¿Por qué varía la fecha de celebración de la Semana Santa?

Logos

El Antiguo Testamento relata que Dios anunció a Moisés y Aarón este suceso: «en la medianoche pasaré por todo Egipto, y morirá el hijo mayor de cada familia egipcia.» El propósito era obligar a los egipcios a liberar al pueblo de Israel.

Luego Dios ordenó a los israelitas que el día 10 del mes de Nisán cada familia tomara un cordero, y que lo guardara hasta el 14, y en este día lo matara. Con la sangre del cordero cada familia israelita señalaría su casa. «Y así, cuando yo hiera de muerte a los egipcios, ninguno de ustedes morirá, pues veré la sangre y pasaré de largo», dijo Dios. Y agregó: «Este es un día que ustedes deberán recordar y celebrar con una gran fiesta en honor del Señor.»

Esa celebración se llamó «Pésaj», y después «Passah»; vocablos que probablemente significaban «pasar sobre» o «continuar el paso». De esos vocablos se derivó el vocablo «Pascua». Así, pues, el 14 de Nisán los israelitas celebraron la Pascua, es decir, el día en que, por intervención divina, los egipcios fueron obligados a liberar a los judíos.

El mes de Nisán era originalmente el primero de los diez meses que tenía el calendario israelita, que era una combinación de calendario lunar y de calendario solar. Los meses tenían 29 o 30 días. Nisán tenía 30 días. Con respecto al calendario gregoriano, este mes comenzaba en la tarde del 11 de marzo y terminaba en la tarde del 10 de abril. Por supuesto, no hubo correspondencia invariable entre días del calendario israelita y del posterior calendario juliano o gregoriano. Por ejemplo, en el año 2020 el 14 de Nisán correspondió al 8 de abril, y en el año 2021 correspondió al 27 de marzo, del calendario gregoriano.

Las primeras comunidades cristianas celebraban la resurrección de Jesús en la misma fecha en que los israelitas celebraban la Pascua, es decir, el 14 de Nisán. Esas comunidades celebraban, de hecho, una Pascua cristiana. Era la Pascua de la Resurrección. Sin embargo, posteriormente cambió la fecha de celebración. Por ejemplo, en Oriente se celebró el 16 de Nisán. No importaba cuál fuera el día de la semana. Y en Occidente se celebró en el primer domingo después del 14 de Nisán.

En el año 325 el Concilio de Nicea decretó que la Pascua de Resurrección debía celebrarse el primer domingo después de la primera Luna llena que hubiera después del equinoccio de primavera. La fecha de la Pascua de la Resurrección, y en general, de la Semana Santa, sería variable precisamente porque dependería, a partir del día del equinoccio de primavera, del día en que hubiera una primera Luna llena.

El equinoccio es el día en el que el día y la noche tienen la misma duración. En el año ocurren dos equinoccios: el de primavera, el 21 de marzo aproximadamente, en el hemisferio Norte; y el de verano, el 23 de septiembre, también aproximadamente, en el hemisferio Sur.

La Pascua de Resurrección debía celebrarse después del equinoccio de primavera, es decir, después del 21 de marzo; pero no después del 25 de abril, porque, en el caso de que hubiera Luna llena un día antes del equinoccio, habría nueva Luna llena 29 días después: el 18 de abril; y si este día era domingo, la pascua tenía que celebrarse siete días después, es decir, precisamente el 25 de abril.

En el procedimiento que la iglesia católica aplicó para calcular la fecha de la Semana Santa, la Luna llena no necesariamente era la Luna astronómica. Era la Luna del calendario lunar eclesiástico, cuyo momento de plenitud debía ser invariable. Y el equinoccio de primavera no necesariamente era el equinoccio astronómico. Era un equinoccio eclesiástico, que ocurría el 21 de marzo, es decir, no variaba el día en que ocurría.

Finalmente, el procedimiento introducía una notable excepción: si la fecha calculada de celebración de la Pascua de Resurrección era también la fecha en que se celebraba la Pascua israelita, entonces se celebraría en el domingo siguiente. Probablemente el motivo de esta excepción era que, por la presunta responsabilidad de los judíos en la pena de muerte impuesta a Jesús, se intentaba eludir la relación entre la Pascua israelita y la Pascua cristiana.

En el presente año, es decir, 2022, después del equinoccio de primavera, el 21 de marzo, la primera Luna llena será el próximo sábado 16 de abril. El primer domingo después de esa Luna llena será, por supuesto, el día siguiente, es decir, el 17 de abril. Por consiguiente, en este día se celebrará la Pascua de la Resurrección. En el año 2021, después del 21 de marzo, la primera Luna llena fue el domingo 28 de ese mismo mes. El primer domingo después de esa Luna llena fue el 4 de abril, en el cual, entonces, se celebró la Pascua de la Resurrección. En ese año la Semana Santa comenzó en los últimos días de marzo.

La fecha más frecuente de la Pascua de Resurrección es el 19 de abril. Esta frecuencia equivale a cuatro veces cada cien años. La fecha menos frecuente es el 22 de marzo. Esta frecuencia equivale a cinco veces cada milenio.

Post scriptum. La explicación que he dado de la fecha variable de la Semana Santa podría haber sido más compleja o precisa. Empero, intenté una sensata simplificación combinada con una tolerable precisión.

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