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Acciones, no palabras 

Políticamente Incorrecta

No hay día de Dios que no escuche o lea que los políticos son lo peor del mundo. Con frecuencia incluso les desean que los parta un rayo, en resumidas cuentas. 

Pregunto, ¿cómo se cambia algo que está mal? Dejándolo igual, seguramente NO CAMBIA NADA. 

Si gente decente, ética, que ama el país, que no vea la política como medio de enriquecimiento, no se involucra en política, no cambia nada. 

Si el ciudadano no se informa, ojo, informa, no adoctrina, tampoco cambia nada. Votan por los mismos siempre, y luego se quejan. Igual al perrito que se muerde la cola. Pregúntense por qué no hay opciones. 

Si el ciudadano es indiferente y apático, tampoco cambia nada. 

Lo más triste es que para cambiar la clase política existente se necesita sangre nueva que ingrese a la arena política. Especialmente, personas que sepan lo que cuesta pedir un préstamo al banco, arriesgar, planificar un proyecto, emplear y pagar prestaciones, tener compromisos financieros que cumplir, pagar impuestos, etc. En suma, gente que sepa afrontar responsabilidades y salir adelante.  

Pero quién en su sano juicio querría entrar al ruedo político si se convierte automáticamente en un pariah. La sociedad lo ve mal, están listos para pelar hasta su modo de andar. Los bancos lo tildan de PEP (persona política), y con ello, cualquier cosa que quiera hacer con su propio dinero, que tenga que ver con un banco, será una pesadilla. Hasta obtener un seguro se vuelve un problema. Es tratado como un delincuente por los bancos, aunque no haya manejado jamás un centavo del Estado. Todo por meterse en política. 

Es verdad que hay muchas formas de ayudar al país: ser productivo, pagar impuestos, tratar correctamente y con respeto a los empleados, buscar la excelencia en lo que se hace. Pero si somos realistas, en Guatemala el Estado no hace la burocracia realmente fácil, aún cuando tratan de hacerlo. Basta ver las páginas de internet para cualquier trámite.  

Para rematarla, ni el Estado ni el sector productivo pareciera ser capaz de comprender algo tan elemental como, por ejemplo, que sus empleados, los que están bajo el sol trabajando, si lo hacen con mascarilla, se están haciendo daño. Retaría a cualquiera de los patronos a hacer lo que exige de su empleado con la mascarilla puesta, bajo el sol, o encerrado en un sitio caliente. No durarían 5 minutos. Pero es fácil ordenar lo que uno mismo no puede cumplir. 

Mientras todo eso no cambie, a todos los que alegan, protestan y critican les digo que propongan algo concreto para cambiar lo que critican, arriesguen su nombre y su cara por el país. De no hacerlo y sólo critican, concluyan ustedes en qué se convierten.  

Area de Opinión
Libre emisión de pensamiento.

Lea más del autor: El imperio se desmorona

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