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En el mes de la patria

Tanmi Tnam

Estamos contentos de haber nacido en esta tierra que apreciamos de distintas maneras a pesar de sus problemas económicos y políticos. Septiembre es el mes de la patria de unos pocos que la vienen disfrutando desde hace varios siglos.

Cuando buscamos los argumentos y los ejemplos de la cotidianidad que pueden servir de sustento que efectivamente es el mes de la patria, que somos libres, soberanos e independientes parece que todo se vuelve obscuro. No hay información, tampoco hay datos y realidad que dan fe de vivir en libertad y justicia. La mayoría de guatemaltecos viven en el olvido desde hace muchos años. La escuela dice que la independencia criolla fue el 15 de septiembre de 1821 y se dedica a rememorar tal acontecimiento con marchas, concursos de dibujos, antorchas, concursos de poesía y discursos que se sostienen en la mentira y en repetición de información alejada de la realidad de antaño y de ahora.

Inmediatamente después de la independencia de quienes firmaron el acta de aquella época, continuaron las acciones en contra de los pueblos originarios que habitaban estas tierras desde antes de la invasión. Así lo demuestran leyes como el Decreto del Congreso Constituyente del 29 octubre de 1824 que trata de la extinción de los idiomas indígenas, el Decreto del 22 de enero de 1824 sobre inmigración y colonización que concedía tierras a extranjeros, el Dto. No. 165 del 13 octubre de 1876 que se refiere a la ladinización de una parte de la población Mam, el Decreto del 3 de noviembre de 1829, que habla del trabajo obligado en beneficio de pocos. En este mes de la patria, qué deben celebrar los pueblos originarios que hoy sufren las consecuencias del saqueo de tierras, robo de bienes naturales, imposición del idioma español y del cristianismo.

En la realidad nacional, el mes patrio, para algunos es una oportunidad de seguir trazando planes de continuidad del aprovechamiento de la sumisión de la gran mayoría de la población guatemalteca, consolidar y actualizar estrategias que limitan el goce de los derechos individuales y colectivos de los pueblos originarios, fortalecer las estrategias para evadir impuestos, cuidar que sus hijos estudien en centros educativos de primera clase o en el extranjero formándose para consolidar el control de la riqueza y el poder.

Si los pueblos de Guatemala asumen el compromiso de reflexionar y proponer alternativas para el futuro donde sea posible vivir en democracia, justicia, igualdad y con altos indicadores de desarrollo humano, será de respetar las diferencias, buscar los componentes políticos y económicos a mejorar para el bienestar de todos.

Es necesario tomar en cuenta a los pueblos de Guatemala para la organización del Estado incluyente, emitir una ley de partidos políticos que oriente la construcción de la democracia para contextos multiétnicos, educación gratuita, pertinente culturalmente y de calidad en todo el sistema educativo nacional incluida la educación superior, programas y proyectos que mejoren condiciones de vida de la población adulta que no tuvo oportunidad de asistir a la educación escolar.

En el mes de la patria de algunos, cobra importancia que el liderazgo de los pueblos tome conciencia de la responsabilidad que tienen para asumir oportunidades de discutir y elaborar propuestas económicas y políticas cuyos objetivos sean generar mejores condiciones de vida y diseñar políticas públicas que atiendan a la población guatemalteca de manera diferenciada en las regiones, con sus medios de vida, el uso de los idiomas de la región y el uso de elementos naturales con equilibrio.

Libre emisión de pensamiento.

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