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La Universidad Nacional: da un gran ejemplo de humanidad

Sueños…

El impacto del ser humano en el deterioro del medio ambiente, en la destrucción y contaminación de ríos, bosques y mareas, y la presión de la producción y consumo humanos sobre la extinción y sufrimiento del resto de seres vivos en el planeta está comprobado. Ver los informes del grupo intergubernamental de expertos de Naciones Unidas (IPCC); el grito de la Tierra de Ramón (Tamames; G.Tyler Miller) en Ciencia ambiental; hasta el Banco Central de Costa Rica con su texto Sostenibilidad, junio 2015; Lovelock con su portentosa imagen de Gaia; John Gray con su llamado a escuchar El grito de los animales, en donde profundiza sobre el progreso y otros mitos modernos; Lucy Cook y su Inesperada verdad sobre los animales, todos ellos muestran que el ser humano y su imparable crecimiento en la producción y el consumo ha eliminado bosques completos, cada vez que derriba los últimos árboles, deja sin nido, sin hogar, a el resto de seres vivos.

Somos los responsables del deterioro y destrucción del planeta, no tenemos piedad para llenar de cemento y hierro toda la Tierra, son insaciables en la búsqueda del confort exclusivo del ser humano. Somos un ser egoísta y siniestro. Pero, de vez en cuando surgen ráfagas de esperanza.

Conforme construimos carreteras, autopistas, edificios, facultades, fábricas, destruimos los lugares de hábitat natural de ardillas, cigarras, pájaros, perros, gatos, tigres, entre otros, a los pocos animales que quedan encerrados en las monstruosas y acogedoras urbanizaciones residenciales no les queda más que buscar en nuestra basura alimento para terminar su sufrimiento en este planeta. Ardillas, mapaches, gatos, perros, ratones, todos buscan su último alimento en nuestra basura, sufren ante el bienestar humano. El humanismo se impone con toda su razón de que es el ser “superior”.

En la Universidad Nacional de Costa Rica ha surgido un movimiento espontáneo, desde abajo, como suelen nacer las grandes y buenas acciones humanas. Desde antes de la pandemia, y se profundiza con ella, gatos, perros, mapaches, ardillas, abandonados y con su hábitat natural destruido, han encontrado refugio en el buen corazón y acciones positivas de un grupo de trabajadores universitarios, apoyados por buen número de académicos y administrativos. Los trabajadores de vigilancia de la universidad, mostrando que es posible para el humano reconciliarse con la naturaleza, decidieron iniciar la odisea de recibir, cuidar, alimentar y dar cariño a perros, gatos, y uno que otro mapache y ardillas. Una noble tarea en que sacrifican parte de su salario y su tiempo al velar por estos animales desprotegidos. Son un gran ejemplo de lo que la universidad puede hacer, en forma real, por proteger y darle esperanzas a la naturaleza.

Pero no están solos, los queridos amigos de vigilancia, que cumplen sus funciones universitarias con eficiencia y compromiso, que se han comprometido con la carga de ayudar a pequeños seres indefensos, ya son 36 gatos y 6 perros en toda la universidad, incorporados a funciones de vigilancia y limpieza de bichos. No están solos, esta misma semana trascendió que en Limón, un grupo de jóvenes fundó desde el año 2011 la Asociación de Salvando Vidas, para proteger animales abandonados y en peligro. Su líder John Gutiérrez cuenta que desde pequeño se dedicaba a la adopción de animales abandonados. Su mamá lo regañaba, pero no echaba a los perros, le imponía que era su responsabilidad cuidarlos. Desde aquí dedica su esfuerzo a esta noble labor.

Por supuesto hay argumentos en contra de esta gesta. Con razones comprensibles, alguien argumenta que no es labor de los vigilantes hacerse de tan ingrata responsabilidad. Otros dirán que no corresponde a la universidad hacerse cargo de los desastres de la humanidad. Algunos dirán que es responsabilidad de las autoridades de la provincia, los de la provincia dirán que es responsabilidad del gobierno, los del gobierno que es responsabilidad de los países ricos, los de los países ricos andan entretenidos en guerras para apoderarse de las fuentes de materias primas y de los energéticos. Los intelectuales le echarán la culpa al neoliberalismo. Algunos abogarán por la prohibición y persecución a los que quieren brindar un pequeño alivio a estos animales indefensos. Argumentarán que hay que esconder la basura para que no se alimenten, argumentarán que hay que dejarlos que vivan y se alimenten en forma natural. Cierran los ojos ante la realidad de que los humanos hemos destruido sus lugares de vivir naturalmente, que hemos eliminado sus fuentes de alimentación, agua y vivienda, y que no les queda más que vivir de nuestros desperdicios, o eliminarlos envenenándolos o eliminarlos dejándolos morir de hambre.

El caso es que siempre hay en quién confiar. En este caso nuestros esforzados compañeros de vigilancia de la Universidad Nacional dan un gran ejemplo, no están solos. Muchos académicos, muchos administrativos los hemos apoyado con un pequeño grano de arena. Y, esta semana la Asociación Solidarista de Trabajadores de la Universidad, se ha unido a su esfuerzo brindándoles una ayuda inicial. Y sin dudarlo, como siempre la universidad es necesaria, a través de otros organismos progresistas de trabajadores de la universidad como el Sindicato, el Fondo de Bienestar Social, también generan apoyo en la protección de animales abandonados y perseguidos.

Con seguridad las autoridades universitarias como líderes intelectuales, las autoridades provinciales y las autoridades nacionales seguirán el ejemplo y apoyarán firmemente un proyecto para que nuestros líderes de la seguridad universitaria puedan crear una fundación en Heredia, para que inicie la solución definitiva de dar amor y protección a perros, gatos y otros seres abandonados.

Viva la universidad como fuente de soluciones reales en la protección del ambiente y en la salvación del planeta.

Libre emisión de pensamiento.

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