Las vacunas Sputnik vencidas y el fracaso de la inmunización

Barataria

Se dice que cuando en la noche entre el 14 y 15 de abril de 1912 el trasatlántico RMS Titanic se hundió, muchos de los botes salvavidas que llevaba a bordo y que se utilizarían para que las personas se salvasen en el caso de un eventual hundimiento partieron a menos de la mitad de su capacidad, los primeros y los últimos exacerbaron la capacidad de ocupación.  Hay muchas razones para ello, algunos advierten mala planificación desde el principio porque los botes salvavidas no eran suficientes para todos los pasajeros y tripulación a bordo; otros hablan de que primeramente se decidió que los botes fueran ocupados únicamente por mujeres y niños y algunos de ellos no se llenaban ante la incertidumbre de separación de las familias, además de ello se empezó a utilizar los botes salvavidas primero para la primera y segunda clase de pasajeros y posteriormente se dice que se dejó a la tercera clase a su suerte.  Sea cual fuere la razón, lo cierto es que según cálculos de expertos ha dicho que muchas más vidas se pudieron salvar si se hubiera tenido una adecuada planificación de lo que podría salir mal si el RMS Titanic podría sufrir un daño que lo hundiera.  Pero al parecer se consideraba tan indestructible que nadie pensó que se hundiría y los resultados desastrosos que conocemos hoy, nos muestran una historia de excesos de confianza, falta de planificación, clasismo y sobre todo de una tragedia que pudo haberse evitado o, cuando menos, minimizado sus efectos.

En esta semana, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social anunció sin inmutarse ni mostrar el mínimo signo de preocupación que se vencieron más de un millón de vacunas Sputnik, que fueron compradas bajo un contrato oscuro que todavía no se conocen detalles, al Fondo Ruso de Inversión.   La pérdida, en dinero asciende a más de 84 millones de quetzales que fueron pagados a Rusia.

En realidad, aún se encuentran frescos los recuerdos en donde muchos guatemaltecos buscaron salir del país e ir a Estados Unidos y México en busca de vacunas, en tanto muchos otros madrugaron o pernoctaban en los centros de vacunación para obtener su primera dosis.  En tanto el Gobierno de la República poco le importaba la situación porque se había comprometido con los rusos comprando grandes cantidades de vacunas y estaba a la espera de lo que podía brindarle el famoso mecanismo Covax.  Y, en tanto otras naciones como Costa Rica y El Salvador avanzaban en la vacunación, a nosotros los guatemaltecos el Presidente nos tenía viviendo de la “caridad internacional” esperando donaciones porque fue incapaz de planificar y promover la compra de vacunas en las demás farmacéuticas y le interesó más cerrar un negocio oscuro hasta el día de hoy en donde comprometió todos los fondos posibles pagando anticipadamente la mitad de millones de vacunas que Rusia terminó entregando casi como si fueran regaladas y no compradas, pero en tanto el señor Giammattei criticaba al mecanismo Covax era y es incapaz de hablar claro del negocio de vacunas con rusia.

Así, la pandemia se sufrió todo el año pasado, el 2021 con las olas de variantes del Covid 19, que arrastraron a la muerte a miles de personas.  Yo estoy seguro que cada uno de nosotros conoce al menos una persona que falleció porque no estaba vacunada, no porque fuera antivacunas, sino porque esperaron porque se abriera el grupo etario de su edad, para vacunarse y lamentablemente se contagiaron y fallecieron.  Recuerdo haber escuchado de un caso real en el cual la persona tenía recursos y visa americana para poder viajar a Estados Unidos a vacunarse, porque para su edad aún no habían abierto la vacunación en Guatemala, y en ese momento solicitó la cita para pasaporte, se lo dieron para muchos meses adelante, lamentablemente se contagió y falleció y ahora es un nombre en el largo listado de más de diecisiete mil personas que han perdido la batalla en Guatemala.  Si no fuera por las grandes donaciones de países amigos como Estados Unidos, las muertes en Guatemala hubieren sido más. La anterior ministra de Salud Pública y el actual ministro han sido corresponsables con el presidente de la República por muchas de estas muertes.

En medio de la pandemia, muchos países planificaron, se anticiparon a los resultados de las empresas farmacéuticas que produjeron vacunas y fueron eficientes en un plan de vacunación y concientización de la necesidad de vacunar.  En tanto en Guatemala, se inició tarde a principios de 2020 el proceso para adquirir vacunas, de hecho se promovió hasta Junio de 2020 una ley que exigieron algunas farmacéuticas para compensar los efectos adversos y que con ello se pudo introducir marca Pfizer y otras en Guatemala.  Resulta pues, demasiado vergonzoso para el gobernante actual y sus funcionarios de Salud Pública que no previeron esa situación seguramente porque estaban más encantados por ver qué lograban del negocio de vacunas rusas que de la salud de los guatemaltecos y resulta sumamente frustrante, que el presidente continúe con la idea de seguir comprándole a los rusos vacunas, porque no solo oculta el contrato, sino que además quiere continuar con un negocio que solo a él seguramente le interesa.

