La iniciativa de ley 6165 y el sector informal

Barataria

No existe ninguna duda que las obligaciones tributarias deben ser cumplidas porque esto justifica la existencia del Estado de bienestar.  Todos contribuimos de una u otra manera a través del pago de impuestos directos o bien de impuestos indirectos para sostener la carga económica que representa la existencia del aparato estatal a través de la administración pública para proveer de bienes y servicios con los cuales la población tendrá una mejor calidad de vida.  Cierto es que, el Estado necesita recursos para sostener un presupuesto cada año mas alto y para ello existen instituciones técnicas tanto para promover una recaudación adecuada como para fiscalizar todos los gastos que se hagan de los dineros públicos.  En efecto, la Superintendencia de Administración Tributaria es la institución técnica encargada de la recaudación de los tributos públicos y por otro lado, la Contraloría General de Cuentas es la institución técnica encargada de la fiscalización de uso correcto de estos tributos recaudados.

Recientemente un grupo de diputados, de aquellos que sumisos a los deseos del gobernante presentaron una iniciativa de ley en el Congreso de la República la cual se identificó con el número 6165 “Ley de regularización e incorporación de los sectores productivos primario pecuario, bovino e informal al sistema tributario”.  La mayoría de los diputados al Congreso de la República, salvo honrosas excepciones, firman cualquier iniciativa de ley especialmente si este pedido viene de sus verdaderos patrones, es decir del actual gobernante.  Por ello al leer una ley, que pretende regularizar e incorporar al sector pecuario y bovino, me parece una duplicidad del Decreto 7-2019 es decir la Ley de Simplificación, Actualización e Incorporación Tributaria que benefició hasta con amnistía al sector agropecuario y ganadero del país y que ahora se pretende, como resultado de que nunca se incorporaron y formalizaron la mayoría de ellos hay oportunidad de que lo vuelvan a hacer, vaya forma de legislar de los diputados, con leyes a la medida y casuísticas.

Pero bueno, ahora deseo central mi atención al sector denominado “informal” o de la “economía informal” como se ha dado en llamar a todos aquellos que se dedican al comercio en mercados, puestos de venta en la calle o los negocios denominados de barrio o aquellas personas que se dedican por su cuenta a prestar servicios, intermediar bienes y otros productos sin tener un puesto fijo en ningún lado sino que utilizan las redes sociales para ello.  Ciertamente, este sector económico se encuentra en el estamento mas bajo del comercio, muchas son las personas que no tienen trabajo en algúna empresa o institución y que tampoco tiene los recursos para montar un negocio.  Este sector que en dónde también se encuentran muchos que viven en situación de pobreza, esta ahora en la mira de un gobierno que no ha hecho más que dilapidar el recurso público, que se ha aprovechado de la pandemia y del servilismo de los diputados que se han plegado a seguir los dictados del gobernante sin empacho votando por junta directiva, fondos, leyes para dilapidar los recursos, por estados de excepción sin razón alguna y por presupuestos altísimos sin criterios técnicos y que ahora pretende “formalizar” a este sector económico que es el más desposeído.

Siempre he considerado que la recaudación de impuestos esta directamente proporcional a la denominada “moral tributaria”. Cuando un gobierno pretende fijar impuestos primeramente deberá de considerar qué buen o mal uso le ha dado a los impuestos que recibe, si los ha administrado correctamente o si los ha dilapidado. No estamos bajo las monarquías de la edad media en donde el monarca simplemente buscaba decretar impuestos porque “no le alcanzaba lo que recibía en la hacienda real” y que necesitaba más dinero para mantener la monarquía sin reparar si su administración era la adecuada o no.  Hoy en día Guatemala atraviesa por un gobierno que ha tenido recursos más que otros gobiernos, pero que igualmente los ha malgastado, los ha utilizado muchas veces para enriquecer ciertos sectores con los que tiene compromisos sin ningún criterio técnico.  Para muestra un botón, se destinaron miles de millones de quetzales en un subsidio que se les entregó a los importadores de gas propano y gasolina y que hoy estamos seguros nunca llegó al consumidor, pero los diputados obedientes siempre votaron por cada ley para aprobar los subsidios poco transparentes.  Al día de hoy la gasolina esta al precio que tenían en tiempos del subsidio y la excusa (paja diría yo) de que este incremento en los combustibles era por la guerra de Rusia y Ucrania cae de su peso, la guerra sigue y el combustible se paga a “precio de subsidio” sin haberlo, con el agravante que bajó el precio del petróleo pero aquí en Guatemala ni se siente.

