Press "Enter" to skip to content

¿Qué es la Reserva Cognitiva y cómo nos ayuda?

Salud y Mente

Cualquier persona puede ser escultor de su propio cerebro
(Santiago Ramón y Cajal)

Nuestro cerebro es el órgano que da sustento a la cognición. Funciones como el pensamiento, la atención la sensación, la percepción, la emoción, el lenguaje, aprendizaje y memoria hacen posible la adaptación de los individuos a su ambiente, un ambiente que cambia de manera continua y en ocasiones impredecible. La plasticidad es una de las características distintivas del sistema nervioso. Es sinónimo de cambio, de dinamismo de transformación y adaptación. Pero ¿Qué necesitamos hacer para que eso suceda?, ¿puede el envejecimiento natural afectar la plasticidad? ¿Qué pasa cuando el cerebro sufre una afección de cualquier tipo?

Llevar una buena calidad de vida con hábitos sanos entre alimentación, higiene del sueño, ejercicio, leer, aprender cosas nuevas, involucrarse en hobbies, es el primer paso para mantener la plasticidad cerebral la cual dura hasta los ochenta años de vida, y rompe con el mito de que las personas adultos mayores ya no pueden aprender cosas nuevas. Pero más importante aún es como comenzar a llevar una calidad de vida óptima hará que construyamos sobre la llamada reserva cognitiva, la cual tiene un papel fundamental actuando como neuroprotector ante un deterioro cognitivo mayor que puede ser causado por:  deterioro neurocognitivo (Alzheimer, Parkinson, Huntington), evento cerebro vascular, trauma craneoencefálico, tumor entre otros.

¿Qué es la reserva Cognitiva?

Nace de la acumulación de experiencia y de las capacidades mentales a lo largo de la vida y se reflejan en lo que llamamos “reserva cognitiva”, funciona como una cuenta de ahorro mental que, mientras más grande es, más ayudará a compensar los efectos de los déficits de las capacidades cognitivas resultantes del envejecimiento natural, de un deterioro neurocognitivo o cualquier otra condición cerebral adquirida.  Así pues, será un factor que contribuirá a retrasar el posible deterioro cognitivo, promoviendo una red neuronal más resistente.

Un ejemplo claro de cómo actúa la reserva cognitiva fueron los resultados de estudios realizados en 1988 llevado a cabo por Katzman, en donde estudió los cerebros post mortem de 137 personas con diagnóstico de Alzheimer.  Se encontró que hubo un grupo de personas los cuales su cerebro mostraban estructuras cerebrales asociadas a enfermedad de Alzheimer, sin embargo, no manifestaron síntomas clínicos estando en vida y por tanto no había evidencia de un declive cognitivo al punto de no ser diagnosticable teniendo la enfermedad.

¿Cuáles son las características que diferencian a estos dos grupos?, ¿Qué fenómeno puede responder a esta observación?, ¿Existen diferencias individuales en relación con la tolerancia a los procesos de la enfermedad? Y si es así, ¿Qué marca estas diferencias?

Uno de los hallazgos importantes en el estudio precisamente fue que las personas que mostraban criterios de la enfermedad de Alzheimer, pero no los síntomas, ni el declive cognitivo, tenían un mayor tamaño cerebral, lo que sugiere que tal vez tuvieran más neuronas, más conexiones sinápticas, que los había protegido de la expresión de los síntomas clínicos y de un daño cerebral mayor.

Si bien no está en nuestras manos evitar cualquier tipo de afección cerebral, si está en nuestro control mejorar nuestra calidad de vida y que nos permita desarrollar reserva cognitiva que actué como neuroprotector a una daño neurovegetativo o adquirido mayor.

¿Cómo aumentar la reserva cognitiva?

No existe ninguna actividad específica para evitar o reducir el riesgo de sufrir una demencia o una afección cerebral de cualquier otro tipo, pero sí una serie de prácticas recomendables para mantener activo el cerebro y favorecer la reserva cognitiva.

Leer: es de las actividades más reconocidas para estimular la reserva cognitiva ya que, además de adquirir conocimiento, la lectura favorece la concentración, ejercita la memoria y alimenta la imaginación

Jugar: los juegos de mesa son una herramienta para entrenar distintas habilidades cognitivas como: cálculo, memoria reciente, memoria lógica, la capacidad de planificación, el vocabulario y creatividad.

Aprender: aprender cosas nuevas a la edad que sea favorece la plasticidad cerebral y por ende a la reserva cognitiva. Aprender un nuevo idioma, recibir cursos, aprender a tocar un instrumento son algunos ejemplos.

Ponerse a prueba: proponernos un reto a nuestro cerebro todos los días como por ejemplo resolver crucigramas, hacer sudoku, o hacer rompecabezas.  Recuerda que la actividad tiene que ser retante, por lo que las actividades muy sencillas o a las cuales ya estamos acostumbrados no cuentan.

Cambiar rutinas: ¿sabías que añadir rutinas nuevas a tu día a día, o variar las habituales, ayudan a crear nuevas conexiones neuronales?, puedes iniciar por cambiar tus rutas al trabajo, organizar de manera diferente tu día, cambiar la rutina de tus pensamientos.

Ejercicio: son varios los beneficios cerebrales que trae el hacer ejercicio ya que promueve la liberación de proteínas que ayudan a la plasticidad cerebral, la activación de áreas motoras y sensitivas del cerebro.

Y por último no olvides lo que nos dice esta famosa frase en inglés “if you don’t use it you lose it”

 (si no lo usas lo pierdes). Optimiza todas tus habilidades cognitivas, mejora tu estilo de vida y fomenta tu reserva cognitiva.

Lea más de la autora:

One Comment

Comments are closed.

%d bloggers like this: