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Para qué sirve el voto ciudadano

Tanmi Tnam

Es posible que un número reducido de la ciudadanía tiene conocimiento para qué sirve el voto ciudadano en la política, por ejemplo, al momento de someter a consideración de la ciudadanía temas de interés público y especialmente al momento de elegir autoridades de la más alta jerarquía. En nuestro país mucha gente apenas cuenta con un par de años de escuela y hace falta educación cívica, lo que significa que una mayoría de votantes no tiene conocimiento para qué sirve el voto, a pesar de ser un derecho individual.

A simple observación, para la mayoría de votantes, el voto se da a cambio de una refacción, una copa de licor de fabricación local, para otros algunos quetzales al momento de la votación y algunos que escuchan los discursos de candidatos, consideran oportunidad para votar por quienes ofrecen terminar con la pobreza. Los compatriotas que manejan cierta información o han estado cerca de campañas electorales, consideran que el voto sirve para elegir autoridades del nivel municipal, diputados y Presidente de la República. Argumentan que el voto debe servir para seleccionar a los mejores hombres y mujeres de Guatemala para gobernar y planificar el desarrollo deseable.

Algunos críticos argumentan que el voto, ha servido para elegir personajes cuyo objetivo es el enriquecimiento personal, haciendo uso de procedimientos inapropiados para apropiarse de recursos públicos, alinear a las expresiones de poder para propiciar la corrupción e imponer a la fuerza lo que consideran favorable a sus ambiciones.

El caso de los votos que vienen de pueblos originarios, son los votos que propician la continuidad del racismo, la discriminación, el despojo y más empobrecimiento. Esto se debe a la falta de instituciones y del liderazgo que promocionen las ventajas de la democracia y orienten los caminos que posibiliten, entre todos, construir y organizar los poderes del Estado con la participación de los pueblos. Es cierto que muchos hablan de derechos individuales y colectivos, pero no hay mecanismos para que se concreten las respuestas que hagan posible su práctica.

Hay otro grupo de ciudadanos que en sus reflexiones considera que los efectos del voto solamente están en la memoria por unos días porque todo es discurso, es promesa y son palabras que las lleva el viento, porque las dice el mejor de los mentirosos de la región o de la localidad. La voz de la experiencia de quienes ya dedican horas para ver el camino recorrido, que con 70, 80 o más años de edad, rememoran que el voto ha servido para “repetir más de lo mismo”, empobrecimiento, violencia, dictadura, racismo, corrupción y mentiras.

También hay quienes consideran que los votos sirven para concretar la voluntad divina, puesto que piensan que las autoridades son elegidas con el voto del pueblo inspirado por el Creador. Prefieren sufrir sobre la tierra y cumplir con elegir a sus autoridades. Los que van a pie y descalzos, consideran que el voto sirve para obtener algunas libras de maíz, una botella de aceite, una libra de arroz y un puño de frijoles. Si no votan en determinado período, piensan que ya no habrá entrega de maíz en el futuro.

Ahora que el país inicia el período en que se habla de política, corresponde a las organizaciones y al liderazgo consciente asumir parte de la educación cívica que oriente a la ciudadanía acerca de la importancia del voto y las opciones existentes para alcanzar mejores condiciones de vida, el bien común, conservar el medio ambiente y a construir el proyecto político que el país necesita donde los pueblos son pilares fundamentales de la democracia.

Lo invitamos a que lea más del autor en: https://elsiglo.com.gt/2022/08/02/palabras-con-espiritu-triste/

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