Press "Enter" to skip to content

Ucrania una crisis que nos trae el pasado

Sueños…

Los gobiernos de la región están enfrentando graves problemas derivados de la crisis internacional desatada por la invasión del imperio ruso contra Ucrania. La invasión y la destrucción se justifican por el avance de los imperios aliados en la OTAN en su avance de lanzamisiles cerca del territorio ruso.

El recuento de los daños sobre Centroamérica es inconmensurable. Primero, el crecimiento internacional del petróleo ya golpea los mercados de consumo y producción de la región. La escasez de petróleo y su rápido crecimiento de precios pone al borde de la falta de compra de países pobres y sin futuro.

Los tradicionales vendedores de derivados del crudo en el área ven la opción de surtir a Europa por la vía del mercado gringo. Ya los gringos coquetean con el gobierno, hace poco insoportable, de Venezuela. Sí los productores del crudo lanzan su oferta a Europa por la vía de los gringos, estos países se quedarán sin gasolina ni gas, y lo peor, lo poco que consigan será a cambio de un ojo.

Será posible que, en contra de la racionalidad de proteger el ambiente, estos países incrementen la búsqueda de petróleo y minerales, poniendo en riesgo sus ya destruidos recursos naturales. Todo puede pasar en el reino de Oz.

Esta guerra no podía llegar en peor momento. ¿Qué guerra es bienvenida? Luego de la contracción económica del 2020 se creyó posible el reinicio del sistema económico de mercado que se agota. En sus primeros meses el 2021 dio señales de esperanza, que se fue diluyendo con el avance de los días hasta terminar en un sentimiento de fracaso. El exceso de liquidez generado por el fondo monetario internacional y los trasnochados bancos centrales, financiando a los millonarios de los bancos y financieras, así como el insaciable déficit de los gobiernos hizo renacer el fantasma de la inflación. Cuando parecía imparable la subida de las tasas de interés, la devaluación de las monedas, principalmente de economías rudimentarias, y los mercados de bolsa mundiales entran en una montaña rusa de caídas espectaculares y auges especulativos, la guerra vino a descolocar cualquier política económica.

Nada es seguro sobre el futuro de la guerra y sus secuelas. Lo que sí vemos venir es la escasez de materias primas, energéticos, alimentos, que impactarán en todo el mundo, especialmente en las frágiles economías del istmo.

La misma deuda de los gobiernos, de por sí ineficientes y absorbidos por la corrupción de sus altos jerarcas municipales, judiciales y legislativos. La deuda ahoga a Estados diseñados para generar acumulación de privilegios de unos frente al desamparo de las mayorías, debilita el diseño de estrategias nacionales para enfrentar la crisis que se vino encima. La deuda es tan grande que aumentarla puede provocar una hemorragia social que divida aún más a Estados fallidos que pueden desaparecer.

En general los efectos colaterales necesitan una salida, de Guatemala a Panamá es indispensable un cambio de la gobernanza para sobrevivir.

El recuento de los daños señala que estamos a las puertas del cierre del comercio internacional, el sector de bolsa especula a más y mejor para preservar sus perturbadoras ganancias, aún así, el Dow Jones, por ejemplo a perdido en Wall Street no menos de 3 000 puntos en las últimas semanas. Todo parece que no quedará otro camino de suplicar por las remesas y la emigración de masas famélicas de habitantes de la región, no buscando el sueño americano, sino el menor de los pesares.

Costos de los alimentos y los combustibles

Las materias primas y alimentos de Rusia y Ucrania se van a encarecer. Rusia, cien años después de Lenin, sigue siendo únicamente el granero de Europa y su fuente de cosacos preparados el combate, y servir a las maquinaciones de las burguesías francesas, anglosajonas y alemanas. Es fuente esencial de gas natural, el 18 % del mercado de carbón, el 14 % del mercado de platino y el 11 % del mercado de petróleo crudo. Sí la ahogan financieramente, no le quedará más que destrozar todo en su quimérico camino de reconstruir el imperio zarista. La guerra actual, eso sí, llena las arcas de financieros rusos y otanistas, así como los productores de armas y de conflictos, que ven sus cuentas aumentar.

Gobiernos de Centroamérica. El mejor consejo ya se lanzó. Hay que actuar ya. Estos países deben tener una estrategia para contar con energías alternativas y no dependientes del petróleo. Tienen que garantizar la seguridad alimentaria para las mayorías, con el fin de reconstruir la unidad nacional, única vía de enfrentar los riesgos que se vienen.

Una base social de pobreza no es un camino propio para países que quieran sobrevivir en este mundo repleto de problemas muy profundos. La existencia de la vida, el fin de la vida en sociedad no son amenazas sin fundamento.

Al establecer su política fiscal, social, comercial y monetaria el Estado determina las orientaciones estratégicas fundamentales de una nación. El fin último de la sociedad es alcanzar el bienestar generalizado para la mayoría de la población. El bienestar puede entenderse como las posibilidades simultáneas del individuo y el grupo de alcanzar niveles de vida en donde los aspectos sociales (educación, salud, tranquilidad, paz, estabilidad), económicos (empleo, producción, consumo, estabilidad), políticos (democracia electoral, respecto a los derechos humanos, convivencia pacífica, pluralismo) y ambientales (protección del ambiente, preservación de los bosques y especies, uso racional de los recursos), permitan vivir con satisfacción, tranquilidad y esperanzas de un mañana mejor.

Alcanzar el gran objetivo nacional depende de muchas circunstancias y factores que determinan el entorno económico-social. Uno de los elementos fundamentales es la actuación del Estado que se refleja en el diseño de la política fiscal, que se deriva de su visión del manejo de las finanzas públicas, que a su vez depende de la visión estratégica de la nación.

Area de Opinión
Libre expresión de pensamiento.

Lea más del autor: