El mundo hecho pedazos

Sueños

La población humana crece a ritos extenuantes para el planeta. En 1900 éramos 1,650 millones de habitantes, con un ingreso promedio de subsistencia, bajo consumo y escasa capacidad tecnológica. Hoy somos 7,990 millones con un ingreso elevado, en promedio 10 mil dólares por habitante en el mundo, con una capacidad de consumo suntuoso que desborda los recursos del planeta y permite que el ser humano destruya las condiciones de vida y elimine sin contemplaciones al resto de especies que tienen la desventura de convivir con el mayor depredador de la galaxia.

Una idea fundamental es reconstruir las relaciones económico-sociales y ambientales que permitan que el ser humano viva con estabilidad en una proporción menor y que permita salvar de la extinción al resto de especies vivas de este mundo.


¿Qué se opone al sueño de salvar el planeta?

En el momento actual la confluencia de poderosas fuerzas geopolíticas, económicas y tecnológicas que orientan a la sociedad humana a la autodestrucción y opresión del planeta.

  1. Resurge la confrontación de grandes potencias

La época del imperialismo no ha terminado. Ni la caída del muro de Berlín, ni el derrumbe de las doctrinas de Marx, destrozadas aparatosamente por los resultados de su aplicación económica y social en el campo del socialismo encabezado por la URSS, ha sido el fin de la lucha de las grandes potencias por controlar el mundo y sus recursos productivos. Basta observar los hechos concretos para percibir que las grandes potencias buscan continuar con el control y dominio de las colonias y semi-colonias. Para comprender lo que pasa en nuestro mundo hay que partir de datos concretos y no de especulaciones y tesis abstractas.

La pandemia de la Covid-19 puso en el escenario, sin ambages, la realidad concreta del mundo. La existencia de 8 potencias (imperios se decía antes), que luchan intensamente por ejercer su liderazgo. Estados Unidos, por un lado, en ocasiones aliado y en ciertos temas distante del Reino Unido, Alemania y Francia, que buscan controlar el mundo completamente con su visión de democracias electorales y goteo de bienestar sobre el resto de la población, y al mismo tiempo ejerciendo presión de poderosos grupos petroleros, armamentistas y financieros. Japón e Israel, dos superpotencias al límite, con gran poder económico y financiero, pero con el problema de su lejanía geográfica de los centros de control mundial. Y, la reaparición sorpresiva, en el siglo XXI de Rusia y China como las potencias que encarnan el eje central de la ofensiva por controlar el mundo.

La pandemia no alteró el mundo. Pero sí desencadenó la solución de las confrontaciones geoestratégicas de las potencias. El sistema capitalista es muy dinámico y no se detiene nunca. Con la gran crisis financiera de 2008-2009, y sus réplicas ininterrumpidas, mostró que algo no andaba bien y hay que cambiarlo. El sistema productivo y comercial, en manos del sector financiero, es una contradicción con la realidad, el mundo imaginario no puede dominar al mundo real por períodos prolongados, la debilidad económica de Estados Unidos y la irrealidad del dólar hizo crujir el sistema. Las potencias antagónicas se armaron para confrontar el liderazgo del “fin de la historia”.

  • La crisis económica derrumba la base de la sociedad

La crisis generalizada está relacionada con el agotamiento de un sistema basado en instituciones financieras que privilegian el uso de la moneda para estabilizar la economía y favorecer a las potencias con mayor control sobre los valores financieros y el dinero. Las instituciones de Bretton Woods: FMI y Banco Mundial se han debilitado para ejercer control sobre la economía mundial. Estados Unidos que producía el 60% de la producción mundial al finalizar la primera guerra mundial, que en el 2000 producía el 20%, hoy produce el 16% Mientras que China que producía un magro 3% hoy, está produciendo 19% y se convirtió en la potencia de mayor producción total en el mundo.

La crisis tiene varias causas. Una de ellas es la incapacidad de las potencias occidentales de generar reformas a las instituciones y las normas en un mundo dominado por la tecnología y el retorno a la mano de obra barata. Estados Unidos y Europa se debilitaron ante el auge de China. Las alternativas ante el auge de China en lo económico y tecnológico, y el resurgimiento de Rusia en lo militar y tecnológico harán que Europa recupere su importancia estratégica global o que por el contrario se debilite y sucumba al resurgimiento final del imperio Ruso. En términos económicos el problema radica en que la productividad mundial sigue en auge, y las sociedades hegemónicas no saben como enterrar los tambores de guerra y generar un nuevo paradigma de tranquilidad.

La estrategia de Rusia en torno a la invasión a Ucrania genera muchos impactos. Rusia quiere reconstruir su imperio, generar una brecha en el comercio y las finanzas internacionales, que quiebren al mundo en tres partes, Asia y el Pacífico dominados por China; Europa occidental y América del norte dominados por Estados Unidos y sus aliados cercanos; Europa del este y medio oriente dominados por Rusia. Todos separados con escasos contactos. Estamos en un momento de realineamiento geopolítico sin un final claro y predecible.

Todo el mundo, se enfrenta  a la incertidumbre de nuevas interrupciones del comercio internacional, escasez de suministros, posibilidades de falta de alimentos, sin claridad sobre el futuro energético y con mercados financieros sin rumbo.

Ante la incertidumbre mundial, y la lucha sórdida entre las potencias, la estabilidad de la mayoría de países está en riesgo. Y lo peor, el mundo cierra los ojos ante su principal riesgo, el cambio climático.

  • El impresionante avance de la tecnología nos lleva a la profunda crisis

Ante los cambios tecnológicos, el mundo se enfrenta a un mundo nuevo, antes, el 5% de desempleo era considerado “natural” por la economía. Hoy, observaremos diferencias, el cambio tecnológico, el uso de computadoras, ordenadores, manejo de datos electrónicos, la inteligencia artificial y la llegada del metaverso, que cambiará nuestra forma de relacionarnos con el resto de la gente.

El momento actual

El mundo está dividido, y se ha quebrado el hilo conductor que permitía su funcionamiento estable. Hoy, 8 superpotencias son capaces de poner a cientos de países dependientes al borde del holocausto. Nadie los detiene, son capaces de crear escenarios de guerra, confrontación y crisis generalizada. Las superpotencias controlan super-riquezas colosales. Con las que pueden llevar al mundo a soluciones de desastres en todos sentidos.

En síntesis, la confrontación actual ha eliminado la confianza que existía entre unos países y otros, ha debilitado totalmente la confianza en el liderazgo de occidente sobre el mundo, y abrió un mecanismo de “sálvese quien pueda”.

¿Podremos los países de Centroamérica construir una propuesta de reorganización basada en la solidaridad social, la democracia verdadera y la protección de las especies en peligro? Si la esperanza es lo último que se pierde, estamos a punto del desastre.

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Cristobal Pérez-Jerez

Economista, con maestría en política económica y relaciones internacionales. Académico de la Universidad Nacional de Costa Rica. Analista de problemas estratégicos, con una visión liberal democrática.