¡Voto razonado, todo un pueblo condenado!

Preludios Opinionistas

Allá por el año 1915, aproximadamente al filo de la media noche, exactamente, las doce y 25 minutos de la madrugada, en el poblado «Loma Verde Pinta» don Victoriano de Jesús, en momentos que cruzaba montado en su yegua RAMIRITA el puente “RIO GRANDE DEL PASEO” fue acribillado a balazos muriendo ipso facto, una bala le ingresó el cráneo, más con arma corto punzante le propinaron 15 sendas heridas. Don Victoriano tenía algunos enemigos por ser amigo de la verdad. Nunca le hacia nada malo a nadie, siempre era caritativo, amistoso, pero, según parece eso le molestaba a ciertos de su pueblo.

Esa misma noche los presuntos hechores fueron aprendidos, en la «Cantina Hospedaje EL Rex”.  Los pobladores los llevaron amarrados como chanchos ante la policía. Ahí durmieron bien borrachos. Al día siguiente, a primera hora, los oficiales de policía los llevaron al juzgado. El Señor Juez, les tomó su declaración indagatoria y recibió el expediente No. O1120056 que llevó la policía. El juez de inmediato dictaminó prisión preventiva. Ese día de mucho sol, la gran mayoría del pueblo estaba a la espera de la salida de los presuntos asesinos. Pero, como a las tres de la tarde, llegaron el papá y la mamá de Victoriano. Entonces, el juez, ordenó que se les tomara la declaración de ofendidos y de preexistencia, se les tomó las declaraciones bajo promesa de ley. Lo mas asombroso fue que el papá y mamá de declararon que no se sentían ofendidos de los procesados «La Mica y de Serapio», porque ellos a la hora del suceso estaban con nosotros en casa y después, nos dijeron que iban a ir a tomarse un par de tragos a la “Cantina Hospedaje El Rex», en ese instante eran las 12: 55 minutos de la madrugada. Al escuchar esta declaración el juez se sorprendió y se le formó una revolución legal en su mente, preguntándose: «Quién jobero será o serán los asesinos».

Al día siguiente continuó la investigación judicial. Hasta el momento presidían dos mundos confinados, uno detrás del otro, era toda una incertidumbre En un mundo había de remordimientos en líneas rectas y en otro cómo habitaciones colmadas de misterios de profundos miedos. Este día aproximadamente a las diez de la mañana, el Juez llamó a declarar a los testigos Ramiro, Pedro y a Novedad, los cuales, atestiguaron que sólo habían visto a tres hombres en lo oscuro y que no pueden precisar sus rostros ni nombres, porque estaban al final del puente más unos diez metros más . Pasó ese día.

Al amanecer del nuevo día, el juez, auxiliándose del dictamen médico forense, la declaración de los padres y la de los testigos, dicta su sentencia de sobreseimiento definitivo y deja la acción penal abierta. Los detenidos fueron excarcelados, puestos en libertad.

El tiempo iba y venía, ya eran 15 años desde la época del asesinato de Victoriano. Pero la confianza y la esperanza pervivían y renacían constantemente en las mentes de los padres de Victoriano. Nunca se logró saber quienes eran los asesinos. El terror y la vergüenza imperaba en el poblado de «Loma Verde Pinta». Y. Aparentemente todo iba quedando reducido a una penitencia, plegaria como otras, y, a una contrita demanda de perdón. Lo cual en el tiempo no podía ser, porque siempre el Señor Tiempo es el mejor Juez y Sabio.

El pueblo pensaba en secreto, a su propia voz, era una culpa que tendría que devorar como sea, quizá hasta el punto donde su bifurcaría el camino de la verdad para pertenecer a los malos como engendro de nova esperanza de justicia. Entonces, el tiempo satisfizo y prendió nuevas raíces en el ultimo fuego del purgatorio en una tarde soleada y lloviznosa, presentándose ante el judicial que todavía era el mismo de la época cuando asesinaron a Victoriano un matrimonio: Simona y Anastasio. Se presentaron en secretaría del despacho que autoriza y dijeron: Nos puede anunciar con el Señor Juez. Claro que si respondió la secretaria. Acto seguido fueron llamados al despacho del Señor Juez.

-En que puedo servirles -les expresó el juez-.

-Bueno, queremos denunciar un hecho criminoso, que sucedió hace muchos años en este poblado, cuando mataron a Victoriano -dijeron los visitantes-.

-Está bien, procedan, tome nota secretaria -señaló el juez-.

– Resulta que el día de los hechos nosotros vivíamos en este pueblo, pero posterior al asesinato referido nos tuvimos que ir por temor nos mataran. Pero ahora, hemos venido a decirle quienes son los culpables, son: Josefo y Socorro, pero cuál es nuestro asombro que estos dos, las amistades nuestras que todavía están vivas nos dijeron que a estos asesinos los habían matado unos elementos foráneos que pasaron por la «Cantina Hospedaje el Rex» y nunca los encontraron. Y que el pueblo sabía que estos eran los asesinos de Victoriano, pero como eran muy violentos les daba también  temor irlos a denunciar.  El Juez se quedó pensativo largo rato. Y cuando reaccionó dijo: Eso es la raíz de nuevos jugos venenosos y es el último fuego del purgatorio. Y ustedes y todo el pueblo están condenados por no dar aviso a la autoridad. Cargarán en sus conciencias semejante caso, perdónense ustedes mismos. Y, serán liebres perseguidas por un eterno cazador, ante los hechos, la vida y sus porfías como una ruidosa cacería de perros y gatos. Esto es para ustedes dos y todo el pueblo condenado. No hay perdón de Dios. Y, en mi caso ya no puedo hacer nada porque el caso ya prescribió, pero, quede, de lección, para el futuro.

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Bayardo Quinto Núñez

Bayardo Quinto Núñez, nació el 12 de diciembre del año 1955 en la ciudad de Masaya Nicaragua. Es Abogado y Notario Público egresado de la facultad de Derecho de la universidad UNAN-LEÓN de Nicaragua, escritor, poeta, músico pintor. Ha escrito 16 libros (cuentos, minicuentos, poemas, mininovelas, novela y ensayos varios). ¡Seudónimo Bayquinú!

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