¿Qué nos falta? Según el FMI

Sueños…

En enero los bancos centrales del mundo, llenos de entusiasmo le anunciaron al mundo que el crecimiento del PIB en el 2021 tenía un aumento histórico. Los crecimientos en la región de Centroamérica oscilaban entre el 7 y el 10%, algo nunca visto, nos predicaban. El Fondo Monetario Internacional, el banco central del mundo, y líder de la banda de bancos centrales estaban ufanos. Crecimientos tan acelerados en los países auguraban el fin de los problemas y el inicio del siglo iluminado.

Pero, si vemos los datos detenidamente no muestran resultados tan optimistas. Una caída muy severa, seguida de un aumento que no alcanza el monto anterior, puede parecer un aumento muy bueno. Es que el sistema de producción, el mayor producto humano, la producción mercantil, llamada capitalismo, es tan eficiente, tan dinámica, que ya supera cualquier deseo humano. Es un sistema que no puede existir sin revolucionar permanentemente la tecnología, los instrumentos de producción y los deseos humanos. Vive una revolución permanente, las relaciones de producción y consumo surgen de la nada y aumentan la productividad y el consumo humano. Luego, rápidamente se agotan, entran en crisis, y el sistema es tan resiliente que se encuentra nuevas formas de producción y conmociona a las sociedades con crisis y recuperaciones aceleradas, y luego, largos períodos de calma.

Por eso, esta semana, el comité central de los bancos del mundo, es decir, los ministros de Hacienda y los presidentes de los bancos centrales del Grupo de los Veinte se reúnen en Yakarta, para gotong royong, «colaborar en pos de un objetivo común».

La directora del FMI, Kristalina Georgieva, genera una serie de importantes frases[1]. La recuperación económica mundial continúa, la preocupación es que en realidad a ritmos cada vez más lentos, en medio de la incertidumbre y crecientes riesgos. El crecimiento del PIB mundial pierde ímpetu debido, en parte, a lo señalado por el FMI, el aparecimiento de nuevas variantes del ómicron y la cadena de suministros paralizada; pero hay más. La pérdida de la credibilidad de los ciudadanos en el sistema democrático y en sus líderes. A los ojos del ciudadano, los anteriores gurús, políticos, funcionarios públicos y profesionales liberales, aparecen sin disfraz como simples comerciantes en búsqueda de beneficios para sí mismos y sus allegados.

Por otro lado, la confrontación de imperios genera rupturas de alianzas anteriores y recomposición de la correlación de fuerzas a nivel mundial. La Comunidad Europea se fractura, hay señales de castigos para Hungría y Polonia que no se alinean con la estrategia de la CE, además la lucha es intensa entre la OTAN y Rusia por quién se quedará con la semicolonia Ucrania. Alemania renace nuevamente como centro hegemónico del mundo. En fin los conflictos geopolíticos, los intereses económicos, la lucha por el acceso contradictorio de acceso a las fuentes de energía rusa, sin fortalecer la economía rusa tienen de cabeza a toda Europa que se fractura. Todo ello debilita el comercio mundial. E impacta a las débiles economías de Centroamérica.

Como si fuera poco, aparece el fantasma tan temido, la inflación que amenaza desbordarse, atando las manos a los bancos centrales que no pueden seguir financiando enormes déficit fiscales, y gobiernos que ya no podrán gastar a manos llenas sin basarse en la productividad. La inflación genera una amenaza en contra de los gobiernos, pues los obliga a buscar formas eficientes de gasto y recaudación de impuestos, que no disminuyan el empleo y la producción social. Provoca, la caída del escaso poder adquisitivo de la población, amenazando con brotes de protesta popular. Pero, lo que más atemoriza al FMI es que la inflación detenga la emisión monetaria sin respaldo, obligue a elevar las tasas de interés, y genere volatilidad en los mercados financieros, que son el centro hegemónico del sistema. En ese sentido, la política de El Salvador, de bitcoinizar su economía, a causado un impacto negativo en los mercados internacionales; incluso en las grandes bolsas, no saben donde queda El Salvador, algunos creían que era parte del Vaticano.

Kristalina Georgieva, hace hincapié en tres prioridades, que no son la agenda completa para reinsertar a los países centroamericanos en el ámbito mundial. Ella menciona, primero, luchar contra la Covid-económica, la persistencia de la Covid y sus nuevas variantes, no permitirán una recuperación duradera ni inclusiva. Por supuesto, las recuperaciones nunca son duraderas, el sistema es dinámico, una vez se recupera crece aceleradamente, se estanca y entra en nuevas crisis; la recuperación nunca es inclusiva, siempre se da a diferentes vías y tasas de crecimiento, es parte del modelo capitalista, la existencia de centros hegemónicos y periferias. La solución: sí el humano pudiera sacar de sí su egoísmo, y se construyera un sistema eficiente, protector de la biodiversidad y solidario entre humanos.

En forma exacta, la directora del FMI señala que “persiste considerable incertidumbre en torno a la evolución del virus, la perdurabilidad de la protección que confieren las vacunas o una infección previa, y el riesgo de nuevas variantes.”

La crisis actual nos vuelve realistas, a la coordinación de ministros de hacienda y bancos centrales, que nos hundieron en la locura del déficit y la acumulación de masas de dinero sin valor, ahora el FMI recomienda incorporar a esa coordinación a los ministros de salud en cada país.

El Fondo se preocupa de la combinación improductiva del deterioro en la educación y los mercados de empleo. La pérdida de escolaridad, genera una caída en la productividad, perturbaciones en el empleo y bajas en los ingresos que a su vez afectan los mercados de consumo.

“¿Qué se puede hacer?”, menciona el Fondo.

“La ampliación del gasto social, los programas de reorientación laboral, la formación correctiva para docentes y las tutorías para alumnos ayudarán a las economías a reencauzarse y reforzarán la resiliencia antes futuros obstáculos sanitarios y económicos.”

“¿Qué se puede hacer?”, desde otra óptica.

Para que los países del istmo puedan avanzar se tiene que dedicar un 10% del presupuesto de la república a educación primaria y secundaria; concentrar la educación secundaria no en bachilleratos sino en técnico-profesionales; dedicar el 40% del territorio nacional a la protección de la biodiversidad del país; exigir productividad y servicios de calidad al mercado y las instituciones del gobierno; alcanzar los objetivos del milenio lo más pronto posible; que los ingresos de los sectores altos de la sociedad no superen en 4 salarios mínimos a los grupos de menores ingresos. Estas medidas permitirían formar sociedades de tercer mundo resilientes y progresistas.


[1] https://blogs.imf.org/2022/02/16/three-policy-priorities-for-a-robust-recovery/

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Cristobal Pérez-Jerez

Economista, con maestría en política económica y relaciones internacionales. Académico de la Universidad Nacional de Costa Rica. Analista de problemas estratégicos, con una visión liberal democrática.

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