Press "Enter" to skip to content

Mustafá Kemal Atatürk

Editado Para La Historia

Existe un país que cada año, desde 1939, para ser específico, el 10 de noviembre, se detiene 2 minutos al sonido de las alarmas. Durante esos dos minutos, todos los ciudadanos del país permanecen de pie, en silencio y en recogimiento en honor al mayor de sus héroes. No en balde cuando uno llega por avión a la capital de este país, el nombre de su principal aeropuerto internacional lleva su nombre: Atatürk. Pero podríamos preguntarnos ¿de qué país hablamos? ¿quién es Atatürk? Hablamos de Turquía. Turquía es un país que, en los últimos 100 – 120 años, ha sufrido grandes transformaciones. Podríamos decir que todos los países del mundo han pasado por el mismo proceso, pero las transformaciones de Turquía han sido particularmente drásticas.

Desde que el Imperio Romano se dividió en dos en imperio de Oriente y Occidente, el de Oriente tomó como capital la ciudad de Constantinopla. Fue la orgullosa capital de lo que más tarde se conoció como Imperio Bizantino. Este poderoso imperio cayó como un castillo de naipes en 1453 ante el empuje de hordas que venían desde el Cáucaso, los turcos. Poco a poco ya habían ido robando pedazos del imperio, pero el hecho significativo fue la toma de su capital. A partir de 1876 momento, Constantinopla, la orgullosa y eterna, pasó a ser Istanbul, en español conocida como Estambul.

Este fue el comienzo del muy poderoso Imperio Otomano que dominó buena parte del mundo conocido en la época. Pero en esta vida nada es eterno. Tampoco el Imperio Otomano, que paulatinamente fue perdiendo predominio y territorios ante nuevas potencias que surgían. Sus territorios poco a poco iban siendo amputados, engullidos por las potencias vecinas y, para finales del siglo XIX, la mayor parte de los pueblos que habían sido dominados en el pasado clamaron por libertad e independencia. Así fueron surgiendo nuevamente en el mapa antiguas naciones como Rumanía, Bulgaria, Montenegro, Albania, Serbia y Grecia. Para 1880-1890, al Imperio Otomano se le conocía como “el hombre enfermo de Europa”. Todo el poder estaba en manos del sultán, que también era califa. El país tenía un notable retraso tecnológico, una administración enquistada, un pueblo analfabeto… todos estos eran parte de los ingredientes que anunciaban un colapso cercano.

Italia acababa de surgir como estado unificado y quería arrebatar partes del Imperio Otomano. Invadieron lo que hoy es Libia, al norte de África y que formaba parte de este Imperio Otomano. Pero hubo un joven oficial que hizo morder el polvo de la derrota a los italianos. Estoy hablando de Mustafá Kemal Atatürk, pero cuidado, aún nuestro personaje no respondía a ese nombre.

Mustafá nació en 1881 en la ciudad de Salónica, que actualmente pertenece a Grecia. Era hijo de una familia pobre, su padre era militar dedicado a la aduana y a los 12 años entró en una escuela militar de su ciudad natal. Más tarde continuaría sus estudios en la Academia Militar de Estambul. Gracias a sus habilidades, fue ascendiendo grados hasta que llegó este famoso momento de la invasión italiana a Libia. Poco más adelante se produjeron las dos guerras balcánicas, de las que ya se habla poco, y que fueron un ensayo de la guerra mundial que estallaría en 1914. En estas dos guerras balcánicas, también salió airoso Mustafá Kemal ante los enemigos del imperio. El apelativo de Kemal se lo había dado un profesor, reconociendo en él las características que más adelante lo convertirían en un estadista. Kemal en turco significa “Perfecto”.

Con la Primera Guerra Mundial, el Imperio Otomano tuvo la mala idea de aliarse a los imperios de Europa Central, a saber, el Imperio Alemán y el Imperio Austrohúngaro. De ello podemos concluir que fue uno de los países vencidos, sin embargo, para nuestro Mustafá Kemal fueron momentos en los que aumentó su aureola de vencedor. Primero derrotó a los ingleses en la batalla de Damasco y posteriormente a tropas aliadas que invadieron la entrada del Canal de los Dardanelos. Este canal, al que le sigue el Mar de Mármara y del Canal del Bósforo, es el paso obligatorio del Mar Mediterráneo al Mar Negro, razón por la que querían dominarlo los ingleses y franceses.

Con la derrota del Imperio Otomano en la guerra, el sultán califa, a condición de poder conservar su trono, aceptó la ocupación de Estambul por tropas inglesas y francesas. Fue en este momento que Mustafá Kemal se dirigió a Ankara, pequeña ciudad de provincia, desde donde organizó la guerra de independencia de su país. Ya había entendido Mustafá Kemal que el futuro de su país pasaba por concentrarse en las raíces turcas, sin considerar al resto de las otras naciones que habían formado el Imperio, y por la occidentalización de su país. La lucha de independencia de Turquía fue oficializada en julio de 1923 con el Tratado de Lausana fundándose la República de Turquía poco después, el 29 de octubre de ese mismo año 1923.

