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Algo necesario que debe retomar mucha fuerza: el trabajo en equipo Parte II

Conversemos acerca de

No por gusto – en un tema que hube de abordar referido a las competencias blandas – hace aproximadamente un año en un conversatorio virtual (Webinar) – considero que el mismo tuvo una adecuada aceptación en las redes, por lo que infiero que es necesario preparar a los docentes en ese sentido, no conversando, no definiciones, ni de cuáles son las competencias como tal, sino como aplicarlas en el desarrollo de la clase y fuera de ella.

Una de ellas, que siempre ha sido necesario en mi trabajo, como docente, como ex administrativo el trabajo en equipo, proceso escabroso cuando se comienza de cero, sobre todo cuando debes administrar y te encuentras un campo árido, lleno de individualismos, personas que consideran sus espacios como santuarios (a lo que se suma la madurez, que cuando se alcanza cuesta cambiar) y solo el que te escuchen – en un comienzo – genera rechazo, algo así como “otro que viene a arreglar el mundo, que no sabe ni donde está parado”

No creo tener la fórmula mágica, para sugerir resultados exitosos en un período de tiempo determinado y menos corto, pero si la experiencia me ha determinado “el empleo de cartas y no bajo la mesa o manga” sino al contrario cuentas claras, apoyándote en reglas, documentos, procedimientos, regulaciones, previamente establecidos pero que pueden ser modificados cuando se trabaja arduamente y de una forma consensuada con una estrategia inicial de comunicación con un grupo reducido de personas de experiencias y noveles en el seno de la organización, cuyo rasgo común sea el que confíen en lo que queremos hacer y lo que alcancemos será para bien de la institución, donde todos seamos partícipe de ellos, a lo que se suma una satisfacción personal.

Por supuesto, no todo sale bien al comienzo, unos se salen ya que no están dispuestos al sacrificio; un comienzo siempre va a implicar muchas horas de trabajo, en el trabajo y continuando en el hogar, la familia pasa a un segundo plano, el descanso, duermes mal o no duermes.

Y para que liderear – tratándolo de hacerlo lo mejor posible – deberás ser el primero en lo que te compete a tu entorno en cuanto a responsabilidades (organización, exigencia, puntualidad, tolerancia, responsabilidad, el asumir responsabilidades en errores cometidos, que son valores que van más allá del cargo, salario, recursos con que cuentes, no por asignados, sino por el producto de tu trabajo de años)

Pero no todo ha de ser trabajo, como robot, no, un arma será lidiar con los agradecimientos a tu incipiente equipo, el identificarse con sus pares o subalternos desde la parte humana, indagar por la familia, entender en función de un cronograma de trabajo para generar cambios quienes pueden asumir si otro faltase.

La realización de encuentros breves para analizar avances y reconocimientos e intercambiar las mejores experiencias. Eso sí, a quien le corresponda coordinar tendrá que ir por delante de todos en ser previsorio (Plan A, B…), y escuchar, para reflexionar y enmendar.

Habrá sesiones de trabajo que serán para trabajar sin horario de lo que se quiere modificar, con un trabajo previo de presentación, exposiciones y sometido un ojo crítico cuya visión de sea 20 x 20.

¿Una ronda, dos? ¿Un borrador? ¿versión preliminar?, que permita limar las asperezas, lo más posible y presentarlo a las autoridades competentes. Por supuesto no faltarán recomendaciones, que serán siempre bienvenidas y, de ser aprobado, aunque queden por ahí “caras largas” y otros que aceptan a regañadientes – al ser “alterado” su medio de confort -, mi equipo mágico (y no lo digo yo, ya que soy un miembro .

Libre emisión de pensamiento.

Lea más del autor aquí Si se lo propone, que a veces cuesta, se alcanza para bien

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