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Democracia y libertad de prensa

Sueños

Condena por ataque al medio El periódico que fuera allanado por fuerzas policiales fuertemente armadas y detenidos su director José Rubén Zamora y la auxiliar fiscal Samari Gómez Díaz, junto con otros miembros del medio de comunicación.

Desde órganos periodísticos como APG y otros medios, se ha condenado el hecho como un ataque a la libertad de prensa. Asimismo, el principal organismo empresarial, el CACIF, también cuestionó el ataque a la libertad de prensa. En general Guatemala sigue siendo un país clasificado en el mundo como un país pobre. Con una población con índices de analfabetismo, pobreza y desnutrición de los más altos del mundo. Con un sistema político que lo clasifica como Estado fallido. Es decir, que desde la independencia jamás pudo construir un sistema político estable y apoyado por la mayoría de la población. Es un Estado oligárquico basado en la fuerza y las creencias, lo que podemos definir como un Estado capitalista semifeudal.

No es el momento de entrar en pánico ni del pesimismo eterno de esta nación. Guatemala tiene potencial para salir del atraso. Como dijo hace mucho Augusto Salazar Bondy, para tomar la senda del desarrollo se necesita reconstruir la economía y un estado mental, que signifique otras formas de expresarse más integradoras, una perspectiva de progreso social que abarque a todos los sectores de la sociedad y construir la unidad nacional, o en el caso de un país conformado por tantas naciones, como Guatemala, conformar la unidad multinacional, con una visión de solidaridad y apoyo mutuo de todos los sectores sociales.

No hay que olvidar que Estados Unidos intentó influir en la construcción de un modelo capitalista más democrático en la región. La Alianza para el progreso, que cumplió el año pasado 60 años, con mucha pena, fue un doble intento contener los movimientos revolucionarios similares al movimiento cubano y generar condiciones de progreso democrático en la región. El saldo fue un éxito en la contención de movimientos de cambio y un fracaso generalizado en lo democrático en toda la región. Con la gran excepción histórica de Costa Rica, y en menor grado de Uruguay y Chile.

El gringo Teodoro moscoso, primer coordinador de la Alianza concluyó a los siete años del experimento: “El caso latinoamericano es tan complejo, tan difícil de resolver y tan cargado de peligros humanos y globales que utilizar la palabra “angustia” no sería una exageración”. Bueno, la angustia, no puede seguir siendo nuestra mejor definición.

En ese sentido los eventos de lucha contra la corrupción, la búsqueda de eficiencia en el uso de los recursos del país, el detener las confrontaciones violentas, el permitir el pluralismo en las visiones de la actualidad y del futuro son temas esenciales para salir del atraso. Los órganos del Estado actual, tienen que enmendar su camino, la política gubernamental tiene que orientarse a la construcción de un Estado democrático, con una visión liberal-democrática, es decir una mentalidad del país orientado a la democracia, la libertad de mercado y el respeto a los derechos humanos.

¿Qué es el desarrollo? Desarrollo es la construcción de un sociedad democrática, con elecciones periódicas que reflejen los intereses y necesidades de todos los grupos y naciones que integran la sociedad, es decir una democracia pluralista; acompañada de una estrategia de protección del ambiente natural y el respeto al resto de especies vivas, garantizando espacios para que pueda vivir en libertad sin ser asediados por los humanos; con el apoyo de un sistema productivo eficiente y competitivo; y con inversión intensiva en educación, salud y trabajos de calidad e inclusivos para todos los sectores sociales. Retomando a Lawrence Harrison desarrollo es la mejora del bienestar de todos los que componen un Estado: humanos, animales, plantas. Es decir de todos los miembros de la sociedad y de la naturaleza.

Para que un país salga de confrontaciones obsoletas y retrógradas. Para que avance un país es indispensable responder a las aspiraciones de la mayoría, es decir tener un nivel de vida más alto sin deteriorar excesivamente la naturaleza; tener una vida con salud adecuada que permita vivir en tranquilidad; tener acceso a educación de calidad igual para todos los ciudadanos; la gente quiere tener control sobre sus propias vidas; la gente quiere un gobierno honrado, eficiente, que trabaje por los intereses de la mayoría. La gente quiere tener estabilidad y tranquilidad. Que la corrupción, la injusticia, la desigualdad desaparezcan.

Hay que construir el Estado con una visión de una estrategia para el desarrollo progresista e integrada. Hay que dejar atrás las visiones paralizantes de echarle la culpa de nuestro fracaso a otros, ya sean el imperialismo, la dependencia, el neoliberalismo o la nueva ideología, de echarle la culpa al populismo. Esos son justificaciones de grupos rentistas que viven acomodados pero queremos aparentar ser populistas.

¿Tendrán los ciudadanos la entereza y la madurez suficiente para reiniciar la construcción de un Estado democrático?, es una pregunta que tendrá un nuevo hito en las elecciones del 2023.

Lo invitamos a que lea más del autor en: https://elsiglo.com.gt/2022/07/27/la-inflacion-la-gorgona-de-la-economia/

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