Hacia el estado de derecho

Antropos

La sociedad guatemalteca a partir de la actividad electoral, elegirá el próximo año, las autoridades del Estado a nivel de gobierno central, poder legislativo y alcaldes de los diferentes municipios del país.  Este hecho político, debería de convertirse en un proceso en el cual a partir de la participación ciudadana consciente de sus derechos y responsabilidades, avanzar en el fortalecimiento de la democracia política, cívica, económica, social, educativa  y cultural de la nación.

En ese sentido, el ideario de un proyecto político para Guatemala, parte entonces, de la consideración qué, para el logro de la vida democrática en la sociedad guatemalteca, es necesario reconocer que se debe tomar en cuenta como punto de partida, el reconocimiento que la ciudadanía ha perdido la confianza en la política y los políticos, porque hasta hoy, han traicionado las esperanzas de la población a una vida más digna y de bienestar social.

En tal sentido, el aprendizaje para la vida democrática, se convierte en la fuerza necesaria que promueva los ideales de un buen ciudadano o ciudadana, hacia una sociedad justa e incluyente para todos y todas. Y esto tiene su cimiento, en los valores sociales de los grandes principios de la humanidad, como lo es la libertad, igualdad y solidaridad, a fin de que se conviertan en los resortes para la acción social.

Resulta obvio desde esta perspectiva, que se debe colocar a la persona humana como  “eje fundamental de la democracia que constituya su propia posibilidad de ser libre”. En tal sentido, “indican los teóricos de la ciencia política, que la democracia debe prevalecer en una sociedad abierta viabilizando una relación adecuada entre gobernantes y gobernados y entendida en el sentido de que el Estado está al servicio de todos y todas, bajo la consideración de que el cultivo de la ciudadanía se traduce en responsabilidades y derechos, conducente a una práctica democrática desde el hogar y hasta lo más complejo de la vida nacional. O sea, un Estado entendido como proyecto de vida colectiva con posibilidades de responder a la participación de las personas como individuos y como colectivos sociales, así como atender las inmensas aspiraciones de justicia e igualdad de los pueblos originarios”.

De esa manera, habrá que considerar que es crucial en la sociedad guatemalteca, la demanda por un ideal de la tolerancia, de la no violencia para resolver los conflictos sociales privilegiando el diálogo y la concertación social. Así como el ideal de la fraternidad para el logro del reconocimiento de un destino común de nuestra nacionalidad. Es necesario reconstruir en las actuales condiciones, ahora más que nunca, el ideal de justicia que prevenga cualquier abuso de poder en las relaciones políticas y sociales. En un país como Guatemala, es importante considerar a profundidad, el ideal de un Estado multicultural basado en una “democracia intercultural” que responda a la diversidad étnico-cultural de nuestro país.

Para caminar por los senderos de la democracia en Guatemala, es impostergable, avanzar si o si, por la recuperación de un Estado de derecho democrático, en el cual la ciudadanía juegue un papel central. Ciertamente nuestro Estado siendo republicano, las y los ciudadanos delegan a través del acto electoral, las responsabilidades de gobernanza, bajo el principio de la confianza y certeza que los elegidos, sabrán responder con sus acciones políticas, las demandas del soberano, que es el pueblo guatemalteco. Lamentablemente esto no se ha logrado, generando por esta razón, escepticismo, anomia y desconfianza en la política y los políticos, a quienes se les tilda de mentirosos. Habrá entonces que avanzar en el fortalecimiento de la democracia, a partir de una adecuada e inteligente participación ciudadana, a fin de alcanzar una sociedad y un Estado justo, en el cual se dignifique esencialmente, la dignidad de la persona humana.

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