ColumnasOpinión

Señor Nichols, subsecretario de estado: sus pretensiones son absurdas

Logos

Señor Brian A. Nichols, Subsecretario del Departamento de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, de Estados Unidos de América: usted está preocupado por el proceso penal al que están sometidos exfiscales y exjueces de mi patria Guatemala, y por el derecho de ellos a un “juicio justo”. Y ordena que fiscales y jueces se ocupen de los procesos judiciales de que son objeto funcionarios gubernamentales, y obliguen al Gobierno de Guatemala a “rendir cuentas”.

Señor Nichols: sus pretensiones son absurdas. Le preocupa que exfiscales y exjueces que fueron denunciados por haber delinquido sean sujeto de persecución penal pública, y acusados y sometidos a proceso penal. Tal preocupación delata su pretensión de ilegalidad: que esos exfiscales y exjueces no sean objeto de esa persecución, o de esa acusación o de ese proceso, como si ellos tuvieran el privilegio de estar exentos de cualquier posible culpa.

Señor Nichols: sus pretensiones son absurdas. Pretende que un proceso penal de aquellos exfiscales y exjueces es justo si usted, y el presidente Joe Biden, la vicepresidente Kamala Harris, el Secretario de Estado Antony Blinken, los diputados y senadores del Partido Demócrata, y el embajador en Guatemala, William Popp, juzgan que es justo. Es el caso que compete exclusivamente a los ciudadanos guatemaltecos juzgar que es o no es justo un proceso penal que ocurre en mi patria, del cual son sujeto ciudadanos guatemaltecos, Si no es justo, impugnarlo es responsabilidad de los mismos ciudadanos guatemaltecos. Si no lo impugnan, incurren ellos, y no usted, ni el secretario Blinken, ni el presidente Biden, en el costo de tolerar la presunta injusticia.

Señor Nichols: sus pretensiones son absurdas. Pretende ordenarle a jueces y fiscales aquello de lo cual deben ocuparse, es decir, ocuparse de los procesos penales de los cuales son o pueden ser objeto algunos funcionarios gubernamentales. Tiene usted tal pretensión, como si las leyes de mi patria no definieran las funciones que ellos deben cumplir, y entonces fuera necesario que usted interviniera para definirlas.

Señor Nichols: sus pretensiones son absurdas. Pretende ordenarle a jueces y fiscales de mi patria que exijan rendición de cuentas al Gobierno de Guatemala; pero el régimen legal de mi patria tiene instituciones a las cuales ese régimen adjudica autoridad para exigirla, y por medio de ellas los mismos ciudadanos guatemaltecos también pueden exigirla. Actúa usted como si mi patria no tuviera tales instituciones, y usted tuviera que intervenir para designar a los guatemaltecos que deben exigir al gobierno la rendición de cuentas.

Señor Nichols: sus pretensiones son absurdas. Usted pretende que sea declarada inocente una exfiscal que está acusada de usurpación de funciones y abuso de autoridad, y la denomina “reo de conciencia”, como ya la había denominado la institución Amnistía Internacional, defensora de la vida de los peores criminales. Pretende usted, pues, poseer una suprema autoridad judicial en mi patria, que le permite dictaminar sobre culpa o inocencia de los acusados, independientemente del veredicto de los jueces de mi patria.

Señor Nichols: sus pretensiones son absurdas. Supuesto que el régimen judicial de mi patria no garantiza la administración de justicia, usted pretende que es preferible no someter a proceso penal a exfiscales y exjueces que presuntamente delinquieron, porque se exponen a la injusticia. Aunque tal sea su pretensión, sufrir ese régimen judicial, y actuar o no actuar para instituir uno que garantice la administración de justicia, es problema exclusivamente de los guatemaltecos. No es problema suyo, ni de cualquier otro político de Estados Unidos de América, incluido el hostil secretario Blinken, el nefasto presidente Joe Biden y el no grato embajador Popp.

Señor Nichols: sus pretensiones son absurdas. En general, pretende que el régimen judicial de mi patria se someta a los intereses políticos e ideológicos de las pandillas o las bandas gobernantes y legislativas, y quizá hasta judiciales, del Partido Demócrata, a las cuales usted mismo pertenece.  En particular, usted pretende que aquellos exfiscales y exjueces que fueron denunciados por cometer actos delictivos sean declarados inocentes, antes de consumarse un proceso penal.

Señor Nichols: sus pretensiones son absurdas; pero hay suficiente número de diputados y senadores del Partido Demócrata que se complacen en tener pretensiones igualmente absurdas. Aludo a aquellos que pretenden condenar a políticos y empresarios guatemaltecos, por presuntos delitos cometidos en mi patria, y no en Estados Unidos de América, y que no están definidos en la ley penal de mi patria. Es una condena que no surge de un proceso penal que brinda a los acusados la oportunidad de defenderse. Por supuesto, es una condena que viola un trivial principio del procedimiento penal: solo puede ser condenado el acusado de quien se demuestra que es culpable. Si esos políticos y empresarios son acusados de cometer, en mi patria, delitos definidos por la ley penal de mi patria, deben ser sujeto de persecución penal en mi patria, y sometidos a proceso penal en mi patria, y absueltos o condenados en mi patria.

Señor Brian A. Nichols: no pronuncie el nombre de mi patria, porque comete el crimen de ofenderla, o el delito de insultarla. Si yo pudiera prohibirle pronunciar ese nombre, lo prohibiría. Si pudiera condenarlo a prisión vitalicia por pronunciarlo, lo condenaría. Y es mi ferventísimo deseo que nunca manche, con su repudiable presencia, el sacro territorio de la patria mía.

Post scriptum. Señor Nichols: arroje sus absurdas pretensiones en algún rinconcillo de la oficina del Secretario de Estado Antony Blinken, o del presidente Joe Biden. Y en un meritorio acto de sensatez, arrójese usted mismo.

Area de Opinión
Libre emisión de pensamiento.

Le invitamos a leer más del autor:

One thought on “Señor Nichols, subsecretario de estado: sus pretensiones son absurdas

Comentarios cerrados.

%d