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Algo más que asignaturas tradicionales

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Son muchos años de vida acumulados, y al menos recurriendo a los recuerdos de la enseñanza media, 7mo, 8vo grado… – en el colegio recibía clases como Ciencias naturales, Biología, Química, Física, Historia (de mi país), Español, Idioma (Inglés), de las cuales algunas continuaban en el bachillerato o media superior y finalmente ya en la Educación superior siempre en las asignaturas de primer año, identificadas como Básicas, se repetían algunas y otras no[1], en función del perfil de la carrera.

¿Cuántos años estuve recibiendo conocimientos acerca de la asignatura de Química? Unos 3 o 4 años de 9no a 12 grado y posteriormente en la Universidad tal vez otros tantos. ¿Acaso tantos años me convirtieron en un “Químico” por excelencia? No, claro está, ya que, como ciencia, la misma evoluciona, nuevos descubrimientos, y lo que ayer no era posible, hoy si lo es, pero si quedaron algunos aprendizajes valiosos como dedicarme a enseñar – educar, de aquí mi profesión y como parte de ser la Química una ciencia: la investigación.

Es cierto que algunas asignaturas, al menos su nombre – como parte de la malla curricular – han cambiado, por ejemplo: antes español, hoy Lenguaje y Comunicación, modificación que conlleva a tratar de acercar al “usuario” de lo que podría aprender, aunque no todo sea novedoso, ya que habrá que insistir – en el caso particular de esta asignatura – en el uso adecuado de la escritura, pronunciación, reglas ortográficas, etc.

Pero lo que sí puede y habrá de cambiar, será el enfoque: por objetivos, por logros o metas, por competencias, con elementos comunes en el campo de la pedagogía (corrientes, “modas”), pero que sigue persiguen el que los estudiantes APLIQUEN, pongan en práctica, apoyándose para ello en procedimientos , entiéndase “Conjunto de acciones ordenadas y orientadas a la consecución de una meta, mediante destrezas, técnicas y estrategias, que conlleven a UN SABER HACER”.

Hasta aquí diría, que lo antes expuesto, nos resulta familiar (a estudiantes, a docentes, a directores, a padres de familia) sin embargo se requiere un tanto más y tal vez me quede corto, cuando escribo un tanto, ante el cuestionamiento reiterativo (redes sociales, comparaciones de generaciones) de la pérdida total de valores, en los jóvenes y menos jóvenes, hoy en día.

Hay una problemática que es real, hoy sabemos un poco más de lo que sucede en el planeta, que no la teníamos antes (al menos hasta la década de los 80 del siglo XX) y que cambia con la aparición de la información con el apoyo de la tecnología informática.

Información amplia – y hasta a veces confusa – donde al parecer predominan las notas rojas, los llamados “sucesos” y en letra pequeña, lo que denomino una educación en valores.

Décadas atrás existían asignaturas como Moral y Cívica, donde nos enseñaban los símbolos patrios, la historia del Himno nacional, entre otros, no obstante, quien se encargaba de que no mintiese, que estudiara, que había que hacer la tarea antes de acostarme, eran mis padres, cayendo la responsabilidad integra de la educación en los primeros años de vida, era la familia.

Hoy somos más habitantes en el planeta Tierra, hoy son más los estudiantes que asisten a la escuela, pero a pesar de ello, los problemas son otros y no necesariamente aún lo suficientemente permisibles y entendibles: La equidad de género; la homosexualidad, la educación vial, las drogas, el racismo, el respeto a las culturas y religiones.

¿Y cómo abordarlo? ¿Cómo una asignatura, como un eje transversal[2]? (que en ocasiones caen en terreno de nadie), interrogantes que conllevan a la necesidad de “abrir un espacio curricular o programas de estudio”, que estén lejos de un contenido dogmático, donde se aborden los mismos mediante estrategias, técnicas (conversatorios, charlas, sociodramas) donde el estudiante pueda reflexionar, opinar, discutir, expresar, aprender y respetar, conllevando a un cambio de entendimiento en su actitud, en su comportamiento y de aquellos que lo rodean.

Continuaremos…


[1] Debemos aclarar que de grado a grado o de año a año, se produce un “crecimiento en espiral” en las diferentes asignaturas que inclusive en muchos casos al menos en el campo de las Ciencias Naturales, unas y otras se apoyan entre sí “Como ustedes saben en Química aprendieron, … lo cual es aplicable en Biología”

[2] Eje transversal: Corresponden a temas recurrentes que emergen de la realidad social y que aparecen entretejidos en cada una de las áreas curriculares, convirtiéndose en fundamentos para la práctica pedagógica al integrar los campos del ser, saber, hacer y vivir juntos a través de los conceptos, procesos, valores, etc.

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