Hacia nuevos rumbos de la universidad

Antropos

“La Universidad será siempre una propuesta inacabada, continua y permanente, como lo es también la vida y la historia, la ciencia y la técnica, la cultura y las humanidades”.
Alejandro Serrano Caldera, filósofo nicaragüense.

Quienes formamos parte de la Universidad. nos corresponde bajo el imperativo insoslayable de la dinámica social, enfrentar con inteligencia, creatividad y criterio científico, los grandes desafíos del presente y del futuro, a fin de retomar y fortalecer los propósitos fundamentales en que se enmarca la misión histórica de los Centros de Educación Superior. También es necesario, la recuperación de los mejores logros institucionales para trazar nuevos rumbos, sobre la conjunción de principios básicos que valoran su quehacer sustantivo.

Las metas de quienes,  hemos ejercido nuestro compromiso con la universidad, deben continuar reafirmándose en función de:  acceso a la educación superior de los sectores menos privilegiados,   promoción de este centro de estudios como conciencia crítica de la sociedad,  búsqueda   de soluciones a los problemas nacionales y  proyección  por medio de la investigación, la extensión, el cultivo de otras formas de expresión académica como el arte, la cultura y la formación de profesionales y científicos de alto nivel, que no solo posean las competencias y conocimientos para dar respuestas a los nuevos, cambiantes y complejos problemas de la dinámica social, económica y política. A su vez, formarlos con un gran sentido humanista y aprecio por los más altos valores humanos.

Para poder cumplir con esos compromisos y asumir, de manera efectiva y generalizada un liderazgo nacional y regional, la Universidad debe direccionar sus esfuerzos institucionales hacia la búsqueda de la excelencia académica de sus quehaceres en todos sus ámbitos, con un decidido y amplio impacto social en las instituciones, organizaciones de desarrollo, grupos e individuos.

En este sentido, una Reforma Académica de la Universidad, se debe orientar esencialmente, con políticas institucionales desde una visión de largo alcance. O sea, deben definirse las grandes coordenadas estratégicas. Esta visión habrá que plasmarla en la misión institucional, la cual        servirá   de guía orientadora a las actividades y proyectos en el marco de las capacidades actuales y potenciales que vibren a su interior.

El propósito será desarrollar una capacidad de inserción y respuesta ante la cambiante situación actual de lo local, lo nacional, regional y mundial. De tal suerte que nos permita como universitarios, generar acciones que posicionen a la Universidad en todo su entorno. Paralelamente, está claro que, en el marco del dinamismo actual, es de vital importancia contar con criterios y procedimientos para mantener una reformulación y evaluación permanente de las políticas, los procesos y los sistemas reguladores de los mismos.

De igual modo, debemos contar con criterios objetivos y un procedimiento adecuado y ágil, para establecer prioridades del caminar de la Universidad. Asimismo, debemos tener en cuenta que las prioridades pueden modificarse, a raíz que vivimos en un mundo de cambios permanentes.

Esto nos conduce a decir que es importante la definición de los criterios y el procedimiento mediante el cual se formulan, ejecutan y evalúan las políticas y prioridades. El principio de corresponsabilidad será el marco orientador de este proceso de reforma académica a través de los diferentes órganos de representación que existen en la Universidad, bajo la consideración del carácter democrático que debe prevalecer.

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