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Si se lo propone, que a veces cuesta, se alcanza para bien

Conversemos acerca de

No omito manifestar que cuando escribo –a la par de la búsqueda de la musa– suelo escuchar música, que denominaría agradable al oído, la cual no puede ser estridente, pero sí con la condición que me recuerde momentos gratos vividos, ¿instrumental?, ¡mucho mejor!, o en todo caso de tener letra, la misma pase a un segundo plano, de modo tal que me allane el camino para escribir.

Música cuyos acordes, su calidad y progresión se conjuguen armónicamente, lo cual sucede cuando existen dos notas o más que suenen a la vez. Hasta aquí he aprendido que lo antes relatado, se denomina armonía musical.

Y, ¿acaso en la vida cotidiana, como valor, se logran conjugar el que al menos “dos notas”, suenen a la vez? Automáticamente esta interrogante me traslada al hogar, a la escuela, al centro de trabajo, todas ellas, instituciones sociales, donde cada miembro juega un rol en correspondencia con su entorno (hijos, nietos, padres de familia, estudiantes, docentes, directores, gerentes, empleados, etc.), ¿sí resulta complejo o no, vivir en armonía?

La armonía, por definición, conlleva a “el establecimiento de una relación de paz, concordia y entendimiento entre dos o más personas”, para lo cual se requiere un alto nivel de comunicación, honestidad, sinceridad, abordar los problemas con la verdad, además de ser ejemplos en el accionar: docente – estudiante; papá y mamá (entre ellos) – hijos; director/a – administrativos, docentes y estudiantes; gerentes – empleados. 

En la comunicación además de ser franca y abierta, implicará un “ajuste y conexión” de entendimientos entre las partes, cuyo ordenamiento no podrá ser estático, que se moverá bajo los principios éticos y morales.

Al igual que para las notas musicales, que suenan a la vez armónicamente, se requiere en los humanos lo mismo, lo cual podemos lograr con equilibrio y estabilidad, de modo tal que se establezca un vínculo donde se desarrolle una relación de dar y recibir con todas las cosas que le rodean y con sus semejantes, produciéndose un estado de satisfacción y bienestar (interior y exterior), tanto en sí mismo, como en los otros seres con quien éste se relaciona.

Que en la medida que logre adaptarse activamente a las circunstancias (adaptabilidad); de su flexibilidad al confrontarse con las diferentes maneras de pensar, sentir y actuar de otras personas y su habilidad de expresarse ante los demás, siendo elocuente, amable, bondadoso, la meta de la armonía estará mucho más cerca.

Si bien en el campo de la música, la armonía es el arte de unir y de combinar sonidos diferentes, pero acordes y agradables al oído, que son emitidos simultáneamente; mientras que, en la Literatura, se considera la variedad agradable de sonidos, pausas y medidas que resulta tanto en el verso como en la prosa por la adecuada combinación de las sílabas, las voces y las cláusulas empleadas, en nosotros, en la búsqueda de una vida armoniosa se reitera la unidad y la combinación de opiniones diferentes, donde exista la compatibilidad y el consenso; donde se escuchen las voces que emanan confianza, responsabilidad, compromiso, apoyo, lealtad, sinceridad, con determinadas normas y acuerdos, no rígidos, sino cambiantes.

Valore estimado lector (estudiante, docente, director, gerente, padre de familia), si usted, en sus grupos de clases sea estudiante o profesor; en el hogar, en la institución educativa ¿qué le queda para lograr, una adecuada armonía?

De proponérselo –que a veces cuesta– y alcanzarlo, se sentirá mucho mejor, se lo aseguro.

Lo invitamos a que lea más del autor en: https://elsiglo.com.gt/2022/07/11/algo-necesario-que-debe-retomar-mucha-fuerza-el-trabajo-en-equipo-parte-ii/

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