La fiabilidad del proceso electoral

Evolución

Los procesos electorales en Guatemala, desde el inicio de la actual era democrática, han sido fiables por una razón muy sencilla: la integridad de los mismos descansa en los propios ciudadanos. Concretamente, son ciudadanos comunes quienes en una labor cívica de voluntariado integran las juntas receptoras de votos, juntas electorales municipales y departamentales. Para el tema específico de conteo de votos y cómputo para determinar los resultados oficiales, en resumen, el proceso se hace de la siguiente manera:

Las juntas receptoras de votos hacen el conteo en las respectivas mesas y con base en los resultados elaboran las respectivas actas en las cuales se hacen constar los mismos. Cabe agregar que esto también se hace en presencia de los respectivos fiscales de los diversos partidos políticos. Las papeletas y las actas donde constan los resultados se trasladan a las respectivas juntas electorales municipales y los datos se digitan en el sistema de cómputo en presencia del presidente de cada junta receptora de votos. La junta municipal traslada los resultados de su jurisdicción a la junta departamental, la cual integra los resultados de las juntas municipales y oficializa los resultados municipales. Posteriormente, las juntas departamentales trasladan los datos al Tribunal Supremo Electoral quien integra los datos de las juntas departamentales y oficializa los resultados de la elección general a nivel nacional. Gracias a estos procedimientos, se hace virtualmente imposible la manipulación de los resultados. En un análisis sobre el tema preparado por el Movimiento Cívico Nacional se indica que “todo esto permite la trazabilidad del voto en primera instancia y de los resultados en segunda, porque tanto los miembros de las [juntas receptoras de votos] como los fiscales de los partidos políticos han podido contar los votos, atestiguar la transmisión de los resultados digitados y verificarlos posteriormente con base a las copias de las actas de cierre que cada uno puede obtener al final de cada jornada electoral”.

El Tribunal Supremo Electoral recientemente lanzó una licitación para la adquisición de software, equipos y servicios para el proceso electoral 2023. En los términos de referencia denominados “Software e infraestructura tecnológica para digitalización, transmisión, digitación, verificación y publicación de resultados preliminares e información del proceso electoral 2023”, se deduce que se pretende alterar el procedimiento anteriormente descrito, de manera que las actas de las juntas receptoras de votos serían digitalizadas, coloquialmente “escaneadas”, en los centros de votación, pero los resultados no serían introducidos o digitados al sistema de cómputo en ese momento. La digitación de datos se haría de forma centralizada en sitio aparte obteniéndose los datos de la imagen digital de las respectivas actas, lo que implica que se obviarían los mecanismos de verificación que hasta ahora se han usado, antes descritos. Se supone que habría una segunda digitación para efectos de verificación, pero se haría de esta misma forma, es decir, sin los mecanismos de control y verificación que hasta ahora han funcionado bastante bien y que le han dado fiabilidad al proceso y confianza a los ciudadanos.

Hay un dicho común en inglés que dice el equivalente a “si no está roto, no lo arregles”. El sistema, tal cual lo hemos venido usando hasta la fecha, ha sido funcional y, sobre todo, confiable. Repito, porque descansa en la buena voluntad de ciudadanos con un alto compromiso cívico y ético. Dando el beneficio de la duda, uno entendería la intención de apoyarse en la tecnología. Pero también hay otro dicho común en nuestro medio que dice “no hagas cosas buenas que parezcan malas”. Esperemos que el Tribunal Supremo Electoral entienda que dejar en manos de unos pocos, cuyos servicios incluso podría ser subcontratados, para digitar los datos de los cuales se van a extraer los resultados oficiales tiene sin duda un grado de riesgo y genera desconfianza en la población, en comparación con el método actual en el cual los diversos actores garantizan la veracidad de los datos contenidos en las actas y que los mismos son fielmente digitados en los sistemas informáticos, lo cual da fiabilidad de los resultados.

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Alejandro Baldizón

Abogado y Notario, catedrático universitario y analista en las áreas de economía, política y derecho.

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