Balance educativo Guatemala 2022

Siempre al concluir un ciclo, una etapa o un año de actividades, acostumbramos a realizar una evaluación, un análisis o un recuento de los logros, los fracasos o de lo que dejamos por hacer con el propósito de replantear nuestros objetivos y metas, y de esa manera cumplir con lo planificado. En ese contexto es pertinente realizar un balance de lo ocurrido con la educación, dada su importancia en el escenario nacional.

Es imperativo que los guatemaltecos a través de las instituciones académicas, empresariales, gubernamentales, no gubernamentales, gremiales, religiosas, los medios de comunicación y todos los que estén interesados por el desarrollo del país, abran un dialogo en torno a la situación en la que se encuentra el sistema educativo nacional, tomando en consideración que la educación es la base del desarrollo.

Está claramente establecido que no es la economía per se la que brinda sostenibilidad al desarrollo de un país, sino la educación la que concita el desarrollo económico, la reducción de la pobreza y el cuidado del medio ambiente, en consecuencia, en el desarrollo holístico de una nación. A decir de Joseph Stiglitz en su libro “El malestar de la globalización”, es la educación, la ciencia y la tecnología la clave para el desarrollo económico y Thomas Piketty en su libro “El capital en el siglo XXI” señala la importancia que tiene la inversión en educación para el desarrollo económico, la disminución de la brecha de desigualdad y la distribución de la renta.

La exhortativa a iniciar un dialogo en relación a la educación en el país, es para concientizar a los grupos de poder, a los grupos de presión y a la sociedad civil de la importancia de tener una educación de calidad, la cual tendría incidencia en el desarrollo sostenible a nivel nacional.

Guatemala se encuentra en el rango de los países con los peores indicadores de desarrollo humano en el mundo. La pregunta que nos debemos formular todos los actores sociales, políticos y económicos que cohabitamos en el país es ¿debemos seguir en este estado de inercia en el que cada vez hay más desigualdad, falta de oportunidades, migración descontrolada, deterioro ambiental y pobreza o trabajamos para enunciar un gran acuerdo nacional para caminar hacia adelante y ver mejorada nuestra imagen de país en el futuro?

La educación no ha sido contemplada como la base del desarrollo, es por ello que no ha existido voluntad política de los actores que detentan los poderes facticos y de derecho en el país, para el mejoramiento cualitativo del proceso educativo, desde la parte curricular, la formación de los docentes, la didáctica, textos, infraestructura, mobiliario y la actualización tecnológica que requiere Guatemala en materia educativa.

Es por esta razón que Guatemala ocupa el último lugar de Centro América en financiamiento a la educación, actualmente se destina del producto interno bruto el 2.9%, siendo el 4.4% el promedio que se invierte en los países de Latinoamérica. Actualmente Costa Rica destina el 7.2%; Honduras el 5.9%; Nicaragua el 4,3%; El Salvador el 3.8%. Esta situación se materializa en que un tercio de las escuelas en el país, -más de once mil- carecen de agua, energía eléctrica, drenajes, sanitarios, mobiliario y tecnología así también, tener un déficit de 14 mil aulas.

También a ese escaso financiamiento de la educación se debe que ninguno de los niveles alcance la universalización. En el año 2000 Guatemala se comprometió en Dakar que para el año 2015 alcanzaría la universalización del nivel primario, como uno de los objetivos del milenio. Lamentablemente nuestro país no cumplió con ninguno de dichos objetivos. Pero lo más preocupante es que lejos de lograr la universalización en la cobertura del nivel primario, estamos retrocediendo.

En el año 2009 y 2010 se logró llegar al 98% de cobertura en el nivel primario, pero en el año 2022 estamos en 74.7% lo que significa para el país un peligroso retroceso.

Los números están así en la cobertura educativa: 1. Preprimaria 47%, 2. Primaria 74.7%, 3. Ciclo Básico 44%, 4. Ciclo Diversificado 21%. Guatemala tiene un promedio de 5.5 años de escolarización lo que a todas luces no le permite como pueblo alcanzar mejores niveles de desarrollo.

