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Impacto de la alimentación en la conducta y regulación emocional

Salud y mente

Nuestro cerebro es lo que comemos

La alimentación es un factor determinante para la salud integral del ser humano. Lo más común sobre este tema es leer o escuchar acerca de cómo la dieta que consumimos en nuestro día a día impacta la salud física; pero ¿qué pasa con nuestro cerebro? ¿cómo influye de manera negativa o positiva en nuestra conducta, cognición, resolución de problemas, toma de decisiones, entre otras funciones más?

Desde hace décadas, se sabe del impacto del alimento sobre el cuerpo, pero ¿qué hay del cerebro? ¿afecta la alimentación nuestra salud mental? ¿el estado de ánimo y la toma de decisiones? varios estudios demuestran que dietas altas en azucares, grasas y ricas en energía producen cambios al largo plazo en el cerebro, afectando algunas funciones que son necesarias para el desempeño del ser humano en la vida diaria.

El cerebro se reprograma, por lo tanto, lo que pasa por el mismo dependerá del contenido de nuestro plato. Todo esto da inicio con los primeros alimentos, antes del nacimiento el cerebro inicia su desarrollo en el embarazo, su posterior rendimiento dependerá en gran parte de la forma en que la madre se alimentó durante la gestación. En un estudio realizado en Australia por la científica Felice Jacka, se evaluó el comportamiento de niños después de haber seguido los hábitos alimenticios de 23,000 mujeres embarazadas.

Se siguió de cerca que tipo comidas “chatarra” y alimentos procesados industrialmente consumían, así como que alimentos saludables y nutritivos ricos en fibra, luego se evaluó la salud emocional de niños entre de 18 meses a 5 años. Otras variables tomadas en cuenta fueron el estilo de crianza, la economía y salud mental de la madre.

El estudio demostró que las madres que consumieron más comidas chatarra” y alimentos procesados industrialmente durante la gestación, tuvieron hijos más propensos a la agresión y rabietas, de igual manera los niños que consumían altos niveles de calorías y altos niveles de azúcar mostraron comportamientos agresivos, furiosos, cognitivamente mostraron podre control de impulsos, un control inhibitorio deficiente y bajos niveles de concentración, en el área emocional mostraron dificultades en tolerancia a la frustración y mal manejo del control del enojo.

Por otro lado, las madres que se alimentaron con dieta enriquecidas con ácidos omega 3, altos en fibra y proteína, los hijos mostraban mejor estabilidad emocional, niños menores de 6 años tenían mejor desarrollo en habilidades cognitivas y en los niños en etapa escolar un mejor rendimiento académico.

Estos resultados nos demuestran que es de vital importancia cambiar los hábitos alimenticios, vivimos una etapa en donde se percibe que el tiempo pasa volando y que las exigencias laborales ya sea trabajando en una institución o en un negocio propio demanda presencia, energía y tiempo, generando un cansancio no solo físico, sino también mental, comprar alimentos procesados evita gastar más energía, ahorra tiempo y se ha vuelo un estilo de vida por su practicidad.

El gran problema, es que nos impide valorar los riesgos al largo plazo, nos convierte en miopes de nuestra propia salud y la de nuestras familias, ya que como se describió en el estudio, desde antes del nacimiento los podríamos predestinar a un crecimiento con precariedades en el desarrollo cognitivo, control de conducta y control emocional.  ¿Y tu que estas poniendo hoy en tu plato?, finalmente recuerda que gran parte de lo que somos es lo que comemos.

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