Sin unidad nacional la bancarrota es continua

Sueños…

Las sinrazones de una entrevista hipotética (Parte II)

“En el Reino de los Cielos no hay grandeza que conquistar, puesto que allá todo es jerarquía establecida, incógnita despejada, existir sin término, imposibilidad de sacrificio, reposo y deleite.
Por ello, agobiado de penas y de tareas, hermoso dentro de su miseria, capaz de amar en medio de las plagas, el hombre sólo puede hallar su grandeza, su máxima medida en el Reino de este Mundo.”

Alejo Carpentier

En América del sur, o Latinoamérica si le queremos dar otro nombre incorrecto, el primer acto del drama revolucionario de construir nuevos Estados, liberales, democráticos, de capitalismo competitivo no ha terminado. Está pendiente eliminar las raíces feudales heredadas de la corona hace más de 200 años, y poner a estos países con una identidad propia en los caminos de países desarrollados. Así continuó Julián Arenales Myers su divagación, sobre lo que según el son las tareas que tienen enfrente los políticos medianamente responsables ante el nuevo proceso electoral que va a culminar a mediados del 2023.

-Pedro Pashamé: Pero mirá, no te parece que estamos conversando de un tema de gran interés para el año entrante, cuando estamos entrando en plenas navidades, y debiéramos dedicarnos al jolgorio y dejar para el próximo las profundidades intelectuales de la política.

-Arenales: Podrías tener razón, pero hemos dejado los temas pendientes por 200 años, así que si no apresuramos el paso, nuestro país seguirá siendo uno del selecto grupo de los países más atrasados del mundo en indicadores económicos per cápita, y lo peor en indicadores sociales y ambientales.

-Pashamé: me han contado que de los 32 países formados en el sur del río Bravo, solamente como tres o cuatro lograron construir economías competitivas, más o menos democráticas, y que el resto permanecimos con un sistema colonial, pero sin imperio que las encabezara. Y, que luego del huracán modernizador de nuestro país en la llamada década de primavera, los poderes semicoloniales recuperaron su poder y más bien se retrocedió en los avances de un sistema de salud y educación de calidad. En el marco de enzarzarse en la absurda guerra fría, en que las potencias USA-URSS, pusieron a pelear entre sí a gentes del mismo país, defendiendo unas ideas ajenas que no llevaban a ninguna parte. Solamente a generar recursos para unos pocos, fueran de una u otra tendencia, y provocando heridas que no han terminado de sanar entre connacionales.

-Arenales: Es un tema que hay que superar, la propaganda que venía del Caribe y del extremo oriental de Europa, hizo creer a muchos que iban a entrar a la capital rodeados de muchedumbres que vitoreaban a los heroicos vencedores. Soñaban ser los gobernantes más o menos populares por un día, los diputados, y aunque las “comandancias” estaban exilada en muchos cómodos lugares fuera del país, desde allí formaban gobiernos en contra de todos los infieles, fueran de izquierda o derecha.

-Pashamé: Mira que ideas tenés, tené cuidado pues así no te darán chance de ser candidato.

-Arenales: Puchica, tenés razón, se me fue la mano.

-Pashamé: Volvamos a la realidad. Lo que voy a publicar es para promoverte como candidato. Y, vos sabés que en diversos espacios académicos y políticos se comenta y algunas veces se delibera sobre la necesidad de que las organizaciones partidarias y sociales construyan una nueva propuesta para una nueva república, que genere una estrategia nacional de desarrollo, que por fin ponga a Guatemala a caminar.

-Arenales: Así es, necesitamos una propuesta que genere entusiasmo, energía, credibilidad en una inmensa mayoría que permita reconstruir el país y sus diversas naciones. Todo con el fin de sacar a este país de esa lista de peor desarrollados y elevar la nacionalidad hasta el cielo. Esa estrategia tiene que surgir de una definición clara de cuál es la situación actual del país en lo económico, político, social y ambiental, y que lugar tiene en el mundo para alcanzar los índices de desarrollo de los más avanzados de América del sur.

