La educación y los problemas de los pueblos

Tanmi Tnam

Todos anhelamos tener el mejor país porque es nuestro lugar de origen, es parte de nuestra identidad, aquí vivimos y esperamos regresar a las profundidades de la tierra al final de todo.

Abundan discursos de cierto liderazgo que quiere disminuir o eliminar la desigualdad, la pobreza, la sumisión y silencio de la ciudadanía, la desnutrición, el racismo y la corrupción.  Estos problemas están presentes y pasan los años y vivimos de esperanzas y dejamos que otras generaciones resuelvan lo que no hemos hecho y proponer entre todos los pueblos las soluciones posibles haciendo uso del diálogo, del debate y la construcción conjunta de soluciones.

Estamos en el tiempo en que a nivel local cualquiera se le ocurre hablar de justicia, paz y democracia, pero no asoman los pasos que lleve a nuestro país a vivir la mencionada democracia. La educación escolar, en algunos casos define la democracia, pero no se vive en las aulas. La formación de las futuras generaciones debe contar con ejercicios que hacen disfrutar de la democracia.

Las familias, las organizaciones y los pueblos deben demandar la transformación del pensamiento y práctica de la educación de todos los niveles para que se estudien las teorías, los modelos, las prácticas, los poderes que hacen posible la justicia y la democracia. La escuela misma debe estar organizada de tal forma que se refleje la presencia, la participación y los aportes de cada protagonista que hacen posible la escuela democrática, de manera que la niñez y la juventud estén con los suficientes argumentos y vivencia de lo que significa un ambiente con base a la democracia. La escuela debe diversificar el pensamiento político y económico que allí se comparte y se construye con estudiantes, padres de familia, el liderazgo local y las organizaciones que hablan de contar con un mejor país.  La educación es vital para la formación de la ciudadanía que debe asumir el rol que corresponde para desterrar las acciones que limitan que el país viva en democracia que genere mejores condiciones para la vida de todos.

Con la educación escolar, los futuros ciudadanos deben aprender a cuestionar las causas y consecuencias de hechos como la desigualdad, la corrupción, el racismo, la emigración y el silencio de la ciudadanía. Con los indicadores muy pobres que se tienen acerca de la participación, el diálogo, la elaboración de propuestas conjuntas, el debate acerca de ideas y prácticas que posibilitan a mediano y largo plazos tener el país que todos deseamos.

Corresponde a la escuela ver críticamente los modelos económico y político para construir sociedades donde sea posible el diálogo, la participación de mujeres y hombres, el trabajo colectivo, el consenso y el disenso, la diversidad de visiones de los pueblos y tener un país donde todos se sientan apreciados y con oportunidades de desarrollo para todos.

El amor por el país, la responsabilidad de reflexionar y construir en grupo, la disposición de escuchar y respetar posturas y pensamientos, el esfuerzo de contribuir para alcanzar la justicia y la democracia, solamente es posible cuando hay oportunidades de ver con claridad las causas y los efectos de los grandes problemas como la injusticia, la desigualdad y la falta de democracia.

Con diálogos, debates, análisis crítico, trabajo grupal, observar los espacios donde abunda la pobreza, identificar hechos que fomentan el racismo, es posible con una educación escolar que se acerque más a la realidad del país. La educación escolar debe trabajar la democracia para desterrar la desigualdad, la injusticia y la pobreza.

Lo invitamos a que lea más del autor en: https://elsiglo.com.gt/2022/07/12/son-millones-pero-casi-invisibles/

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