sepamos el fondo del asunto, no sabemos quienes son actualmente los otros socios de FERROVIAS y esto es un paso más a la opacidad.  La transparencia en el gobierno debería de ser la piedra angular en la que se desarrolla la función pública, pero no podemos esperar mucho, porque es en la oscuridad en donde se hacen los negocios turbios que llevan dinero público mal habido a bolsillos privados.

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Emilio Estrada

El Doctor Emilio Estrada, es abogado egresado de la Universidad de San Carlos de Guatemala, obtuvo su PhD en Sociología en la Universidad de Salamanca, España, es abogado litigante.

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