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Derechos, prosperidad y Constitución Política

Guatemala Constitucional

Menos poder de los gobernantes es más libertad de los gobernados y más prosperidad de todos.

Reiteramos nuestra opinión de que la finalidad suprema del Estado debe ser garantizar el ejercicio de los derechos naturales de los ciudadanos: libertad, vida y propiedad privada. También debe garantizar todos los derechos que se derivan de ellos.

Hay razones morales y jurídicas para garantizar los derechos naturales. Hay también una razón económica: garantizarlos es causa de prosperidad material. Por supuesto, no es una causa suficiente porque lograr esa prosperidad requiere la concurrencia de otras causas, tan diversas como un confiable régimen judicial, eficientes puertos aéreos y marítimos, suficiente oferta de energía y agua, inmediata factibilidad de intensivas transacciones electrónicas y simplicidad y prontitud en iniciar nuevas actividades económicas. Sin embargo, garantizar aquellos derechos es causa necesaria.

Efectivamente, la prosperidad económica requiere garantía de libertad de producir, intercambiar y consumir. La libertad de producir comprende libertad de competir. La libertad de intercambiar comprende libertad de comercio exterior. La libertad de consumir comprende libertad de elegir los bienes y servicios finales más convenientes para procurar el bien propio.

Restringir la libertad económica es, por ejemplo, obstruir y hasta impedir el surgimiento de nuevas empresas productoras de bienes y servicios. Es limitar la cantidad de bienes de determinada clase que pueden ser objeto de comercio exterior. Es crear tributos extraordinarios sobre el consumo de bienes que los políticos mismos, y los burócratas o los tecnócratas, declaran innecesarios, o lujosos, o superfluos.

La importancia de la libertad económica para la prosperidad puede mostrarse con la correlación entre valor de la riqueza por habitante, e indicadores de libertad. En aquellos países que tienen mayor libertad económica, es mayor el valor de la riqueza por habitante. Inversamente, en aquellos que tienen menor libertad económica, es menor el valor de esa riqueza. Tal correlación se deduce de información suministrada por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacionalsobre valor del producto interno bruto por habitante, y por la Fundación Heritage sobre libertad económica.

Esa fundación elaboraun índice anual de libertad económica, en el cual los países están ordenados desde los que tienen mayor hasta los que tienen menor libertad económica. En el índice del año 2022, Guatemala ocupa la posición 69 entre 177 países, y tiene un valor de producto interno anual por habitante equivalente a 5,000 dólares, según calculo del Banco Mundial, del año 2021. Singapur ocupa la primera posición, es decir, brinda la mayor libertad económica, y tiene un valor de producto equivalente a 73,000 dólares. Venezuela ocupa la penúltima posición, y en 2022 tiene un valor de producto equivalente a 6,000 dólares, según proyección calculada por el Fondo Monetario Internacional.

La prosperidad económica también requiere garantía de conservar la vida y disponer de ella para finalidades propias. Y parece imposible que pueda haber tal prosperidad en un Estado en el cual, por ejemplo, el riesgo de ser secuestrado, herido o asesinado es tal, que quienes producen, intercambian y consumen, o ahorran e invierten, deben dedicarse a cuidar su vida, y asignar, para tal propósito, parte de sus recursos, que podrían haber sido asignados para ahorro, inversión y producción de bienes y servicios.

El peor acto delictivo contra la vida es el asesinato, precisamente porque elimina la vida. Se define el asesinato genéricamente de esta manera: homicidio intencional e ilegal. Datos de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito permiten inferir que, en los países más prósperos del mundo, la tasa anual de asesinatos por cada 100,000 habitantes tiende a ser menor. Por ejemplo, en el año 2017, en Singapur, la tasa fue 0.2; en Suiza, 0.5; en Luxemburgo, 0.3; en Islandia, 0.9; y en República de Irlanda, 0.9. Se colige que en esos países el derecho a la vida tiende a estar más garantizado.

Inversamente, en los países menos prósperos la tasa de asesinatos tiende a ser mayor. Por ejemplo, en Guatemala, en 2020, la tasa fue 15.3; en El Salvador, en 2021, fue 17.0; en Honduras, en 2020, fue 37.6; en México, en 2021, fue 21.6; y en Venezuela, en 2021, fue 45.6. Se colige que en estos países el derecho a la vida tiende a estar menos garantizado. En ellos, la tasa de asesinatos es superior a la de Estados Unidos de América, que tiene una de las mayores tasas entre los países más prósperos: 7.8 en 2020.

La prosperidad económica requiere agregar, a la garantía de libertad, de vida y la garantía de propiedad privada. Efectivamente, también parece imposible que pueda haber tal prosperidad en un Estado en el cual, por ejemplo, el riesgo de invasión impune y hasta permitida de un bien inmueble, o la deficiencia del registro oficial de la propiedad o del registro oficial catastral son tales, que hay más incertidumbre que certidumbre sobre la propiedad.

En los países más prósperos es mayor la garantía de propiedad privada. Algunos de ellos son Suiza, Singapur, Nueva Zelanda, Finlandia y Luxemburgo. En los países menos prósperos es menor esa garantía. Algunos de ellos son Bangladesh, Angola, República de Yemen, Venezuela y Haití. Esta información se encuentra en el International Property Rights Index, o Índice Internacional de Derechos de Propiedad, del año 2021, elaborado por Property Rights Alliance, o Alianza por los Derechos de Propiedad. Afirma esa alianza: “Los resultado sugieren que los países con alta calificación en el índice, también muestran alto grado de ingreso económico y desarrollo, e indican que hay una relación positiva entre régimen de derechos de propiedad y calidad de vida.”

Nosotros, los miembros de “Guatemala Constitucional”, opinamos que la Constitución Política de Guatemala debe adjudicar al Estado la suprema finalidad de garantizar el ejercicio de los derechos naturales, y los derechos derivados de ellos, con el fin de promover una mayor y creciente prosperidad de todos los ciudadanos guatemaltecos. Exponemos tal opinión con la finalidad de que pueda ser objeto de deliberación, o debate, o discusión, para el bien de nuestra patria.

Libre emisión de pensamiento.

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