Balance de política económica y fiscal, Guatemala 2022 y perspectivas al 2023

Para Guatemala, seguramente para varios países de Latinoamérica, la política económica queda configurada en tres pilares de gran trascendencia a) La política monetaria, b) La política cambiaria y c) La política crediticia que a nivel macroeconómico la autoridad monetaria y la Banca Central -Banguat- manejan con gran propiedad; ahora hace falta que el ejecutivo las administre apropiadamente para favorecer las políticas públicas en busca de la senda que conduzca al desarrollo económico del país ¿pero … cómo sería esto? sería ejecutando el Presupuesto 2023 de Ingresos y Egresos de la Nación orientado a fortalecer el sector rural en donde se encuentra la población desheredada por años de los beneficios del Estado.

Desde el punto de vista de la estrategia económica de país, estas tres políticas: monetaria, cambiaria y crediticia tienen incidencia directa en la microeconomía, mediante el manejo de las variables: tasa de interés líder de política monetaria; tipo de cambio del quetzal frente al dólar estadounidense US$; tasa de interés de mercado en el marco del sistema bancario comercial (tasa pasiva y tasa activa); operaciones de estabilización monetaria; encaje bancario; reserva de divisas internacionales y control de la inflación.

Antes de examinar las variables anteriormente escritas, es importante resaltar el importante papel que juegan las Remesas Familiares en el ingreso de divisas al país; como también, en la economía del hogar de las familias que reciben el referido estipendio. Extrañamente, aunque comprensible, las Remesas Familiares dentro de la balanza de pagos (indicador que mide la salud macro y micro de las economías nacionales); ésta, las Remesas Familiares, se encuentran en el rubro de Ingreso Secundario Neto.

Desde la óptica de esta tribuna “Crisol Literario”, a las Remesas Familiares debería situársele un nombre acorde a la importancia de este flujo de divisas; y no porque la palabra secundario sea un término peyorativo, para nada; sino más bien, debido a que a partir del año 2016 a la fecha, la Balanza de Pagos por Cuenta Corriente, gracias a las Remesas Familiares ha experimentado un balance positivo; lo cual, indudablemente, ha facilitado a que los instrumentos de política económica (algunas variables comentadas arriba) sean más efectivas y gracias a ello, la política económica y fiscal guatemalteca ha mejorado su nivel de resiliencia para amortiguar la crisis financiera internacional producto de:

La inflación que afecta a los países socios comerciales de Guatemala; a esto se le une el aumento de la tasa de interés líder de Estados Unidos de América en 3.75%, fortaleciendo; o lo que sería más apropiado, encareciendo el valor del dólar US$ que aún sigue siendo la principal moneda refugio en términos de divisas en la mayoría de los países del orbe; pero también, sucede la misma relación respecto de las tasas de interés líder de otros países; con los cuales, Guatemala guarda estrechos lazos de comercio internacional.

Esto ha vendido afectando la inflación experimentada actualmente en Guatemala, especialmente en el segmento de inflación importada; a la cual, como se comentó en artículo anterior, la autoridad monetaria junto a la Superintendencia de Administración Tributaria -SAT- deben dar un tratamiento especial a este fenómeno de inflación importada para no afectar la economía local; aunque, según reporte del Banco de Guatemala ya se evidencia inflación importada de segunda vuelta; la cual, no es más que un aumento en los costos de producción de los productos originados o producidos en Guatemala cuyas materias primas son importadas desde el extranjero; a lo cual, la política monetaria, cambiaria, crediticia y fiscal deberán hacer frente a esta nueva realidad. Y a juicio de “Crisol Literario”, la Banca Central ha interpretado correctamente esta nueva realidad (“inflación importada de segunda vuelta”). Véase la ilustración siguiente:

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En el caso de Guatemala, contrario a lo observado en la mayoría de países a nivel mundial cuya inflación se evidenció con anterioridad (producto de las políticas acomodaticias -emisión monetaria- para hacer frente a la crisis pandémica Covid-19); contrario a ello, el ritmo inflacionario total en Guatemala mostró una tendencia decreciente hasta el segundo semestre de 2021 y los primeros dos meses de 2022; sin embargo, a partir de marzo del presente año, dicho comportamiento empezó a revertirse rápidamente y desde mayo la inflación ya se ubicaba por arriba de la meta establecida por la autoridad monetaria (4.0% +/- 1 punto porcentual), lo cual ha estado explicado, fundamentalmente, por factores externos que han afectado los precios de los energéticos y de los alimentos a nivel internacional, pero también por incrementos significativos en otras divisiones de gasto del IPC guatemalteco (El índice de Precios al Consumidor).

