Del eurocentrismo a la diversidad cultural

Ventana Cultural

Desde que somos niños, siempre hemos estudiado la historia de nuestro país. Los llamados historiadores o los que han recopilado parte de la narrativa del pueblo salvadoreño, han olvidado detalles muy importantes. Uno de ellos es el rescate de las lenguas nativas. Aunque se está haciendo un esfuerzo por ello, cabe destacar que aún falta mucho camino por recorrer.

Desde la época de la independencia, la unión con el imperio mexicano, y su disolución, al final, no han hecho más que darnos a entender que la diversidad de nuestra gente no es otra cosa que una falacia – voy a alterar algunas susceptibilidades, pero ese es el trabajo del escritor y del investigador.

Aunque encontramos escritores que han querido, en cierta manera, rescatar parte de la cultura salvadoreña, solo hacen un esbozo de la fantasía y la mitología que impera en nuestra tierra. Aún así, hay organizaciones que, con buenas intenciones, están tratando, en buena medida, rescatar las lenguas ancestrales. Pero, se han enfocado en la lengua náhuat, olvidándose por completo, las demás lenguas que existieron en el país: pocomam, chortí, xinca, ulúa, cacaopera, lenca en todas sus variantes.

Como menciona el escritor e investigador salvadoreño Rafael Lara Martínez en su ensayo: La Creencia, Sustento de las Ciencias Sociales/ Lección Náhuat – Ch’ol – Ch´ortí. Las ciencias sociales y el estudio de nuestra cultura ancestral, aun está en pañales. Ya que las lenguas ancestrales que ilustran esa realidad, muestran el vacío intelectual de esas instituciones – según sus palabras.

El náhuat, que es la lengua que más se está rescatando, de acuerdo a las palabras del autor, define el creer como la filiación cordial que el presente arraiga en un saber ancestral pretérito y presente a menudo en desdén. Por ello, dice, yul – mati – saber cordial, creer – deriva de saber – mati, ya que se respalda en el re – cuerdo. Nuestra memoria histórica se contrapone un diálogo con la diversidad cultural y ecológica de un territorio completamente heterogéneo, tan diverso, reconociendo la pluralidad de lo propio, incluso, la disparidad de las lenguas que lo nombran.

En El Salvador se ha vivido un abandono histórico cultural. Desde 1821 se han relatado los hechos en una sola lengua. Por eso, la semblanza de nuestro país, solo se le conoce en el idioma español, o monolingüe.

Bien dicen que, cuando se pierde una lengua, se pierde la identidad cultural. El Salvador, hasta ahora empieza a recuperar una de sus lenguas. Pero el país, recordemos, siempre fue multicultural, multilingüe, el racismo marcado, no solo de los colonizadores, sino, en el mismo racismo arraigado en nuestros genes. Al ocultarse las lenguas originarias, se perdieron los conocimientos ancestrales. Hemos generado una cultura más eurocentrista, fortalecida durante el martinato y la matanza de los indígenas y campesidos de 1932, que tenía la intención de eliminar las raíces culturales que dan nuestra identidad.

Esta falta de las lenguas ancestrales, que no lo encontramos en las universidades, ya que se están inventando una cultura alejada a nuestra verdadera identidad. Dice Roberto: “El saber sólo «encuentra» lo que «cree» durante la proyección Espectral (Gespenst marxista, -Kujkul en náhuat, Xerb’aj en ch’ortí’) de un imaginario crédulo.  Mientras el «Espectro (Gespenst)» marxista asusta a sus oponentes, dicen, en ch’ortí’, «espanta» a la razón científica que nocturna recorre «los caminos» de la vida.

Tenemos una deuda con la economía pedagógica del país. El re – cuerdo o retorno al corazón de las tres lenguas: Chortí, Chol, y náhuat, (que la que más se está recuperando es la lengua náhuat) nos enseñan como el saber objetivo se sustenta en la creencia.  Por eso, dicen que El Salvador es un país sin identidad cultural. Lastimosamente, el eurocentrismo y el monolingüismo del país, hace ver la historia como algo lejano aun teniendo los llamados pueblos originarios que luchan por preservar su identidad y no asumir una identidad creada para ellos. Es nuestro trabajo recuperar nuestra historia.

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Claudia Alexandra Figueroa Oberlin

El arte siempre lo llevé de la mano con la literatura, me dediqué al teatro, a la danza por más de quince años, y a las artes marciales, ahora soy miembro de diferentes asociaciones y academias de poesía: Asociación Actuales Voces de la Poesía Latinoamericana, donde participo con crítica literaria, Academia Nacional e Internacional de Poesía de la Benemérita Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, América Madre, Unidos por las Artes, Movimiento Literario de Centroamérica, y locutora de la radio el barco del romance con el programa Una Ventana al Mundo, donde hablo de los viajes, la historia y la cultura, recito poemas y leo cuentos o fragmentos de otros autores y propios.