De presidentes de la república a acusados por corrupción

Barataria

En la presente semana las autoridades hondureñas procedieron a apresar al expresidente de ese país, Juan Orlando Hernández.  La aprehensión del recién salido presidente deviene de una solicitud de extradición del Gobierno de Los Estados Unidos, el mismo que cuatro años antes, se hizo de la vista gorda cuando el señor Hernández manipuló todo el sistema judicial y electoral de su país para que fuera reelecto para un segundo mandato contraviniendo la misma constitución hondureña.

La forma en que muchos ex presidentes han gobernado estas pequeñas repúblicas centroamericanas y posteriormente han llegado a ser procesados en la mayoría de casos por actos de corrupción o como este nuevo caso del expresidente hondureño por sus aparentes vínculos con el narcotráfico.  Quienes han gobernado a las naciones centroamericanas al parecer no se han dado cuenta que los tiempos han cambiado, que ya no estamos en la época de los años sesenta, setentas y ochentas del siglo pasado y que como sea, el brazo de la justicia tarde o temprano les alcanzará.  Así, el señor Juan Orlando Hernández o JOH como se le llama en Honduras llega a engrosar una larga lista de ex presidentes centroamericanos que han sido procesados: iniciando con Guatemala, han estado presos o lo están: Alfonso Portillo, Álvaro Colom y Otto Pérez Molina, sin contar con Jorge Serrano Elías exiliado en Panamá y perseguido por la Justicia; de El Salvador: Antonio Saca, Francisco Flores (ya fallecido) y Mauricio Funes (exiliado en Nicaragua);  de Honduras:  Rafael Callejas (por corrupción en el fútbol) y ahora, Juan Orlando Hernández; de Nicaragua: Arnoldo Alemán; de Costa Rica:  Rafael Ángel Calderón Fournier y Miguel Ángel Rodríguez; de Panamá: Ricardo Martinelli, (1998-2002).  Sin contar con expresidentes que han sido sindicados o asociados con actos de corrupción, muchos de ellos sindicados como el caso de Mireya Moscoso y Ernesto Pérez Balladares en Panamá; Oscar Arias y Miguel Ángel Rodríguez en Costa Rica; Manuel Zelaya en Honduras y Enrique Bolaños en Nicaragua; y Jimmy Morales: todos estos han sido acusados de actos de corrupción, pero no llegaron a guardar prisión.

Resulta verdaderamente preocupante, que de poco más de cincuenta personas que han ejercido el poder en Centroamérica, un tercio de ellos hayan no sólo sido acusados de corrupción, sino muchos condenados u otros en tramite de proceso.  Todos, sin excepción alguna han manifestado y gritado a los cuatro vientos que son “venganzas políticas”, son “vendettas de sus enemigos políticos”, hay otros más sofisticados que dicen que esto “viene del imperio” e incluso, el señor Juan Orlando Hernández ha dicho que su prisión es una venganza de “los señores del narcotráfico que combatió con eficacia durante sus dos mandatos”.  Sin embargo, a la luz de los resultados reveladores que se manifiestan, parece que en realidad los hechos más evidentes son actos de corrupcion, robo descarado, desvío de recursos públicos y en general una administración opaca y manteniendo la cultura de saqueo.

Así, resulta que algunos utilizaron fondos públicos para comprar viviendas, engrosar sus cuentas bancarias, crear grandes imperios empresariales y sus allegados y familiares han resultado grandes potentados, empresarios de éxito y con grandes fortunas que ya no se preocuparán por sus futuros en adelante, puesto con los que estos ex presidentes tomaron del erario público no necesitarán trabajar.  En realidad resulta bastante interesante contrastar lo que ganan los presidentes centroamericanos durante el periodo de cuatro años y lo que en realidad resultan teniendo luego de salir del cargo.  En efecto, de acuerdo a una publicación de la BBC de Londres, los presidentes centroamericanos ganarían más o menos lo siguiente:  En Guatemala unos US $.19,300.00 mensuales; en Costa Rica unos US $. 8,480.00: en Salvador unos US $ 5,182; en Honduras unos US $. 5,767.00; en Nicaragua unos US $. 3,782.00.  Si el salario más bajo de los presidentes centroamericanos lo multiplicamos por los años en el poder que sería el salario del señor Ortega actualmente, totaliza la suma de US$. 181,536.00  y si multiplicamos el salario más alto de los presidentes centroamericanos que sería el del actual gobernante guatemalteco, el señor Giammattei totaliza la suma de US $. 926,400.00.  Es decir que dentro de un rango de menos de cien mil dólares a casi un millón de dólares es el salario total de los gobernantes de Centroamérica a los cuales se les podrá sumar algunas otras prebendas, gastos de representación, no gastan en alimentos, vivienda, transporte y otros.

