Una conversación inútil, pero útil

Preludios Opinionistas

Empleó una muy buena cantidad de tiempo, de esa manera pasó rápidamente la mañana. El aposento  del escritor estaba  desarreglado, era una vieja costumbre  y olía a canela y café recién hecho y encima de su mesa de escribano había todo tipo de fotografía filial, era como ver una obra de teatro de una época  de reinado.

Todos los días así era, a diferencia de cuando llegaba la que asistía al escribano, que ponía todo en orden.  La asistente, un día cogió uno de los libros inéditos del  escritor, lo leía mientras estaba en la ducha y se enteró lo que había escrito era similar a lo que ella dialogada con él. Cuando salió del baño el escritor, se asombró ver ensimismada a su asistente leyendo uno de sus libros inéditos, no le reclamó nada, la satisfizo. Pero.

-Con respeto le digo, usted está completamente equivocado, cuando un escritor escribe, no lo hace pensando en regalar sus libros, ya que al escritor nadie le regala nada -le dijo la asistente que se la daba de modelo-.

-Tienes razón, siempre se han vendido, pero yo  los vendo a quien quiera comprarlo, y en su mayoría los regalo, porque eso es parte de ir fomentando la cultura de lectura que actualmente se ha perdido, repuso el escritor-.

-¿Qué oficio o profesión es esa de trabajar para regalar su trabajo? Más respeto al escritor, él también tiene derecho de vivir de su trabajo. Si usted quiere regalar su trabajo está bien, es su problema, incluso he escuchado en muchas ocasiones, le han dicho, regálame tu nuevo libro que has publicado, que tristeza -expresó la asistente.-

-Considero que no debería ser tristeza, consideremos como un halago, deseos o ambición sana de leer dicha abra. No veo nada de malo, que determinadas personas le digan regáleme su libro. Tómelo como un lector más y dicha para su alma frágil o fuerte. Es un orgullo, que se lleva el autor de cualquier obra cuando se la compran, regala o se lo piden regalada. Por lo menos, se le toma en cuenta.  Es un gran honor le soliciten a un escritor regale uno o unos libros, eso regocija el alma. No le haga caso a la barra como se dice. Además, ningún escritor o artista esta obligado a dar su arte, regalarlo, es voluntario. Y como dice Benito Juárez: «El respeto al Derecho ajeno es la paz». En consecuencias, el dime y direte es de nunca acabar. Uno debe seguir en el camino que va, ese es el rumbo nuestro -le adujo el escritor-.

-Bueno, «El que se enoja pierde», mi deber es respetarlo a usted. Y. El deber suyo, sale de su tinta, boca y de su corazón. Gracias por responderme. Dios lo bendiga -inquirió la asistente-.

-Estás equivocada y mal interpretando mi intencionalidad, no conlleva que, como la escritora “RAMIRA” no es del criterio regalar su libro, yo debo ser así, ni lo uno ni lo otro es irrespeto al escritor (a) esa es su frase. No mía. Cuando no sepas analizar mejor es quedarse callado para no pasar en autoridad de grato “ignaro”.  Le aclaro, para que no vuelva a quedar en ridículo por el simple hecho de interpretar lo que no esta escrito. Analiza mejor. Lo único que quizá podría agradecerte es que, detuviste tu tiempo en leerme, porque de todo lo que dijiste no se ajusta a la realidad de mis expresiones anteriormente escritas. Están fuera de contexto. Pero ni modo mi deber es comprender a usted, y otros…, aclararles y enseñarles de lo poco que se -repuso el escritor-.

-Aquí no hay enojo. Todo sale del alma y la mente que piensa y discurre. A usted señor. Siempre mi admiración -de mal gusto respondió la asistente-,que se lanzaba desnuda en la cama del escritor.

-Déjeme hacerle una silueta con mi pluma, papel y tintero, para que su sentimiento no quede regado por doquier.

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Bayardo Quinto Núñez

Bayardo Quinto Núñez, nació el 12 de diciembre del año 1955 en la ciudad de Masaya Nicaragua. Es Abogado y Notario Público egresado de la facultad de Derecho de la universidad UNAN-LEÓN de Nicaragua, escritor, poeta, músico pintor. Ha escrito 16 libros (cuentos, minicuentos, poemas, mininovelas, novela y ensayos varios). ¡Seudónimo Bayquinú!