-Pashamé: Pero, que ejemplo tenemos. Todo parece indicar que vamos a seguir en las discusiones eternas de los pseudo-líderes que son los únicos que tienen la razón, y que son una especie de mesías.

-Arenales: Todos los grupos, sin distinción, sí quieren poner las bases para salvar a este pobre país de la mediocridad tienen que iniciar el diálogo, orientados a construir convergencias, desde el liberalismo, pasando por el centro hasta el progresismo, con el de fin de aumentar la posibilidad de hacer gobierno. Pero no estar en el gobierno por estar en el gobierno o en las municipalidades, o en cualquier institución del gobierno. Sino con el fin de construir un sistema gobernable, es decir orientado a construir proyectos que construyan unidad de la república en el marco de diferentes naciones y visiones ideológicas. Todo fortaleciendo poderes del Estado que se orienten al logro de objetivos económicos, sociales, ambientales y políticos que por fin construyan una república democrática, liberal, solidaria entre todos los grupos sociales y ejemplar para el mundo.

-Pashamé: Según ese punto de vista todos los grupos, se llamen de izquierda, derecha o centro son lo mismo. ¿En qué te basas para expresar eso?

-Arenales: Quién mejor lo definió recientemente fue Petro, el nuevo presidente de Colombia. Es un personaje que se define como de izquierda, pero que ha comprendido la teoría de las fases de la sociedad y afirma: “Mi propuesta no es socialista; es al contrario, es el desarrollo del capitalismo”, ya que el capitalismo tiene que desarrollar todas sus cualidades ante de abrir las puertas a un futuro desarrollo.

-Pashamé: No te creo, un líder de izquierda muy realista.

-Arenales: Pues sí, dice que sus propuestas, entre otras son: la distribución de la tierra, en forma privada, para permitir que más pequeños y medianos empresarios generen tierras productivas y protección de los bosques y el resto de especies animales, para no cometer el crimen de extinguirlas. Se propone hacer surgir el capitalismo democrático, como fuente de educación, salud y bienestar generalizados, acompañados de energías limpias y educación gratuita de calidad. Si lo consigue pondrá a Colombia en la punta del desarrollo en la región y será un nuevo paradigma para todos.

-Pashamé: Tiene un gran reto. Y obligará a todos los políticos de la región a revisar sus propuestas de organización social.

-Arenales: Pues sí. La izquierda adolece de la incapacidad de autocrítica e interpretación de las causas de la clamorosa derrota de los proyectos encarnados en los años 70 y 80. La derecha, que ganó la confrontación no tiene la capacidad de interpretar las razones de por qué ese violento triunfo no se ha transformado en un proyecto creíble de organización social.

-Pashamé: Ya que lo mencionas, no se entiende como los dirigentes de las distintas facciones son ciegos y no comprenden la magnitud de la derrota tan grande sufrida por los grupos autoproclamados revolucionarios, en todos los puntos de la línea de batalla, ni tampoco se entiende que los que ganaron, no ganaron pues siguen enarbolando viejas banderas de odio.

-Arenales: Como lo mencionás. El análisis y la exposición de las causas tanto de la conmoción revolucionaria y el conflicto interno como de la derrota de la revolución revisten, una importancia excepcional para comprender que las luchas futuras tienen que ser pacíficas, intelectuales y con proyectos de unidad nacional, en donde entren los sueños y expectativas de izquierdistas y derechistas, y mejor de todo el pueblo que no es ni de unos ni de otros, pero que merecen que se construya una república o un Estado que no sean fallidos. Sino que expresen la unidad en la diversidad como dice un billete famoso.

Hagamos una pausa, para comprender las realidades de ayer y de hoy, que ya no son las mismas.

Area de Opinión
Libre emisión de pensamiento.

Le invitamos a leer más del autor:

Cristobal Pérez-Jerez

Economista, con maestría en política económica y relaciones internacionales. Académico de la Universidad Nacional de Costa Rica. Analista de problemas estratégicos, con una visión liberal democrática.