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Desconocimiento catastrófico

Sueños…

Estuve leyendo estos días una traducción de un escrito de Donald J. Boudreaux, prominente investigador del American Institute for Economic Research y del Programa F.A. Hayek para el Estudio Avanzado en Filosofía, Política y Economía del Mercatus Center. Los títulos no son para asustarlo a uno, pero sí llaman la atención. La traducción fue realizada por el distinguido académico tico, Jorge Corrales así que la fui leyendo y comentando.

Por supuesto, me encuentro en el duro momento de reconocer que la predicción de Ludwig Wittgenstein, tiene varios rasgos de verdad para mí. Según este filósofo “…los límites de nuestro lenguaje son los límites de nuestro mundo”. Lo que para mí tiene varias interpretaciones. Dos de ellas me dejan muy mal parado: la primera, mi casi completo desconocimiento de otras lenguas, me hace que pueda leer solo traducciones, lo que según Wittgenstein, ya es una gran limitación; segunda, me dominio del castellano no es muy profundo, lo que conforma es que comparto esta cualidad con casi todos mis conocidos.

Boudreaux, hace una afirmación digna de un gran filósofo de la economía, la mayoría de los que opinamos sobre política económica tendemos a ignorar los hechos, especialmente cuando van contra nuestros dogmas. Luego de la eufórica caída del muro de Berlín, en 1989, “vemos con una mezcla de confusión y desprecio a gente joven clamando hoy por el socialismo.” Lo que vemos en los hechos del mundo actual, la debilidad de Estados Unidos y los líderes de Europa, frente a unas potencias, Rusia y China, supuestamente derrumbadas, nos hace suponer que no hay que observar solo hechos coyunturales, sino que hay que ver a más largo plazo. El derrumbe del muro fue un hecho contundente, para ser leído por ambas partes. El capitalismo ganó para ir al repechaje, y no lo entendió. Se propuso primero destruir las naciones aledañas al intento de socialismo de Afganistán, y en esa descomunal lucha se perdió. Ha ingresado a una guerra eterna para destruir la organización de Estados nacionales con el fin de mantener la colonización del medio oriente y asegurar el control de energéticos y materias primas de esa región. Sin comprender que es una tarea de guerra sin fin.

Controlar el medio oriente, ha sido el eje del poder en el mundo, como lo reconoce Zbigniew Brzezinski, consejero de seguridad de Jimmy Carter. Quien controle medio oriente dominará el poder geopolítico mundial, y tendrá a la mano el gran sueño americano y europeo, desmembrar Rusia para conquistar sus inmensas riquezas de Siberia. El fracaso es monumental, en lugar de desmembrar Rusia, por el momento, han logrado darle una salida a los rusos y chinos. Montarse al capitalismo por la vía del capitalismo feudal, basado en el uso de masas de mano de obra y el control dictatorial de una nobleza feudal (con los nombres de clan Putin y comité central chino). Los rusos y chinos no han comprendido que su futuro como líderes mundiales obliga no solo al uso del poder militar y el mantenimiento del poder por el temor, sino que se necesita que las masas se sientan representadas por un discurso democrático que les muestre que son tomadas en cuenta para mantenerlas obedientes. El final de la historia aún no llega, bueno, según Hegel y Engels no llegará nunca pues la vida y la sociedad son infinitas. Ni chinos y rusos lograran reconstruir sus grandes imperios, ni Estados Unidos, Israel, Alemania, Reino Unido, Japón, Francia son eternos.

Nuestro autor tiene varias preguntas esenciales. Veamos algunas: “¿No saben que, previo a la Revolución Industrial, casi todos los hombres, mujeres, y niños, desde el origen de nuestras especies, vivieron en una pobreza que para nosotros es hoy inimaginable?”, bueno, sí uno es profesor del American Institute for Economic Research y del Programa F.A. Hayek del Mercatus Center, probablemente no viva una pobreza inimaginable, pero los constantes y muy artísticamente presentados por Fox, BBC y CNN, bombardeos en Irak, Afganistán, Libia, Ucrania, y varios de América del sur de río Bravo, sí nos dejan imágenes muy claras de hambre, destrucción y sufrimiento.

Al agradable escritor se le olvidan partes de la respuesta en sus divagaciones: “¿No conocen que la gran igualdad económica que, antes del capitalismo, fue durante mucho tiempo el destino del 99 por ciento de los humanos, era sólo la igualdad en la privación y alto riesgo de muerte prematura?”

El Banco Mundial, que difícilmente se incluye dentro de ese grupo aborrecible de jóvenes pro-socialismo, indica que unos 100 millones de personas más cayeron en la pobreza extrema como resultado de la pandemia del covid-19, que esa sí no es ajena al espectacular progreso del capitalismo (en todas sus variantes), solamente en el 2015 vivían 689 millones de personas con menos de USD 1,90 al día. En 2017, en las líneas de pobreza más altas, el 24,1 % del mundo vivía con menos de USD 3,20 al día y el 43,6 % con menos de USD5,50. ¿Cuánto se ganará en el American Institute? Por supuesto la riqueza producida por el capital es impresionante, y por alta que sea no da para la solidaridad social y menos para proteger la vida del resto de especies que mal conviven con nosotros en el planeta.

“¿No llegaron ellos a saber que la vida en las modernas economías de mercado no es sólo más rica en juguetes y chunches de lo que era la vida antes de la modernidad, sino que, quienes de nosotros vivimos en modernas economías de mercado, vivimos mucho más tiempo y más saludables que como lo hicieron nuestros ancestros?” Muy bien señalado, el sistema funciona perfectamente, el capitalismo que es la unión del capital y el gobierno para generar la aplicación del capital en la maximización de ganancias provoca una irracional concentración de la riqueza en pocas manos, la masiva destrucción de la naturaleza y la lucha genocida por el control geopolítico de las colonias y semicolonias.

“¿Ignoran que la desigualdad en el ingreso y riqueza monetaria no es ni remotamente la misma que la desigualdad en el acceso a bienes y servicios? Jeff Bezos puede valer, en dólares, 1.5 millones de veces más que la familia estadounidense típica. Pero, Jeff Bezos no come mucho más de lo que hace un típico estadounidense. Tampoco, tiene 1.5 millones de veces más ropas, espacio para vivir, u ocio.” Es decir, y es cierto, hay un efecto goteo hacia los sectores rentistas, principalmente financieros, intelectuales, académicos y profesiones liberales. Que no son más del 15% de la población mundial.

La idea fundamental del socialismo es “que la producción económica y la estructura social que de ella se deriva necesariamente en cada época histórica constituyen la base sobre la cual descansa la historia política e intelectual de esa época…”, es decir, el mundo tiene historia y no existe un final feliz, sin emancipar, al mismo tiempo y para siempre, a la sociedad entera de la explotación, la opresión y la destrucción de la naturaleza.

Libre expresión de pensamiento.

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