La educación es la base del desarrollo, todos lo sabemos, pero qué desarrollo podemos alcanzar si estamos por debajo de la media en América Latina. Grandes empresas transnacionales luego de realizar sus estudios de mercado laboral- educativo han decidido llevar sus filiales a otros países de la región debido a que en Guatemala no tenemos la suficiente oferta laboral calificada, entre otros déficits no contamos con trabajadores bilingües (español-inglés) ni con técnicos especializados en electrónica, microprocesadores o robótica, por lo que perdemos competitividad en el entorno global.

Actualmente solo 4,414 establecimientos cuentan con acceso a computadoras (12.95%). De esos 4,414 establecimientos con acceso a tecnología, 1,879 son Centros tecnológicos de aprendizaje –Academias de Computación- (5.51%) y 2,535 establecimientos oficiales de los 34,500 existentes. En el año 2016 fueron implementados 214 establecimientos (0.63%), pero únicamente 163 cuentan con acceso a internet (0.48%). Estos datos colocan a Guatemala como uno de los países con mayor atraso educativo de la región latinoamericana.

Los resultados de las pruebas estandarizadas que practica el MINEDUC a los estudiantes del último grado del ciclo diversificado, nos indican que de cada 100 estudiantes evaluados en matemática aprueban 7 y que de cada 100 estudiantes evaluados en comunicación y lenguaje aprueban 28. El fenómeno no se dimensiona adecuadamente debido a que las pruebas practicadas por el Ministerio de Educación no son vinculantes con la promoción de los estudiantes, si este fuera el caso, tendríamos un promedio de 20 a 30 mil graduandos al año en lugar de los 160,000 que ordinariamente egresan.

El Foro Económico Mundial sobre los países con mejor y mayor educación 2016- 2017 Global Competitiveness Report coloca a Guatemala en el lugar 114 de 134 países evaluados, lo que muestra una correlación con los indicadores de desarrollo humano brindados por el PNUD y con la evaluación del coeficiente intelectual en el que Guatemala apenas alcanzó 47.72, ocupando la posición 196 de 199 países evaluados en el 2021.

La pandemia del COVID 19 significó la crisis más grande que ha afectado a la educación desde su institucionalización, cientos de miles de estudiantes salieron del sistema escolar por múltiples razones, pero principalmente por falta de conectividad. La coyuntura de la postpandemia, representa una oportunidad en este crítico escenario para invertir con valentía en educación con el propósito de disminuir progresivamente la brecha de desigualdad hasta lograr una cobertura universal con calidad en todos los niveles y modalidades educativas.

Convengamos que la educación es una excelente estrategia para el logro de los objetivos de desarrollo sostenible como: la reducción de la pobreza y de la inequidad, el logro de una mejor salud, el empoderamiento de los ciudadanos sobre la vida cívica del país, mayor competitividad, emprendimiento y la construcción de una democracia participativa.

Lamentablemente en este año 2022 no tuvimos ninguna innovación, ningún avance en términos de la calidad educativa ni en la ampliación de cobertura. Guatemala sigue sumida en una crisis en su sistema educativo lo cual repercute negativamente en el anhelo de desarrollo especialmente para las grandes mayorías que siguen sin tener acceso a la educación -casi 2 millones de guatemaltecos en edad escolar- y los que se encuentran dentro del sistema siguen sin tener acceso a la tecnología como coadyuvante al desarrollo del proceso de enseñanza aprendizaje.

El 2023 es un año electoral y podremos los ciudadanos observar que en las agendas de los partidos políticos que participarán en las elecciones generales, aparecerá la educación como uno de los principales temas a tratar. Tendremos la oportunidad de conocer los diagnósticos realizados y las propuestas de mejora y tomaremos las mejores decisiones en cuanto a la viabilidad en el planteamiento de las soluciones que ofrecerán a la sempiterna problemática educativa, ya que muchas de ellas serán como cantos de sirena.

Si reconocemos que la educación es fundamental para el desarrollo económico, cultural, social, tecnológico, científico y político del país, estaremos dispuestos todos los actores que deseamos una Guatemala mejor, a iniciar el dialogo sobre el estado del sistema educativo nacional. Solo será necesario tener voluntad política.

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