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Libertad y crisis en el mundo actual

Sueños

Desde el sur de México hasta el río San Juan, América Central, es costumbre  vivir grandes conmociones. La región fue escenario real de la guerra fría, en donde los grandes poderes y los entes interesados pusieron a luchar, en forma fratricida a ejércitos sin escrúpulos en contra de masas de campesinos, sindicalistas y universitarios, que sin conocimiento militar fueron lanzados, por dirigencias no menos inescrupulosas a una confrontación triste y dolorosa. Aquellas convulsiones sociales terminaron con la derrota del concepto revolucionario y el triunfo de sectores de izquierda y derecha que se repartieron partes del poder y el deterioro de Estados fallidos.

Hoy, nuevamente, la región enfrenta desafíos dramáticos. El sistema financiero, basado en un sector bancario y financiero debilitado, que con exceso de liquidez no puede enfrentar una inflación galopante, acompañado de unas finanzas públicas mundiales colapsadas, con un excesivo gasto ineficiente y oscuro, con incapacidad de seguir ordeñando a la población con impuestos y con una deuda descomunal que fagocita los recursos del Estado, dejando a los gobiernos sin capacidad de enfrentar necesidades de reforma estatal urgentes.

En un estudio reciente[1], el FMI informa de una recuperación dinámica de las economías centroamericanas. Según el gráfico siguiente extraído de dicho estudio, 6 de 9 países de la región centroamericana[2] han recuperado sus niveles de producción prepandemia: Nicaragua, Guatemala y Dominicana muy aceleradamente, seguidos por Costa Rica. Mientras que Honduras y El Salvador, también lo lograron aunque más lentamente. México, Panamá y Belice no logran alcanzar los niveles de producción del 2019.


[1] Metodij Hadzi-Vaskov y Joyce Wong.

[2] Allí se incluye a Dominicana, quién sabe por qué… Solo Estados Unidos sabe…

Viendo al futuro, es interesante observar que Guatemala ya tiene niveles de producción de un 6% o más superiores al momento prepandemia. Y aquí es donde la definición del desarrollo supera la dimensión productiva. Mientras los grupos dirigentes de estos países no cambien, o no cambien de forma de pensar, no se podrá diseñar un proyecto de desarrollo que abarque los temas sociales (mejor educación, salud y bienestar, para la mayoría), los temas ambientales (protección de ríos, bosques, especies en peligro de extinción), y los temas políticos (democracia electoral pluralista, derechos humanos y libertad de expresión).

No puede existir democracia y progreso sin gobierno, pero no con estos gobiernos. Se necesita construir gobiernos que se hagan responsables del progreso en todos estos temas.

Hace muchos siglos, desde el momento en que se derrumbó el imperio español, bajo las botas militares francesas en 1808, ya se hicieron estas preguntas sin respuesta[1]. ¿Cómo construir una sociedad liberal?, ¿cómo construir una sociedad en dónde el gobierno conviva con el sector privado, la sociedad civil y la naturaleza en forma respetuosa y resiliente?, ¿cómo fomentar la creatividad humana respetuosa del disenso y el derecho de la naturaleza a existir limpia y excelsa?

Desde siglos atrás se intentaron respuestas certeras[2]: primero, mediante la creación de un ámbito en donde la gente espere y reciba un trato justo. Es decir, la gente honrada y creativa sea premiada. Segundo, mediante un sistema educativo universal y de la misma calidad para todos los ciudadanos que permita fomentar la creatividad, el disentimiento, la crítica y genere capacidades vocacionales orientadas a la creación y la convivencia. Tercero, la protección universal de todos con un sistema de salud de calidad. Cuarto, la creación de una cultura nacional, de unidad y convivencia, promoviendo el potencial creativo de todos los habitantes del país.

La región es afectada por el cambio climático, como elemento  natural que nos recuerda que somos parte de la naturaleza, no ajenos ni dueños de la misma. Recordemos los huracanes Iota y Eta. Aunque tan lejanos y desconocidos Rusia y Ucrania nos impactan. Suben los precios de los combustibles y los alimentos, el desabastecimiento y los trastornos en los mercados mundiales se impregnan a través de la subida de precios, la inflación es la señal de que el sistema tiene fallas. Las dos políticas de gobierno más eficaces y rápidas, la fiscal y la monetaria, están paralizadas. Los gobiernos endeudados hasta el cuello no pueden seguir con la deuda que a través del pago de intereses y principal fagocitan las funciones públicas; no se puede aumentar el gasto y subir los impuestos es un suicidio político. Y, el chanchito, la emisión monetaria no puede utilizarse, el banco central ahogaría la economía con dinero sin respaldo, que se convertiría en hiperinflación y colapsaría el sistema.

Solo nos queda la esperanza de un cambio de cultura hacia una visión de futuro compartida por todos los ciudadanos.

Se proyecta que estos múltiples shocks tendrán secuelas duraderas en el nivel del PIB de la región. La mella en el PIB es menor de lo proyectado en 2021, pero mayor que en las economías avanzadas.


[1] Con las excepciones eternas de Costa Rica y Uruguay.

[2] John Locke, José Francisco Barrundia, Mariano Gálvez, Lawrence Harrison, etc.

Libre emisión de pensamiento.

Lea más del autor: Pelosi, Taiwán y la democracia

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