Morir en la pobreza o emigrar

Tanmi Tnam

Hay datos e información que reflejan a Guatemala como un país tan desigual. Gran parte de su población vive en la miseria, con hambre, con desnutrición y sin posibilidades de cambiar estas condiciones negativas. En el otro extremo, hay un reducido número de personas que concentran la riqueza del país. Muchos apuestan para que todo siga igual, los pobres deben seguir siendo pobres. Así se ha vivido en nuestro país por varios siglos, hay educación escolar, hay religiones, hay partidos políticos, hay politiqueros, hay líderes y hay conocimientos que apoyan que estas condiciones permanezcan inalterables en el tiempo.

La organización política del Estado excluye, una economía que no mira a los empobrecidos, pero se vale de ellos para su permanencia y éxito. Como resultado la población de todas las edades y etnias que actualmente viven en extrema pobreza, deciden emigrar, abandonar el país e ir a otras partes donde consideran que pueden tener un trabajo, ganar dólares, mejor alimentación y enviar cada mes algún dinero para el resto de la familia que se queda en el lugar de origen. Hay ventajas de que vengan muchos dólares para sostener la economía del país, pero pocas veces reparan en el sufrimiento de los guatemaltecos que viven en México o en los Estados Unidos.

Es de imaginar las condiciones en que se vive cuando alguien se olvida de su propia vida y se expone a condiciones poco aceptables tan solo por ahorrarse algún dinero.  Tampoco hay condiciones favorables para que vivan ancianos, esposas, hijas e hijos que se quedan en nuestro país en el abandono temporal o para siempre. Cuánto sufrimiento, cuántas lágrimas, cuánta soledad, cuántas esperanzas fallidas. Cuál es el significado de contar con carros, celulares, casas y propiedades, pero vivir en el abandono, el consumismo y el vacío espiritual porque no está papá, no está mamá, no están los hermanos mayores. ¿Dónde está el Estado cuyo “fin supremo es la realización del bien común”?

Cómo apoyar a las familias, cómo consolar a la madre o cómo ayudar al padre cuyo hijo perdió la vida en su intento de llegar a Estados Unidos, cuánto duele perder al hijo que se imaginó alcanzar mejores condiciones de vida y que murió en su intento de cruzar el río, en el calor del desierto, en la orilla de la carretera, en la caída del tren, en manos de asaltantes, en la cárcel, en el tráiler.  Emigrar para morir, emigrar para dejar la tierra natal llena de pobreza, violencia y falta de trabajo. Evitar la muerte en la pobreza o emigrar para nunca regresar.

Las instituciones responsables de velar por la vida, la seguridad y el desarrollo de la persona no asumen la responsabilidad para planificar y ejecutar acciones que propicien alcanzar el bien común. El plan de desarrollo con que cuentan algunos municipios simplemente refleja gastar el situado constitucional y otros recursos en construir obras alejadas de aportar a la disminución de hechos como la pobreza, la miseria, la desnutrición y el hambre.  Tampoco hay acciones para agregar habilidades a la adolescencia y a la juventud, ni a los medios de vida con que cuentan las comunidades. En estas condiciones, es necesario demandar que las municipalidades faciliten el desarrollo de la población local con el objetivo de disminuir la emigración, con acciones que signifiquen trabajo, comida, educación, salud y un medio ambiente sano.

Guatemala debe dejar de ser un Estado racista y excluyente para transformarse en un Estado incluyente que vele por la vida, el bienestar y la alegría de todos los pueblos. No más emigración que sigue enlutando a muchas familias.

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