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El derecho de Ucrania a existir como Estado

Sueños…

Ucrania es una región, habitada por una multitud de naciones, en donde históricamente los ucranianos son mayoría. Las naciones y los luchadores por la democracia tienen que fortalecer su apoyo a la libre determinación de un pueblo. Independientemente si nos gusta o no su régimen económico o social. Los imperios que se disputan, en el momento actual, el control de ese territorio no lo hacen buscando el bienestar de los ucranianos, ni los alemanes, rusos, ingleses, franceses, israelitas o gringos. Lo hacen para favorecer a los grandes capitales industriales y financieros de las principales potencias en lucha. Ni Rusia, ni la alianza OTAN, ni cualquier potencia que abierta o encubiertamente participe en la invasión lo hace con el fin de fortalecer la soberanía, el bienestar, la democracia o la libertad de Ucrania. Lo hace para apoderarse de las riquezas, recursos y territorio estratégico de la nación que sufre.

En esa dirección, por ejemplo, el FMI y el Grupo Banco Mundial han generado una declaración conjunta sobre la guerra en Ucrania, tanto la directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, como el presidente del Grupo Banco Mundial, David Malpass, realizaron la siguiente declaración sobre la guerra en Ucrania.

“Estamos profundamente conmocionados y afectados por las devastadoras pérdidas humanas y económicas provocadas por la guerra en Ucrania.” Salta a la vista que la declaran, no una invasión, sino que una guerra. El objetivo es plantear el estatus que permita la intervención de otros actores y la conviertan en una guerra prolongada.

Se lamentan de las pérdidas humanas, muertes, heridos, refugiados, así como de la destrucción de la infraestructura, económica y cultural de la nación ucraniana. Y les preocupan los temas que también nos afectarán en la región centroamericana. En el mundo se esparcen los efectos negativos del aumento de los precios de las materias primas, así como su efecto sobre la inflación y el deterioro del nivel de vida de la gente y el enfriamiento de las empresas. Mucho terror provoca perturbaciones en los mercados financieros orillados a subir las tasas de interés, la pérdida de credibilidad en los bancos y financieras transnacionales, el derrumbe de las bolsas de valores. El lunes 7, la bolsa de New York arrastra al desastre a las bolsas del mundo.

Y, es que las sanciones anunciadas en contra de conglomerados financieros y de la industria militar de Rusia, tendrán un contragolpe, un efecto boomerang, sobre los sistemas financieros de las potencias occidentales y China. El apoyo de los organismos financieros del capitalismo (incluidos Rusia y China), abiertamente se reduce a emisiones masivas de endeudamiento, con el fin de apoyar los programas económicos que se consideran necesarios para mantener al país a flote. Tras bambalinas es acuerpar la visión estratégica anglosajona-israelí, eje hegemónico del sistema en la actualidad. Por supuesto, ya se prevé que el conflicto entre potencias puede generalizarse, primero a los países vecinos de Ucrania, colonias tradicionales en disputa de los imperios modernos. Segundo, hacia otras regiones del mundo. Cuba, Nicaragua, Venezuela, Colombia, etc. No pueden dormirse obviando lo que viene. Todos en esta región de América tenemos que prepararnos y alzarnos en lucha por preservar la democracia, los derechos humanos y la paz.

¿Cuál es el tema fundamental de la discusión actual sobre la invasión a Ucrania?, en medio del fanatismo de algunos, de querer endilgar insultos y oprobios, unos a Rusia, otros a la alianza OTAN, o querer atribuir buenas intenciones y cariño hacia el pueblo ucraniano, ya sea de la OTAN o de Rusia, importante es distinguir quiénes son los países oprimidos y cuáles los países opresores. Para cualquier analista democrático es de singular importancia, comprender que vivimos en la época del imperialismo financiero, que apoyado en la fuera de las transnacionales del petróleo, la industria armamentista y el lavado de dinero. Y que, con base en esa realidad, podemos convivir en paz y democracia, únicamente sí se logran imponer regímenes de libertad, democracia y respeto a los derechos humanos en la mayoría de las naciones del mundo. Pero que la esencia del sistema actual, de acumulación de capital, todos los imperios dominantes, tarde o temprano entrarán en crisis de sobreproducción o debilidad económica que finalmente los hará entrar en lucha para reordenar su dominación sobre el resto de los países. La angustia de la situación actual es que, en su desesperación por prevalecer, un imperio u otro, podría tomar la abominable decisión de presionar el botón rojo de las armas nucleares.

En general, nos proponemos para no perdernos en el fanatismo de simpatizar con uno u otro imperio, analizar los hechos económicos concretos, tratar de no partir de tesis abstractas, sino de los fenómenos de la realidad concreta. La caída de las bolsas y el sector financiero de los años 2008-2009, provocaron el debilitamiento de los sectores productivos y estratégicos de los países anglosajones, una relativa reactivación de la economía alemana y el mantenimiento del estancamiento japonés. Israel, Rusia y China aparecen como los centros hegemónicos más dinámicos. Como siempre los imperios que se deterioran tratan de mantener su poder. Los imperios emergentes tratan de desplazar los imperios debilitados. Tucídides lo predijo hace siglos. De la lucha económica se pasa a la política, y su ruta final es la guerra.

Es el momento, que países periféricos, que han sido saqueados durante siglos, emerjan como ejes de un nuevo mundo. Un mundo de paz, estabilidad social y amigable con la naturaleza. Los cinco países centroamericanos deberían de construir un proyecto internacional de negociación para alcanzar un mundo nuevo.

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