Al analizar los resultados de esta estimación en la gráfica anterior, se puede identificar que, a partir de marzo de 2022 la Inflación sin Alimentos y sin Energéticos; es decir, la inflación subyacente (a la que nos referiremos en el segmento siguiente) comenzó a registrar una marcada tendencia creciente y por arriba de los parámetros considerados como normales dentro de las expectativas de anclaje proyectada por la autoridad monetaria de 4% +/- 1.0 punto porcentual.

En ese sentido, dicho comportamiento podría considerarse como indicativo de que se están registrando efectos de segunda vuelta ocasionados por la inflación importada de Guatemala, por lo que, a partir de junio del presente año, la composición de la inflación total estaría recogiendo dentro del componente importado, los efectos de segunda vuelta (cifras interesantes del Banco de Guatemala).

El Banco Central de Guatemala -Banguat- ha venido desarrollando una importante labor desde la declaración en 2005 de adoptar el esquema de metas explícitas de inflación (EMEI); el cual consiste, en términos generales, en una estrategia de política económica que se basa en el compromiso por parte de la autoridad monetaria y del Banco Central de establecer una meta explícita para la tasa de inflación de 4% +/- 1.0 punto porcentual, tomando en cuenta un horizonte temporal para el cumplimiento de la misma.

En el contexto descrito, la inflación importada más la importada de segunda vuelta (6.40 puntos porcentuales), estarían explicando alrededor de 70.0% de la inflación total en Guatemala; lo cual implica que, la coordinación entre la política económica y fiscal deben guardar una mejor y mayor concordancia para atender los asuntos de inflación importada y de segunda vuelta, sin perder de vista el ciclo económico en el que se encuentra la economía guatemalteca (acomodaticio o restrictivo) que veremos más adelante en este mismo artículo.

INFLACIÓN SUBYACENTE:

Los pronósticos de inflación prevén que el ritmo inflacionario total para diciembre de 2022 se situaría en 9.50% y para diciembre de 2023 se ubicaría en 5.00%. La previsión para 2022 estaría fuera de la meta determinada por la autoridad monetaria debido a las significativas presiones inflacionarias de origen externo (inflación importada); en tanto que, la previsión para 2023, estaría en el límite superior de la referida meta de 4% +/- 1.0 punto porcentual.

En cuanto a la inflación subyacente que es una variable cuya finalidad es evidenciar el origen de los choques que afectan a la inflación total y que captura los efectos de demanda agregada en el comportamiento de la inflación total, a noviembre de 2022 registró una variación interanual de 5.03%, nivel que se sitúa dentro de la meta establecida por la autoridad monetaria (4.0% +/- 1 punto porcentual), sugiriendo que al aislar los efectos de los choques de oferta en el rubro de los alimentos y en el rubro de los energéticos y del transporte que son muy fluctuantes en sus precios; por lo tanto, volátiles, el nivel de inflación es congruente con la posición cíclica de la economía guatemalteca. La autoridad monetaria anticipa que, para diciembre de 2022, la inflación subyacente se ubicaría en 5.50%; en tanto que, para diciembre de 2023, el panel de expertos consultados estima podría anclarse en 4.75%.

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Dichos pronósticos de inflación subyacente (conforme a reportes del Banco de Guatemala) consideran por el lado de la oferta, para 2023, la evolución del precio de los alimentos en función de la estacionalidad de la producción de los productos agrícolas y de los precios internacionales del maíz amarillo y del trigo; también considera el comportamiento esperado en el precio de los combustibles (gasolinas y diésel) y gas propano, acordes a la evolución del precio internacional del petróleo, que también podría afectar el precio del servicio de electricidad.

A manera de síntesis acerca de la Inflación subyacente, que no es más que un indicador que suele recogerse desde la base microeconómica (precios de los principales productos estables de la canasta básica que solo son afectados por la estacionalidad en su producción; y por el otro lado, por los precios de los productos de los sectores de la industria local). Desde esta óptica; la inflación subyacente es de gran utilidad a la banca central para proyectar el nivel de inflación a mediano y largo plazo. ¡Imagínese la importancia de la Inflación Subyacente en la capacidad de apoyar al Índice de Precios del Consumidor -IPC, para la determinación del poder adquisitivo de la sociedad guatemalteca!

