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BIG TECH: Elon Musk y el privilegio de censurar (PARTE 2)

Evolución

Hace poco más de un año escribí un artículo titulado Big Tech y el privilegio de censurar en el cual expliqué la provisión legal vigente en Estados Unidos mediante la cual, por un lado, se permite a las grandes compañías que operan las redes sociales predominantes moderar el contenido que sus usuarios publican en sus plataformas, pero, por otro lado, se les exime de las responsabilidades normalmente asociadas con las empresas editoras que ejercen control sobre los contenidos que publican. En pocas palabras, gracias a esa legislación, esas compañías gozan de un privilegio especial que les permite censurar las publicaciones que usuarios hacen en sus redes, sin tener que asumir las responsabilidades legales en las que pudiesen incurrir derivado de tales acciones, como sí sucede con cualquier otra empresa que edita contenidos. Por supuesto que siempre defenderé el derecho de toda empresa privada de determinar sus propias políticas de servicio para sus usuarios. Ese derecho es incuestionable en tanto no se infrinjan derechos de terceros. Pero también se debe entender que el derecho de dichas corporaciones de establecer sus propios términos y condiciones de servicio debe ejercerse dentro de un marco de libre competencia y sin privilegios especiales para nadie y en condiciones de trato igual ante la ley.

Esta semana se conoció que el empresario Elon Musk adquirió el 9.2% de las acciones de Twitter, convirtiéndose en el accionista con mayor participación. Días después se anunció que Musk fue nombrado miembro de la Junta Directiva de Twitter para un período de dos años, sujeto a que durante su gestión y hasta 90 días después no podrá adquirir más del 14.9% de participación, mediante acciones, derivados, ni cualquier tipo de instrumento financiero.  También se dio a conocer que el nombramiento se dio en el contexto de alcanzar uno de los objetivos de Twitter de llegar a un promedio de 315 millones de usuarios diarios monetizables para finales del 2023.

Previo a hacerse pública la noticia, Musk, quien cuenta con 80 millones de seguidores en esa red, había publicado el siguiente mensaje: “La libertad de expresión es esencial para una democracia funcional. ¿Ustedes creen que Twitter se adhiere a este principio rigurosamente?” De las más de 2 millones de respuestas que obtuvo, el 70% fueron “No”. Asimismo, dijo “Dado que Twitter funciona como la plaza pública de facto, el hecho de que no se adhiera a los principios de libertad de expresión, fundamentalmente socava la democracia. ¿Qué se debería hacer? ¿Se necesita una nueva plataforma?” Días después, el cofundador y expresidente de Twitter, Jack Dorsey, publicó un mensaje admitiendo que el internet había sido dañado y que él merecía parcialmente la culpa, y que se arrepentía. Si es que existe sinceridad en las palabras de Dorsey, sería una gran admisión y un gran paso de su parte, aunque ciertamente muy tarde. Dorsey, junto con el cofundador y presidente de Facebook, Mark Zuckerberg, fueron invitados a declarar frente al Senado de los Estados Unidos donde, con todo el cinismo y descaro, dejaron en evidencia la parcialización política e ideológica a la que han estado sujetas sus empresas, dando pretextos inaceptables como excusas para censurar a personas y formas de pensamiento políticas contrapuestas a las que profesan, a la vez que permitían que dictadores y tiranos expresaran con total libertad mensajes que llamaban al genocidio y exterminio de pueblos sin ser siquiera suspendidos por sus plataformas. En su momento, argumenté que por supuesto que tienen todo el derecho del mundo de asumir las posiciones políticas e ideológicas y de apoyar las causas partidarias que quieran, incluso candidaturas, como lo tiene cualquier ciudadano; pero que lo hagan cumpliendo las reglas que regulan los apoyos a dichas campañas, como también lo debe hacer cualquier ciudadano.

Esperemos que la influencia de Musk sea positiva para encausarnos hacia un ambiente de libertad de expresión y donde se permita el debate abierto de ideas que, como bien dice Musk, es requisito esencial para la democracia. Pero recordemos también que no podemos depender de que la apertura para la libre discusión de ideas esté en manos de la persona correcta. Debemos, como ciudadanos, ser siempre vigilantes contra todo intento de socavar y cancelar la libertad de expresión en todas sus manifestaciones y ejercer el juicio crítico necesario para formar nuestras opiniones responsablemente, debiendo asegurarnos de que nadie tenga la posibilidad de limitar la libre expresión de ideas.

Area de Opinión
Libre expresión de pensamiento.

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