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Momento para repensar la acción académica en USAC

Lugar hermenéutico

La única universidad estatal en Guatemala, con sus más de 346 años de fundación, enfrenta una dura crisis, merced de la situación electoral que se vive en este momento, lo cual tan sólo es el producto de una compleja serie de intereses que tienen que ver con todo, menos con la razón de ser, de mi querida USAC.

Con sus más de 80 representaciones de Estado, la Carolingia, es apetecida por diversos grupos que con diversas banderas procuran tener una cuota en el mapa de poder para representar o representarse ante diversas instancias.

Pero, ¿y qué pasa con los estudiantes que están cerrando una carrera o se encuentran en la parte final de una práctica o trabajo de graduación? Una situación electoral no debiera paralizar las actividades académicas, administrativas y de investigación de la única universidad estatal en Guatemala. 

En su libro, El Naufragio de la Universidad y otros ensayos de epistemología política, el sociólogo y filósofo suizo, Michel Freitag, nos habla sobre la época de cambios en la cual nos encontramos y sobre esta base afirma, que no hay reforma más urgente que la de la Universidad.

Lo anterior, aplica para cualquier institución de educación superior, sea esta pública o privada, pues en términos generales, existe una amplia brecha, entre el ideal en el cual fueron creadas la mayoría de éstas, versus su realidad actual, pues sólo en materia tecnológica, en los últimos 20 años se ha revolucionado las formas de crear y ejecutar en todos los campos de la acción humana.

Una institución histórica, recia y altamente burocratizada como la USAC, necesita nuevos aires para su transformación, pero no es cerrando sus instalaciones y vedando el derecho a la educación superior que vendrán las soluciones. 

Si, se llegasen a comprobar inconsistencias en el proceso eleccionario, pues que se agoten en las instancias legales que corresponda, pero la parte electoral, no debe ser el centro de la acción universitaria, pues esto dista mucho del “Id y Enseñad a Todos”, y menos aún si quienes promueven el caos, son personas ajenas a la vida académica.

Que lo electoral de la U, siga el curso que deba seguir, pero la academia también debe tomar su curso, no  puede seguirse negando el acceso a la educación superior a la población, principalmente aquella con menos recursos, pues ello sólo condena a nuestros jóvenes a la migración o al subempleo.

Area de Opinión
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