La pregunta es:  ¿Puede un gobernante centroamericano salir millonario del cargo, con muchas inversiones, bienes inmuebles, acciones y múltiples cuentas bancarias con grandes cantidades de dinero?  Definitivamente no.  Lo cierto es que el salario que devengan los presidentes y expresidentes centroamericanos durante su mandato no corresponde a su nivel de vida que gozan posteriormente al dejar el cargo y con ello, no cabe ninguna otra explicación que la opacidad de su gestión.  Muchos son los gobernantes que hacen negocios del erario público, buscando de alguna manera garantizarse un nivel de vida alto, algunos incluso reciben grandes cantidades de dinero antes de tomar posesión ya corrompiendose para lo que va a suceder.

Así las cosas, los gobernantes ya no parece temer dejar la presidencia e ir unos pocos días, años o meses a prisión, o bien buscan asilo en países que les protegerán con las fortunas que poseen.  Casos como el del señor Serrano Elías ex gobernante guatemalteco, que antes de tomar posesión de la presidencia de Guatemala tenía problemas hasta para pagar un crédito bancario de su propia casa y luego resultó ser un gran inversionista en Panamá, o como el de Mauricio Saca en el Salvador, exiliado en Nicaragua con grandes inversiones en ese país o de otros ex gobernantes que entran a la presidencia con una vivienda más o menos modesta y terminan con muchas propiedades que sus salarios, ni sus prebendas ni porque sean grandes previsores o administradores pueden comprar.

No debemos de engañarnos, nuestros ex gobernantes no crean fundaciones para recibir fondos, resulta muy raro; no son invitados habituales en universidades extranjeras para dictar conferencias que les generarían miles de dólares no es muy común esto.  Pero sí hay secretos a voces sobre actos corruptos de nuestros gobernantes que andan haciendo verdaderos “trinquetes”, bajo la opacidad que brinda el sistema.  Así, en Guatemala tenemos contratos de vacunas sin aclarar, miles de dineros públicos que fueron utilizados para la pandemia sin que sepamos el verdadero destino pero al gobernante no parece molestarle.

Los países centroamericanos en general no han logrado desarrollar sistemas que puedan transparentar el gasto público, las acusaciones de corrupción han corrido por todo el istmo desde Panamá, pasando por Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y terminando por Guatemala. Muchos han sido acusados de haber robado descaradamente a sus respectivos pueblos y lo que menos le preocupa a los gobernantes es la transparencia.  En lugar de ello, los gobernantes piensan en cooptar instituciones, empezando por las instituciones de control y fiscalización del uso de recursos públicos y para asegurarse impunidad al final de sus períodos lo que hacen es cooptar el sistema judicial y la fiscalía para que al dejar el poder le devuelvan los favores y no se les juzgue.  Lo que ha sucedido con los ex gobernantes acusados y prisioneros por corrupción, no ha servido de escarmiento para los actuales gobernantes al parecer, presidentes como el guatemalteco, ya está terminando de “cuadrar” el sistema de impunidad con la elección de un fiscal general ad hoc para no caer en lo que se volvió costumbre en Centroamérica presidentes enfrentando acusaciones por corrupción.

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Emilio Estrada

El Doctor Emilio Estrada, es abogado egresado de la Universidad de San Carlos de Guatemala, obtuvo su PhD en Sociología en la Universidad de Salamanca, España, es abogado litigante.

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