En Guatemala los impuestos que pagamos de una u otra manera nunca regresan a las poblaciones, lo que consideramos clase media en Guatemala, que no lo es pero así le llamamos y que esta compuesta por todos aquellos que tienen un trabajo formal, con alguna profesión que les ayuda al sustento y que es la mas castigada en cuanto a impuestos no reciben ningún beneficio por pagar impuestos.  En efecto, la educación de sus hijos lo hacen en un colegio privado y no en escuela pública no porque sea un lujo sino que el sistema educativo es de los peores del continente y no ofrece lo básico, además de la pérdida de días lectivos por los maestros y sus protestas que nunca faltan; además de esto, si enferman es imposible acudir a un hospital público para tratar la enfermedad, si tiene suerte lo atienden y si no muere en el intento, tenemos un sistema de salud colapsado sin medicinas y con muchos recursos pero nadie sabe a qué bolsillos van a parar;  y, luego tenemos una inseguridad a la orden del día, en Guatemala no hay seguridad ciudadana, la policía que tenemos no es una policía de prevención, es de reacción.  Dicho en otra manera, primero se cometen los delitos luego llegan a preguntar ¿Qué pasó? En Lugar de crear sistema de seguridad pública y profesionalizar la maltrecha Policía Nacional; esto es tal, que no resulta raro ver que muchos vecinos en colonias de zonas denominadas populares hacen coperacha para pagar un policía privado que este al pendiente para evitar desmanes o en los condóminos en donde se vive medianamente seguro adentro porque se paga guardias privados.  Asimismo, tenemos carreteras en pésimo estado en todo el país, servicios públicos que no llegan a los usuarios porque las Municipalidades se gastan más dinero en la feria patronal que en perforar pozos de agua o hacer potable la misma.  Dicho esto, entendemos que por nuestros impuestos no recibimos ningún beneficio directo, es decir que el ciudadano común y corriente no recibe directamente los beneficios para cubrir sus necesidades básicas: Educación, Salud, Seguridad y Movilidad.  Ya no pensemos en otros beneficios como subsidios para adquirir viviendas, fondos de retiro para quienes no pueden cotizar en el seguro social, porque recordemos que la seguridad social no es para todos en Guatemala y muchos que ya llegan a la edad de retiro no tienen un ingreso para sus últimos días, pero eso es el sistema aquí.  Entonces, ¿Cuál será la motivación que va a producir que quienes se encuentren en la economía informal puedan regularizarse y pagar impuestos?  Me animo a responder que NADA.  En Guatemala, estamos ante un sistema tributario que quiere exigirle a los guatemaltecos que todo paguen impuestos pero que no quieren dar cuentas cabales y exactas de la famosa pero cierta pregunta ¿Dónde está el dinero?

No estamos en la edad media, ni ante una monarquía que, cuando no le alcanza el dinero quiere subir más impuestos o exigir a todos que paguen.  Nosotros no nos vamos a librar de pagar impuestos, los pagamos a diario en el IVA y también lo pagamos en nuestras declaraciones de IVA e Impuesto Sobre la Renta.  Sin embargo, exigimos y todos debemos de exigir que el gobierno sea transparente y que de cuentas de todos los dineros que no aparecen por ningún lado.  Exigimos cuentas claras, impuesto que se use adecuadamente y para que el gobierno imponga más impuestos, queremos justicia tributaria, que todos paguen impuesto y no solo para los de abajo, sino aquellos empresarios que se hacen los locos, eludiendo mediante esquemas el pago de impuestos y forzando a que no se modifique nunca las leyes para seguir aprovechándose de aquellos vacíos legales que les permiten pagar casi nada en Guatemala. ¿Quieren imponer mas impuestos?  Digan en qué se han gastado el dinero…

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Emilio Estrada

El Doctor Emilio Estrada, es abogado egresado de la Universidad de San Carlos de Guatemala, obtuvo su PhD en Sociología en la Universidad de Salamanca, España, es abogado litigante.