A partir de ese momento, Mustafá Kemal, presidente, se enfrascó en una marcha forzada para occidentalizar y desarrollar su país y ponerlo a la altura del resto de las naciones de Europa. La lista de tareas a realizar era enorme. Lo primero era secularizar el país, es decir, convertirlo en un país laico de forma que ya no existieran más un califa que dirigiera la nación. Eso implicaba la eliminación de la sharía, la ley coránica, para sustituirla por un código civil copiado del suizo, un código penal copiado del italiano y un código de comercio copiado del alemán.

La mujer turca fue la gran ganadora de estos cambios. Se le dieron exactamente los mismos derechos de los hombres: poder recibir una herencia y solicitar el divorcio. El derecho de voto lo lograron las turcas antes que otras europeas. Las mujeres también podían ser elegidas al parlamento y trabajar en cualquier trabajo, dedicándose especialmente a la industria, como secretarias y maestras. Hizo que las mujeres dejaran de utilizar el velo haciendo que se vistieran como mujeres occidentales.

En estos momentos, el 90% de la población turca era analfabeta, situación que aprovechó Mustafá Kemal para cambiar la escritura del idioma turco con caracteres árabes a los caracteres latinos como podemos ver hoy en día en cualquier escrito en idioma turco. Evidentemente, el hecho de que tantas personas no supieran escribir ni leer facilitó la alfabetización con estos nuevos caracteres. Otros de los grandes cambios que realizó Mustafá fue que cada familia turca adoptara un apellido. En su caso, tomó el apellido de Atatürk lo que significa “Padre de los Turcos”.

Mustafá Kemal estaba en contra de la teocracia. Consideraba que el país debía ser dirigido por un presidente y por un parlamento, aunque no debemos dejar de reconocer que el tiempo en el que él estuvo en el poder desde la creación de la República hasta su muerte en 1938, a la edad de 57 años, no fue algo muy lejano a una dictadura, necesaria para poder hacer tan drásticos cambios.

Prohibió el uso del gorro llamado fez que usaban los turcos considerándolo un emblema de ignorancia y de fanatismo. Cambió el día festivo del viernes, que normalmente adoptan los musulmanes, y lo pasó al domingo. Hizo que el país adoptara el calendario gregoriano que se usa en el resto del planeta. Prohibió las escuelas religiosas y llevó a cabo una amplia industrialización del país. La agricultura pasó de una agricultura medieval a una agricultura industrializada. Hizo que la gran mezquita, antigua catedral de Constantinopla, Santa Sofía, pasara a ser un museo.

Estas medidas fueron también tomadas en esa época por el rey de Afganistán Amidullah, al que le costaron el trono porque no fueron bien recibidas en ese país. También el Sha de Irán occidentalizó e industrializó su país siguiendo el ejemplo de Atatürk. Misma política llevó a cabo el presidente tunecino Bourguiba y otros en otros países árabes. Mustafá Atatürk llevó a su país a ocupar un escaño en la Sociedad de Naciones, organización internacional que existió entre las dos guerras mundiales y que fue la precursora de las Naciones Unidas. Mantuvo una posición muy distante con el fascismo italiano y con el nazismo alemán, despreciando profundamente las medidas antisemíticas de Hitler.

Desde el punto de vista personal, Atatürk era un hombre muy atractivo, de aspecto muy masculino. Su posición y su apariencia facilitaron el hecho de que tuviera muchas amantes, razón del divorcio del primero de sus dos matrimonios. Atatürk aparentemente era un nombre estéril porque, a pesar de haber tenido tantas mujeres, no se le conoce ningún hijo propio. Sin embargo, adoptó 8 hijas… todas mujeres, siendo una de ellas incluso piloto de avión, símbolo de la modernidad de Turquía. A Atatürk le gustaba estar hasta horas tardías de la noche en compañía de sus amigos bebiendo raki, el aguardiente turco con sabor a anís lo que, a la larga, le causó una profunda cirrosis hepática que fue la causa de su muerte.

Constitucionalmente, es el ejército turco el garante de la laicidad del Estado, razón de diferentes golpes de estado castrenses entre 1960 y 1980. Esta política poco democrática de tener un ejército garante de la laicidad del Estado y el hecho de contar con una mayoría musulmana han sido argumentos de peso para no aceptar a esta gran nación en el seno de la Unión Europa. Hoy en día vemos una islamización forzada de esta nación de la mano de su presidente, lo que le ha valido el descontento de no pocos de sus vecinos y aliados.

Lea más del autor:

One Comment

Comments are closed.

%d bloggers like this: