Soñando con una sociedad desarrollada

Sueños…

En este mes de enero todos soñamos con un mundo mejor. Un mundo de paz, tranquilidad, en donde la solidaridad y la confianza aniden en los corazones de todos los humanos. Es que era el 12 de diciembre, cuando me fui, con alegría y buen talante, a disfrutar unas comidas y bebidas tradicionales en las largas y viejas calles que rodean el templo de Guadalupe.

Con sorpresa, y mucha cautela, pude divisar a mis dos contertulios tan brillantes, echándose un atolito de maíz, acompañado de un trasto de garnachas llenas de todas las encantadoras frituras de antaño. No resistí la tentación de escuchar de nuevo sus sabias interpretaciones de la realidad, siempre en el marco de saborear aquellos deliciosos sabores de las comidas tradicionales.

Saborear las tostadas, los paches, las garnachas y los atolitos chapines, fue un empalagozo retroceso en el tiempo, fue el reencuentro de vivir y deleitar sabores, palabras, olores, tinturas de un tiempo que no volverá. Todo aquel colorido y sabores los llevaba en mí, más de lo que pudiera creerse. Sentado en aquellas bancas callejeras la albahaca, el anis, el perejil, la hierbabuena, los puliques me hablaban como una bruma de nostalgias, de verdes, rojos, amarillos, que emanaban la pureza de la tierra.

Toda la vida que voy a disfrutar en esos antojos, en esas comidas, en esos sabores, dulces, amargos, agrios, como pepianes que quitan el sueño. Pero, pronto la realidad me devuelve a mis ambientes. Los contertulios ya conocidos empiezan sus divagaciones sobre el futuro de la república, del país.

-Pashamé: Mirá que buenos están estos platanitos en mole. Su gusto agridulce me recuerda que estamos construyendo una entrevista, casi como un programa de partido para las elecciones que se vienen en este 2023. Una pregunta que surge, ¿por qué hay países que tienen ingresos per cápita más altos que otros? Si todos los humanos fuimos creados iguales.

-Arenales: Qué jodés vos. Yo quería que hoy solo disfrutaramos de los atolitos, los frescos y las comidas, y me salís con estas obligaciones democráticas. En fin, mi opinión es que existen muchos factores que determinan el progreso de unos, y las desigualdades y atraso de otros países.

-Pashamé: ¿Cómo qué factores?

-Arenales: Hablemos de la inversión. Es obvio que las naciones más desarrolladas han generado inversiones. Gastos de capital en promover la mejora en infraestructura económica (mejores carreteras, puertos, aeropuertos, autopistas, energia, electricidad, agua potable), lo que provoca un aumento de la productividad del país. Pero también invierten en infraestructura social (mejores colegios profesionales de secundaria, mejores laboratorios de alta tecnología, mejores hospitales para toda la población, mejores escuelas para culturizar todo el país).

-Pashamé: ¿Qué será entonces lo más importante?

-Arenales: bueno, algunos autores afirman que hay dos tendencias ideológicas claras, que determinan como organizar la economía de un país. Los países que escogieron una aparente propiedad colectiva y una planeación centralizada se estancaron, el siglo XX fue testigo de estos experimentos que culminaron en dictaduras espectaculares. Mientras que por otro lado, los países que escogieron economías de mercado y una variedad de empresas privadas generaron un mayor progreso y crecimiento.

-Pashamé: Parece que tenés razón en lo primero, la planificación centralizada fue un derroche de recursos que solo lo alivió una rígida creencia en que era el sacrificio por una vida mejor. Pero, lo de mercado y propiedad privada, no ha sido la gran panacea, genera pobreza, desiguadad social y destrucción del medio ambiente.

-Arenales: No existe un sistema socio-económico perfecto. Lo mejorcito que los humanos hemos construido como sociedad es el llamado capitalismo democrático. Los socialismos tienen sus cualidades pero en lo económico son un dolor de cabeza. El capitalismo tiene muchas variantes. El capitalismo semifeudal, que produce para vender pero que está basado en el poder de terratenientes, militares y religiones, es autoritario, en casi toda América del sur del río Bravo; el capitalismo de Estado, como la URSS, Cuba, China producen para el mercado y el poder lo controlan el líder, el partido y el ejército; hay otros capitalismos, pero el mejor, o el menos peor es el capitalismo democrático: produce para el mercado, financia políticas sociales, y tiene elecciones libres, periódicas y pluralistas.

-Pashamé: Bueno, en este año de unas elecciones que siembran dudas y pesimismo, ojalá que encontremos el rumbo y por fin estemos en el camino del desarrollo, las noticias del mundo son desalentadoras. ¿Qué pensás?

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-Arenales: El proceso electoral de este año pasará por los temas económicos. La inflación en Centroamérica fue en el 22 de las más altas de los países más pobres de América del sur. La inflación provoca estancamiento en la producción, pues el aumento mayor es de materias primas y energéticos importados, que generan costos empresariales muy altos. Lo que a su vez aumenta el desempleo y presiona a la baja el nivel de vida de clases medias y pobres. Sino, mirá el siguiente gráfico de las tendencias inflacionarias en la región, de esta revista del FMI.

-Pashamé: La campaña demostrará quiénes tienen soluciones reales y quiénes solo van por el hueso. La inflación, el desempleo, la pobreza tienen que ser enfrentados ya. Según me decís.

-Arenales: Pues sí. Fijate que los niveles de inflación medidos por los organismos internacionales afirman que las autoridades buscan amainar la inflación que afecta los costos, pero no la inflación que afecta el consumo de la población, sino fijate en esta otra página de la revista.

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-Pashamé: O sea, los precios de alimentos y bebidas pueden seguir disparados.

-Arenales: Así parece. De modo que el partido que logre convencer a empresarios y pueblo en general que entiende el problema y puede generar soluciones para la mayoría podría dar la campanada.

-Pashamé: Veremos que pasa. Para mientras este atolito de elote con esta tostada de frijol con queso está divina.

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Cristobal Pérez-Jerez

Economista, con maestría en política económica y relaciones internacionales. Académico de la Universidad Nacional de Costa Rica. Analista de problemas estratégicos, con una visión liberal democrática.