POSTURA DE POLÍTICA MONETARIA Y BALANCE DE RIESGOS DE INFLACIÓN

La gran pregunta es ¿Cuál es la importancia de establecer una postura de política monetaria? Sirve para orientar las decisiones de política económica consistente con el compromiso por parte de la autoridad monetaria y del Banco Central de mantener la estabilidad en el nivel general de precios que permita alcanzar el principal objetivo del Banco Central que es, el control y manejo de la inflación, fenómeno conocido como el impuesto (indirecto) de los pobres por decirlo de una manera que termina repercutiendo en el presupuesto familiar; ya que estos (los menos favorecidos) dedican un alto porcentaje (70 a 80%) de sus ingresos para el consumo y muy poco para la inversión productiva; es importante indicar que este fenómeno de pérdida de capacidad adquisitiva debido a la inflación alcanza también a la clase adinerada en el sentido que para que sus capitales no pierdan valor monetario deben echar a andar proyectos productivos cuyas rentabilidades sean mayores que la tasa de inflación; de lo contrario, el dinero guardado pierde valor productivo ya que la inflación persistente, termina desvalorizando los capitales.

Igual, sorprendentemente, la inflación en el pasado sirvió especialmente en países europeos como Alemania, Inglaterra y Francia para la reducción de deuda pública (esta información se detalla en el artículo Inflación, deuda pública y pobreza).

Congruente con la forma de operar de la mayoría de bancos centrales con esquemas de metas explícitas de inflación EMEI, el Banco de Guatemala tiene la flexibilidad de modificar la postura de política monetaria, ajustando, hacia la baja o hacia el alza, su principal instrumento que es: la Tasa de Interés Líder de Política Monetaria TILPM considerando la evolución futura de la inflación; es por ello, la importancia de contar con indicadores que señalen oportunamente la postura de política monetaria dentro de la política económica de país para el buen desenvolvimiento de las políticas de desarrollo sostenible; pero también de la política de compensación social. Acá, de nuevo es fundamental el empalme coordinado de la Política Fiscal y la Política Económica.

En este sentido, la postura de la política económica bajo el esquema de metas explícitas de inflación EMEI, como se indicó en párrafos arriba, acentúa su potencial predictivo mediante el uso de indicadores como: el Tipo de Cambio Real de Equilibrio (TCRE), el Índice de Tipo de Cambio Efectivo Real (ITCER), la Tasa de Interés Líder de Política Monetaria, el Tipo de Cambio Nominal y el índice de condiciones monetarias (ICM).

Excepto para el Índice de Condiciones Monetarias -ICM; el estudio de cada uno de estos importantes indicadores requeriría de varios fascículos por lo que quedan fuera del alcance del presente artículo.

El índice de condiciones monetarias (ICM) es un indicador calculado como la suma de las desviaciones, con respecto a su nivel de largo plazo, del tipo de cambio (real o nominal) y de la tasa de interés líder de política monetaria en términos reales. Cuando el ICM es positivo, es una referencia a tomar en cuenta de que la política monetaria estaría situándose en una postura de política económica restrictiva, mientras que un ICM negativo, sería indicativo de que las condiciones monetarias son acomodaticias. En este contexto, con información a noviembre de 2022 de la autoridad monetaria y del Banco Central -Banguat, el indicador ICM se ubica en la región de condiciones monetarias acomodaticias. El recuadro a continuación ilustra a detalle la Postura de la Política Monetaria para Guatemala.

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Cabe agregar que una coordinación de políticas monetaria y fiscal, ha sugerido como apropiada una posición monetaria acomodaticia; sin embargo, tal postura de política monetaria se ha empezado a modificar gradualmente en función de las presiones al alza de la inflación, alejándose en cuatro puntos porcentuales por arriba de la meta promedio de inflación; esto es, 9.17 % de inflación para noviembre de 2022; tal como se vio, en la primera gráfica presentada.

RESUMEN:

Para el resumen del artículo nos concentraremos en la variable: Tipo de Cambio Nominal debido a la fuerza del dólar como divisa principal en las transacciones de comercio de Guatemala con sus socios comerciales; así mismo, también debido al ingreso de las Remesas Familiares que, aunque inequívocamente son altamente beneficiosas para las familias que las reciben, pero que paradójicamente presionan el Tipo de Cambio Nominal y que en algunas ocasiones para mantener la tendencia del Tipo de Cambio Nominal no basta con el Tipo de Cambio Flexible que aunque ciertamente es importante porque permite que los choques de oferta se absorban adecuadamente, evitando que los ajustes se trasladen directamente al empleo y a la producción; por lo que el Tipo de Cambio Flexible, es en realidad un amortiguador de los choques externos hacia la economía local. Resulta que algunas veces la política de Tipo de Cambio flexible no es suficiente para mantener la tendencia (si se quiere natural) del tipo de cambio nominal; y para ello, al Banco Central le es necesario, para regular el Tipo de Cambio Nominal sin alterar su tendencia participar en el Mercado Institucional de Divisas (MID) exclusivamente con el objetivo de moderar la volatilidad del tipo de cambio del quetzal frente al dólar estadounidense.

