Las sinrazones de una entrevista hipotética

Sueños…

Un día cualquiera, en un rincón de la zona 1, aledaño al otrora palacio nacional, allá en una mesa del Arrin Cuan, disfrutando de un kak ik, con chile y tortillas. Me sorprendió una entrevista que realizaban dos personajes, que se aludían como Pedro Pashamé, periodista inquisitivo y un candidato extremista, que no era ni de izquierda, ni derecha, ni del centro, sino más bien amolado, de esos que presumen una ideología pero se suben a cualquier propuesta que les de un cargo en el gobierno y unas excelentes dietas para seguir luchando por los pobres y oprimidos.

Me obnubiló el tema, el candidato quería construir una respuesta para la salvación de la patria, generar un proyecto de unidad nacional en donde cupieran todos. Naciones ancestrales, ladinos, negros, mujeres, buscando la unidad del país en el marco de las demandas y condiciones que impone la diversidad de un país de realismo mágico, lleno de incertidumbres, bellezas naturales y reliquias antiguas de civilizaciones superiores. Me sorprendió que su primer respuesta era que ya llegó el momento de olvidar viejos rencores, olvidar antiguas ideologías y reconstruir el país en el marco de todas sus contradicciones y paradojas.

Aquella entrevista misteriosa me hizo recordar otra conversación legendaria, cuando Cipión le decía a Berganza: “Así es la verdad, Berganza; y viene a ser mayor este milagro en que no solamente hablamos, sino en que hablamos con discurso, como si fuéramos capaces de razón, estando tan sin ella…” y en aquella esclarecedora discusión, que aclaraba como los humanos nos alejamos de entender la razón, para combatir por banalidades, Berganza respondía: “Todo lo que dices, Cipión, entiendo, y el decirlo tú y entenderlo yo me causa nueva admiración y nueva maravilla…” ya que algunos filósofos y pensadores han “querido sentir que tenemos un natural distinto, tan vivo y tan agudo en muchas cosas, que da indicios y señales de faltar poco para mostrar que tenemos un no sé qué de entendimiento capaz de discurso.”

Así que despaché mi alimento más despacio y levantando la oreja me puse a escuchar tan novedosa entrevista.

El periodista Pashamé le insistía Julián Arenales Myers, el político. ¿Por qué pensaba que este país debiera encaminarse a la unidad de todas sus fuerzas para convertirse en una nación con mayor potencial de desarrollo?

-Arenales Myers, pues sin unidad este país no puede avanzar, y en pleno siglo XXI seguir siendo un país con estructura económica de capitalismo medieval, con una población analfabeta, con desnutrición y dividida por docenas de fantasías ya es una situación que podemos superar.

-Pashamé, ¿pero cómo, si quién menos nos quiere, somos nosotros mismos?, el peor enemigo de nosotros en esta región de la tierra es otro del mismo país.

-Arenales, pues la respuesta está en la unidad en el marco de las demandas y condiciones que impone la diversidad del país en que vivimos.

-Pashamé, muy interesante, pero para que todos estemos claros. ¿Cuáles son las demandas y las condiciones que usted menciona?

-Arenales, allí está lo más complicado. Demandas podríamos definirlas como las necesidades que los distintos grupos de la población consideran necesario para fortalecer sus capacidades de crecimiento, mejora y tranquilidad, y pasan por resolverlas necesidades colectivas que permitan convivir en paz, tranquilidad y solidaridad común. Y, aquí está lo más complicado, este es un país complejo que no tiene una sola nación, sino varias. Y, esas naciones ni siquiera están conscientes de que son naciones.

-Pashamé, púchica usté, ahora si la pusimos cuesta arriba. Pero, no nos perdamos. ¿Cuáles son las demandas más sentidas por todos? Y como usted se despacha, cada grupo tiene las suyas, y todos en conjunto tenemos otras. Y, algunas van en sentido contrario de las otras.

-Arenales, bueno, lo primero que hay que definir, y que en estos países de sur América, (como diría Luis Enrique, entrenador de España, que comprende mejor la economía que muchos de nosotros), ya que para los gringos y otras potencias el sur de América empieza abajo del río Bravo. Bueno, repito, lo primero que hay que definir es qué país, que sociedad queremos.

-Pashamé, no nos perdamos. No entiendo que querés decir…

-Arenales, como diría Petro, el presidente amigo de Colombia. Queremos continuar la tendencia lógica de la sociedad real. Es decir, al implosionar el imperio español, y desaparecer en el 1808, teníamos que construir sociedades capitalistas, liberales, democráticas. Para fortalecer nuestro futuro.

-Pashamé. Y según vos que pasó.

-Arenales. Qué los llamados próceres no eran más que miembros de las clases dominantes, pilares en nuestra región del rey de España. Y que al derrumbarse el imperio, no tenía idea de que la tarea que tenían entre manos era el diseño de nuevas naciones, nuevas repúblicas, con un capitalismo democrático que sustituyera al feudalismo del imperio español.

-Pashamé. Yo había leído, de unos historiadores alemanes, creo que les dicen Friedrich Engels y un su cuate, que afirmaban que la sociedad es difícil que pueda saltarse las etapas del desarrollo.

-Arenales. Así es. La tarea era dejar atrás el atraso del imperio feudal español y construir sociedades de un capitalismo competitivo y democrático. Pero, como herederos de la colonia, los “próceres” de dedicaron a construir sociedades capitalistas, basadas en la estructura feudal heredada, por lo que la base de la sociedad fueron terratenientes apoyados por la iglesia y ejércitos, ambos a semejanza de la moribunda sociedad imperial española.

-Pashamé, mirá pues. Entonces tenemos una tarea pendiente.

En este punto, el entrevistador y el personaje, se sirvieron un par de traguitos con hielo, y yo, pues les seguí la corriente, esperando a ver en qué termina esta propuesta de un nuevo mundo para nuestro país.

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Cristobal Pérez-Jerez

Economista, con maestría en política económica y relaciones internacionales. Académico de la Universidad Nacional de Costa Rica. Analista de problemas estratégicos, con una visión liberal democrática.

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