Esperanza y justicia social

Anotaciones

Los sueños, la esperanza y el amor son posibles realidades que necesitan del cuido diario, en forma disciplinada, tierna y constante, como el criar las hijas e hijos.

Nada escapa del hilván terrenal, espiritual al entrelazar e interactuar responsablemente, de saber que nuestras intenciones y conductas tienen consecuencias personales y sociales. El individuo es un organismo biosicosocioemocional que alcanza niveles de maduración y crecimiento al estar en grupos, -está comprobada la tortura del aislamiento- porque necesita la compañía, esperanzas al compartir sueños posibles, como ese gran sueño del amor en  pareja, que se realiza en vida,  con paciencia, diálogo y resiliencia, el cual, en paralelo nos ayuda a ensanchar el corazón, la casa, el hogar, a compartir con más seres humanos, es posible ‘’parar el sufrimiento y muerte’’, la deshumanidad a nuestro alrededor, con nuestras gestas no violentas.

La pandemia visibilizó más las injusticias en América Latina, ese casi  “natural” de  todas las mañanas, el  aparecer de nuevos mendigos jóvenes, adolescentes, que duermen en las puertas de las casas, alrededor de los mercados, iglesias, panaderías y cementerios, esperando algún mendrugo de pan…  Los comentarios de las personas -de las que dicen algo, es el maltrato- es que no se merecen nada, por ser “drogadictos” y otros ni los quiere ver.  Las calles se visten de muerte temprana por hambre y no son películas del África ni la India son chicos y chicas que se mueren,  otros de obesidad y consumo de drogas permitidas – aumentó la violencia intrapsíquica y social- en  gobiernos e instituciones de espaldas a la sociedad, con una violencia e indiferencia que nos congela de miedo, rabia o de tomar la palabra y dialogar para acciona.

Me conmueve la ovación de muchas mujeres y jóvenes con el triunfo del nuevo presidente de Colombia  Gustavo Petro, que trae esperanzas y sueños de justicia social, a un pueblo tan golpeado por el poder político, económico, social y global.  Ese discurso fue tan cargado de amor, que invocó al respeto de las diferencias, al cero revanchismo, sumar adhesiones a la causa de la justicia social con diálogos en las regiones, ir a la Colombia afrodescendiente, a su sabiduría milenaria de los pueblos aborígenes, a la fuerza del mestizaje a esa “raza cósmica”, ir con la llama amorosa a las otras y otros  -la población electoral participante fue de diez millones y la población es de cincuenta millones- pidió la liberación de los presos políticos,  la  persecución a los campesinos por defender sus tierras, a los de pensar distinto.

Nada es imposible cuando se parte del valor humano, del humanismo con paz, diálogo y libertad y esas palabras me taladran al recuerdo del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías – asumió el 2 de febrero de 1999 el gobierno de la República  Bolivariana de Venezuela-, con las repeticiones de esas palabras a casi una década de su desaparición física, en la alocución del primer presidente de izquierda Petro, que gracias a  la resistencia de los pueblos asumirá el siete de agosto, a partir de allí la geopolítica de la Patria Grande será otro cantar y más trabajo de hormiguitas será oficio de cada uno de nosotros y nosotras, porque es imposible delegar las responsabilidades y reconstrucción al presidente y su equipo, ese trabajo implica, como se dijo, en líneas arriba, el hacer de todos los días, como la crianza y cuido de los hijos e hijas con conocimiento, ejemplo y amor.

Es tan difícil la resolución de conflictos, en nuestra amada Patria Grande, que sin confianza y una ética mínima de responsabilidades, amor al prójimo y a la naturaleza sería imposible, pero la esperanza, resiliencia de creer en nuestras fortalezas para andar por este arduo camino de  traiciones, corrupciones, endoracismo, burocracia parasitaria, élites y amiguismos, familias peleadas, hijas e hijos  violentados, campesinos y aborígenes en la esclavitud – el feudalismo aún pervive-  ataques internos y externos serán la orden del día, noche y sueños,  las maquinaciones con la prensa mediática y redes serán los puntos inmediatos, el pueblo necesita rearmarse con el conocimiento y sensibilidad para lidiar y cambiar en la reconstrucción de Colombia como la autopercepción,  percepción, estima individual y grupal.

