El Ministerio de Ambiente y las licencias ambientales

Barataria

El 16 de diciembre del presente año es el último día que tienen las personas individuales y jurídicas que mantienen establecimientos comerciales, empresas, proyectos, obras o actividades productivas, para gestionar la famosa “licencia ambiental” ante el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN).  Las licencias tienen una gradación A, B y C dependiendo de las actividades que realicen para que se les otorgue una licencia mediante el pago de una tasa.  Se advierte que, de no contar con la licencia correspondiente, se impondrán multas que van desde los cien, hasta los cinco mil quetzales.

Como la mayoría de los ministerios del Estado, el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales no es un ejemplo de eficiencia, pero si de corrupción.  La ineficiencia administrativa es tal que nunca su publicitó la necesidad de contar con una licencia ambiental, pese a que existe un plazo legal para hacerlo.  Claro está que ante la ley no se puede alegar ignorancia, sin embargo, este tipo de procedimientos administrativos necesitan un grado de publicidad e información dado que, si entre los abogados hay muchos colegas no informados, imaginemos como serán los particulares.

Sin embargo, resulta totalmente cuestionable la forma en que el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales ha desarrollado sus actividades con más pena que gloria, no solamente durante este gobierno sino también ha existido una desidia de proteger por parte del Estado el ambiente y los recursos naturales.  No es política de Estado, ni les interesa a los gobernantes que han existido anteriormente ni del actual.  El cuidado del ambiente, la conservación de los recursos naturales de nuestro país es una materia pendiente, basta con ver cómo el Rio Motagua sufre de una contaminación descomunal que ha llegado al extremo de causar diversos roces en política internacional con Honduras, puesto que toda la basura que pasa por este río hasta su desembocadura contamina y llega a las costas de Omoa en el vecino país.

¿Qué ha hecho el Gobierno de Guatemala para evitar la contaminación de los ríos?  Absolutamente nada.  Desde hace ya muchos años existe una normativa legal que obliga a los entes generadores de aguas residuales a cumplir con una serie de regulaciones que establecen la obligatoriedad de que las Municipalidades procedan a construir plantas de tratamiento de aguas residuales y desechos sólidos de manera que se evite la contaminación principalmente de los ríos, ya que se sabe que las Municipalidades del país son los más grandes contaminantes de los ríos y los principales depredadores de los recursos naturales del país en contubernio con el gobierno.  El actual gobierno, previendo contar con el incondicional apoyo de los Alcaldes para su proyecto político, no solo les ha brindado recursos económicos sino que también les da “un respiro” para que cumplan con la construcción de estas plantas de tratamiento cuyo plazo final se ha prorrogado varias veces y que para el actual ministro de Ambiente y el Gobernante, se les otorga un nuevo plazo hasta el 2 de mayo de 2025, es decir que tienen tres años mas para poder cumplir con dejar de contaminar los ríos.  Se espera, que para el 2025 aún queden ríos con mediana contaminación o bien talvez para entonces ya no haya uno solo.

De todos los recursos hídricos con que cuenta el país, a las municipalidades les ha resultado fácil desfogar en los ríos y lagos todos los desechos sólidos y aguas servidas, contaminándolos y en muchos casos, prácticamente dejándolas como un ejemplo de lo mal que las municipalidades utilizan los recursos públicos.  El lago de Amatitlán es un caso paradigmático, sin embargo por el mismo camino va el lago de Atitlán, del rio Motagua pues ya sabemos que esta contaminado en su totalidad, así podemos ir mencionando uno tras otro.  Municipalidades con muchos recursos como la Municipalidad de Guatemala, es una de las mayores contaminantes del ambiente y del rio Motagua, pero ni siquiera se inmuta con esto, los recursos destinados a obra gris, pasos a desnivel y a equipar a la famosa e inútil Emetra no le da para cuidar el ambiente, de hecho en la Ciudad de Guatemala apenas si hay áreas y espacios verdes pero a la administración municipal que lleva mas de treinta años en el poder poco le importa, siempre que sus allegados tengan altos salarios no hay problema.  Otras municipalidades se dedican a obras que todos ven, no les importa el medio ambiente ni los drenajes, sino aquello en lo cual se pueden sacar una foto porque esto “vende” mientras que cuidar el ambiente y recursos naturales preservarlos y hacerlos autosostenible no gana votos y no les interesa.

En fin, el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales siempre ha sido una institución inoperante, no ha logrado ser aquella institución que viniera a preservar los recursos naturales del país, y es fácil ver tantos estudios de impacto ambiental, que el ministerio autoriza sin el menor resquemor, permitiendo la depredación de los recursos naturales, de los espacios verdes y es fácil ver como este ministerio le encanta cambiar el cemento por lo verde, cuando debería ser lo contrario.

Ahora son una serie de licencias cuya obligatoriedad es tal que las multas son altas, pero voltean a un lado cuando se trata de obligar a Municipalidades, Constructoras, Industrias a contar con suficientes instrumentos de preservación de recursos naturales.  Para esta institución es fácil olvidar aquellos casos como la contaminación del rio La Pasión en Petén que causo una grande mortandad de peces y lo es para un Ministerio Público que le gusta mucho la prensa para sus aviesos intereses, pero se olvida de perseguir aquellos que causan ecocidios en el país destruyendo y depredando los recursos naturales.

En fin, los últimos gobiernos y el actual, han permitido que los recursos naturales del país se vayan poco a poco extinguiendo y contaminando y no hacen absolutamente nada.  Además, resulta triste que en la campaña pasada ninguno de los candidatos a presidente expusiera la necesidad de conservar los recursos naturales, esto tampoco se escucha en los candidatos a alcaldes.  Al parecer no les importa nada, y cuando resulta un político hablando de soluciones para descontaminar un lago, aparecen con “agüitas mágicas” que solamente sirven para desviar fondos públicos hacia bolsillos ajenos pero no para frenar de tajo la contaminación y atacar las causas que provocan la misma.  Ojalá, en este próximo proceso electoral, aparezcan candidatos decididos a incluir en sus planes de gobierno, la promoción de una Guatemala verde, en donde nos encante ir a cualquier rio o lago, porque esta libre de contaminación, aunque para lograrlo signifique “no contemplar ni acuchuchar a los alcaldes”, como lo han hechos muchos y por ello, ya perdimos el lago de Amatitlán, vamos camino a perder el lago de Atitlán y otros recursos hídricos que son necesarios para la supervivencia, el agua es vida y por ello deberíamos de cuidarla.  De los Diputados ni hablar, hace años que se necesita una ley de aguas que proteja el recurso, que no sea privatizado y que castigue con fuertes penas el desvío de ríos y fuentes de aprovechamiento de aguas.  Pero ¿Qué hacen los actuales diputados que se han vendido al Gobernante?  Nada.  A ellos solo les interesan aquellas leyes en donde los recursos públicos se hagan piñata, o aquellas leyes que permitan el saqueo de los dineros públicos. Porque mayoría tienen para pasar una ley, pero simplemente no les interesa.

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Emilio Estrada

El Doctor Emilio Estrada, es abogado egresado de la Universidad de San Carlos de Guatemala, obtuvo su PhD en Sociología en la Universidad de Salamanca, España, es abogado litigante.

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