Por su parte, los importantes flujos de remesas familiares que aunque presionan el tipo de cambio nominal, han generado en el tiempo (2016 a la fecha) un cambio en el saldo de cuenta corriente de la balanza de pagos, dado que éste, pasó de un déficit, de alrededor de 2.0% del PIB en el periodo 2009-2015, a superávits de 1.0% en 2016, de 1.2% en 2017, de 0.9% en 2018, de 2.4% en 2019, de 5.0% en 2020 y de 2.5% en 2021. Lo cual es, por demás, significativo.

Retomando El Tipo de Cambio Nominal, con excelente información del Banco Central, se puede decir que dos factores han influido en el comportamiento del mercado cambiario en lo que va de 2022. El primero, se asocia al significativo ingreso de divisas por remesas familiares de los últimos años y que en 2022 ha registrado un crecimiento bastante dinámico, aunque a un ritmo menor al crecimiento récord registrado en 2021.

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Del análisis de una serie histórica del Banco de Guatemala se desprende que del rubro de ingreso secundario neto, que identifica a las Remesas Familiares, registra ingresos para noviembre de 2022, por US$18,973.4 millones, mayor en US$2,880.4 millones a lo observado para el mismo período de noviembre de 2021; lo cual se explica, fundamentalmente, por la solidez del mercado laboral estadounidense, particularmente en el segmento hispano de la población.

En Crisol Literario, esperaremos al 31 de diciembre 2022 para verificar el crecimiento de las remesas tanto en valores absolutos; como también, en términos de cambio porcentual respecto al año 2021. Verbigracia el ejemplo de la gráfica anterior.

El segundo factor lo constituye el aumento del déficit comercial con el resto del mundo. El comercio exterior de Guatemala, con base en información de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) proporcionado por el Banco Central de Guatemala, se tiene que el valor del comercio exterior registró un aumento de 18.5% en el valor FOB de las exportaciones de bienes acumulado a octubre de 2022, respecto de su similar periodo de 2021, explicado por el aumento en el precio de las exportaciones; mientras que en ese mismo periodo, el valor CIF de las importaciones de bienes aumentó 26.5% respecto de su similar período de 2021, reflejo del aumento en el precio de los productos importados; esto se puede ilustrar en el recuadro que a continuación se presenta; principalmente, en las barras coloreadas en azul y rojo.

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El comportamiento del comercio exterior de Guatemala se explica, en buena medida, por el dinamismo que muestra la actividad económica interna, así como externa, a pesar de los distintos factores que la han afectado, como las restricciones impuestas por la pandemia del COVID-19, las interrupciones en las cadenas mundiales de suministro, y recientemente el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, el cual ha provocado un aumento sustancial en los precios de las materias primas que en parte favorecen a las exportaciones guatemaltecas aunado al comportamiento dinámico, asociado al desempeño económico, de los principales socios comerciales de Guatemala que procuran recuperar sus propias economías.

Bajo el impulso de dinamismo de los socios comerciales, se estima que seguirán apoyando sus importaciones desde sus países recíprocamente socios, que para el caso de Guatemala resultaría en el fortalecimiento de las exportaciones; de ahí la importancia de mantener la tendencia del tipo de cambio nominal para no afectar a las empresas importadoras de productos extranjeros; pero al mismo tiempo, favoreciendo las exportaciones, en esto consiste la importancia de la autoridad monetaria en establecer que las variables e indicadores de política económica puedan converger o confluyan en valores que pongan en superávit la balanza de pagos por cuenta corriente y que no solo se dependa de las Remesas Familiares provenientes de guatemaltecos que por falta de oportunidades se ven en la necesidad de buscar un futuro promisorio y que gracias a ellos, por el flujo constante de ingreso de divisas al país, la Balanza de Pagos por cuenta corriente se ha mantenido en superávit por más de cinco años consecutivos. ¡Qué ironía de la vida, … no es cierto!

Agradecido de su lectura estimado público lector y al Banco de Guatemala por sus frecuentes y oportunas publicaciones en materia de política económica de gran retribución para la sociedad guatemalteca.

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