Fue gratificante escuchar al presidente Petro, solicitar una reunión urgente con la OEA, con el presidente de Estados Unidos, para abrir una Agenda ecológica, de la Madre naturaleza, a la Pachamama para  el uso de energías limpias y evitar el efecto invernadero en nuestra Amazonia, fue una de sus propuestas que  resonó con aplausos, es innegable la conciencia ambiental, algo que enfatizó y estamos de acuerdo, con el gobierno democrático, sin intromisión de imperios , es la autodeterminación de los pueblos, a elecciones libres y al uso del capital, inversiones y ganancias justas sin la explotación del ser ni de la tierra -cero agrovenenos con cultivos orgánicos- y el retorno de una cultura del amor, del humanismo.

Invocamos a la no violencia, al desarme, al pacifismo y anotamos las reflexiones de la académica Aurora  Marquina (2003):  la violencia nos es tan cercana que a veces resulta difícil reconocerla, sobre todo es difícil caer en cuenta de nuestra propia violencia. ¿Ustedes creen que Bush, Aznar o Blair dirían que ellos son violentos? ¿Ustedes creen que los políticos que mienten como bellacos ante el pueblo, prometiendo cosas y soluciones a problemas graves como pueden ser la salud, la educación, la vivienda, etcétera, aún a sabiendas de que no van a hacerlo, se consideran violentos? ¿Ustedes creen que el patrón se considera violento por enriquecerse mientras que a alguno de sus trabajadores apenas les llega para vivir? ¿Ustedes creen que se consideran violentos los explotadores de las minas de diamantes en África, aunque se tengan datos fehacientes de la miseria en la que viven los mineros así como de la pobreza de los países explotados? ¿Ustedes creen que se sienten violentos los maridos que llegan a casa y dan a la mujer un trato de servidumbre?  Estos no son pequeños detalles. Son actos de violencia y como dice Humberto Maturana: nosotros afirmamos que en el corazón de las dificultades del hombre actual está su desconocimiento del conocer. En las escuelas y universidades -agregamos- poco se conoce de la fisiología del organismo reproductor del humano y animales, menos de dónde vienen los pollitos, o ¿qué es un huevo y para qué sirve?

La curiosidad y creatividad viene determinada en cartillas bajo patrones moldeadores de condicionamientos , bajo una forma de percibir el mundo, la vida. “No es el conocimiento, sino el conocimiento del conocimiento lo que obliga. No es el saber que la bomba mata, sino lo que queremos hacer con la bomba lo que determina el que la queramos hacerla explotar o no”.

Esto corrientemente se ignora o se quiere desconocer para evitar la responsabilidad que nos cabe en todos nuestros actos cotidianos, ya que todos nuestros actos, sin excepción, contribuyen a formar el mundo en que existimos y que validamos, precisamente a través de ellos, en un  proceso que configura nuestro devenir. Ciegos ante esta trascendencia de nuestros actos pretendemos que el mundo tiene un devenir independiente de nosotros, que  justifica nuestra irresponsabilidad en ellos y confundimos la imagen que buscamos proyectar, el papel que representamos, con el ser que verdaderamente construimos en nuestro diario vivir.  No tenemos que minusvalorar ninguna violencia y menos hoy, tiempo en el que los corazones están desorientados y los cuerpos tensos. Es el momento de relajar el cuerpo, el corazón y la mente’’. (Aportes para una educación no violenta)

 Somos la maravilla de la creación y de la perversión, somos nada ante la inmensidad del universo, somos apenas  un instante, una pelusa o lágrima al caer la tarde o en este día más largo por el solsticio de verano en el hemisferio norte, con un sol fijo, tibio, ardiente que se ríe comprensivamente con nuestra inmadurez.

Lea más de la autora en: https://elsiglo.com.gt/2022/05/13/reflexiones-cotidianas-despiertas/

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Ana Anka

Ana Anka (Lima, Perú, 1955), residente en Venezuela. Soy escritora, poeta, articulista, promotora cultural, editora, Psicóloga, locutora, he sido profesora de psicología de la Universidad de Oriente, Núcleo Monagas y Psicóloga en Educación Especial de la Zona Educativa del estado Monagas. Desde 1992 vivo en Maturín, Monagas, Venezuela. Entre mis libros publicados figuran: Ensayos y compilaciones (1987) Mimetismo Pendular. Huídos de Saturno, (1999). Eros y pedagogía (2005), Batería de poetas Avanzadoras (2014), Anacópula, (2017). Desde el mismo punto, (2018). Mis libros los he presentado en ferias internacionales de libros de Venezuela, Costa Rica, Panamá, Cuba y Perú.