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Una Constitución Política para la Prosperidad

Guatemala Constitucional

Menos poder de los gobernantes es más libertad de los gobernados y más prosperidad de todos.

Opinamos que Guatemala debe regirse por una Constitución Política que propicie la mayor prosperidad económica y riqueza de todos los guatemaltecos. ¿Cómo propiciarla?

No imaginamos. No conjeturamos. No suponemos. Hemos investigado decenas de constituciones que rigen a naciones ricas o pobres; a naciones con enorme o con minúsculo territorio; con puertos marítimos o sin ellos; con abundantes o con escasos recursos naturales; culturalmente heterogéneas o con diversa historia y diverso régimen político y económico; y situadas en regiones continentales tan diferentes como África o América.  

Hemos concluido que las naciones que más han prosperado y son ricas se rigen por una constitución que permite mayor libertad económica. Algunas de ellas son Singapur, Suiza, Irlanda, Luxemburgo e Islandia. Inversamente, las naciones que menos han prosperado y son pobres se rigen por una constitución que permite la menor libertad económica. Algunas de ellas son Corea del Norte, Venezuela, Cuba, Bolivia, República Democrática del Congo y Liberia. Esta conclusión no es una subjetiva interpretación ideológicamente dirigida. Es un hecho objetivamente comprobable.

También hemos concluido que las naciones que más han prosperado y son ricas se rigen por una constitución que brinda la mayor garantía de propiedad privada.  Algunas de ellas son Finlandia, Singapur, Suiza, Nueva Zelanda y Luxemburgo. Inversamente, las naciones que se rigen por una constitución que brinda la menor garantía son menos prósperas y son pobres. Algunas de ellas son Bolivia, Angola, República Democrática del Congo y Haití. Esta conclusión tampoco es una subjetiva interpretación ideológicamente dirigida. Es un hecho objetivamente comprobable.

Guatemala se rige por una Constitución Política que no permite una mayor libertad económica. No la permite ella misma, o posibilita que esa libertad esté sometida a los intereses de los políticos y de los empresarios que demandan protección del poder público con el fin de no tener competidores. Es explicable que, en el Índice de Libertad Económica, de Fundación Heritage, del año 2022, Guatemala ocupe la posición 69 entre 177 países ordenados desde aquellos que tienen más libertad, como Singapur, hasta aquellos que tienen menos libertad, como Venezuela.

Proponemos una nueva Constitución Política de Guatemala, que brinde la mayor libertad económica sometida únicamente a normas generales de derecho. Imposible prosperar si no hay esa mayor libertad, y el límite de ella no son esas normas, sino la decisión arbitraria e impredecible de políticos.

La Constitución Política de Guatemala tampoco brinda la mayor garantía de propiedad privada. Realmente no reconoce el derecho de propiedad privada sino solo concede permiso de propiedad. La condición para concederlo es que ella, la propiedad, tenga “función social”. Quienes deciden que un bien propio tiene o no tiene tal función son los políticos; y la decisión puede ser tan arbitraria como sea posible serlo. Los políticos pueden argumentar que su decisión no es arbitraria, porque se fundamenta en la ley. Sin embargo, la ley misma puede ser arbitraria. La Constitución Política permite que lo sea.

Es explicable que, en el Índice Internacional de Derechos de Propiedad, de Alianza por los Derechos de Propiedad, del año 2022, Guatemala ocupe la posición 103 entre 129 países ordenados desde los que más garantizan la propiedad, como Singapur, hasta los que menos la garantizan, como Venezuela.

Proponemos una nueva Constitución de Guatemala, que brinde la mayor garantía de propiedad privada, sometida únicamente a normas generales de derecho. Imposible prosperar si no hay esa mayor garantía, y el límite de la propiedad no son esas normas, sino, como en el caso de la libertad económica, la decisión arbitraria e impredecible de políticos.

Sin mayor libertad económica y sin mayor garantía de propiedad puede lograrse alguna prosperidad; pero con un elevado costo de oportunidad, o costo de renunciar a una mayor prosperidad en el más cercano tiempo presente y no en el más lejano tiempo futuro. Es un costo que pagan principalmente los trabajadores, porque no hay suficientes oportunidades de trabajo, o porque no hay una mayor demanda de trabajo que tienda a incrementar el salario.

Sabemos que la mayor libertad económica y la mayor garantía de propiedad privada no son condiciones suficientes para promover más prosperidad y riqueza; pero son condiciones necesarias. Sin ellas es imposible que pueda prosperar y ser rica una nación, aunque los políticos perfeccionen la demagogia y multipliquen sus promesas; aunque los gobernantes aumenten los tributos presuntamente para socorrer a los pobres; y aunque se incremente el griterío de los predicadores de la impuesta repartición o de la coercitiva redistribución de la lícita riqueza privada.

La nueva Constitución Política de Guatemala que proponemos con el fin de que haya mayor libertad económica y mayor garantía de propiedad privada no es una mera opción para promover más prosperidad y riqueza. Es una necesidad.

Libre emisión de pensamiento.

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