Además de la falta de visión y planificación del gobernante y sus funcionarios para salir a comprar las vacunas y evitar el descalabro de la falta de vacunas desde inicios hasta mediados de 2020, se suma otro mayor y es la falta de un plan de vacunación eficaz.  Resulta claro que al gobierno solamente le importaron y creo que solo le importan ahora los centros urbanos, las ciudades y las urbes. No ha tenido en este tiempo un plan de vacunación en el área rural, y todo ello a la falta de información resultó en un fracaso en la vacunación, que dieron la pérdida de millones en vacunas y muchas otras que están por vencerse.  La estúpida excusa del ministro Coma, de que los guatemaltecos no quieren vacunarse resulta ser no solo una falacia de generalización imperfecta, sino que se trata de un funcionario que ha estado en el Ministerio de Salud, como viceministro antes y ahora como ministro y que también conoció los planes desde el principio.  En su estúpida mente solo cabe la idea que el guatemalteco es antivacuna y no quiere ser vacunado, pero si vemos el personal desplegado al interior del país entenderemos que no se tienen planes reales para inmunizar a la población y como loro el presidente repite la misma idea.

Lo cierto de todo esto es que el gobernante guatemalteco únicamente ha utilizado la pandemia como una forma de utilizar mal los recursos del Estado, resulta triste ver en Guatemala que, en tanto los médicos del Hospital San Juan de Dios han protestado porque no se les ha pagado, el gobierno teniendo miles de millones en caja que no utilizó para la pandemia, como debió hacerlo, ahora se apresta a incrementar el presupuesto del Ministerio de Comunicaciones, el superministerio que es una verdadera fabrica de hacer millonarios exprés en Guatemala mediante la adjudicación de obras sobrevaloradas que, ahora en año preelectoral son necesarias para financiar la próxima campaña, como se ha sabido de los contratos salen los fondos para el financiamiento electoral.  De esta manera ya ahora el gobierno y su flamante ministro de salud pública, que ha sido su cómplice en este descalabro, tienen su excusa perfecta:  los guatemaltecos no se quieren vacunar contra el Covid 19, de hecho el mismo ministro Coma indicó literalmente: “Hemos tenido vacunadores, se ha hecho el trabajo de llegar a las comunidades lejanas, pero hemos tenido resistencia”; sin embargo insiste en continuar con la compra de vacunas Sputnik a Rusia y de allí que siempre surgen las dudas:  ¿Cómo es posible que si los guatemaltecos se resisten a vacunarse, pierdo poco más de un millón de vacunas rusas por vencimiento, pero insisto en seguir comprando estas vacunas?  La paradoja esta planteada, si los guatemaltecos no se quieren vacunas, ¿Por Qué insisto en continuar comprando las vacunas Sputnik? Cualquiera de nosotros al considerar estos aspectos, sin duda alguna notamos que algo hay de raro en este contrato, ya que lo único que al parecer le interesa al gobierno es cumplir con el contrato, es decir pagar por todas las vacunas, aunque según sus palabras, los guatemaltecos se resisten a la vacuna.  Esto lo único que hace suponer es el gran compromiso por el gobierno de pagarle a Rusia y la pregunta es ¿Qué va a ganar él?

El vencimiento de las vacunas rusas, se suma a los fracasos del gobernante en el manejo de la pandemia, lo único que se ve de todo esto es que este gobierno tuvo fondos suficientes y libertad para manejarlos, gobernó casi todo el año 2019 bajo estados de excepción, y el año pasado 2020 con todo para hacer lo mejor, sin embargo lo único que podemos ver es que ha sido un verdadero fracaso, porque muchas de las muertes de miles de guatemaltecos pudieron ser evitadas, hoy en día hay muchas personas que aún no se han vacunado pero no hay ninguna campaña de concientización.  En una pandemia como la que nos atacó claro está, hay muchas víctimas, pero la responsabilidad del gobierno es evitar la pérdida de vidas humanas de todas las maneras posibles, haciendo una planificación adecuada.  Pero sin duda al gobierno a estas alturas no le interesa ya el tema de la vacunación porque el mismo ministro da por sentado que el guatemalteco no quiere vacunarse.  Eso sí, esta empecinado en que hay que seguir comprando vacunas rusas, para que se sigan venciendo, en lugar de promover la compra de otras vacunas para realizar la vacunación de los niños a quienes no se les ha vacunado y allí si, habla de un tema de derechos de los niños, en tanto el contrato de compra de vacunas rusas nadie lo conoce a ciencia cierta.

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Emilio Estrada

El Doctor Emilio Estrada, es abogado egresado de la Universidad de San Carlos de Guatemala, obtuvo su PhD en Sociología en la Universidad de Salamanca, España, es abogado litigante.