Enredan las redes (¡! o ¿?) Parte I

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No queda duda que hoy en día con el uso de la tecnología podemos comunicarnos más, acercando distancias – mediante correos, chat, envío de imágenes, así como la posibilidad de conversar y vernos virtualmente -, apoyándonos en recursos tales como computadoras u ordenadores, celulares, tabletas a través de diferentes servicios de micro blogueo[1].

¿Cuáles? Twitter, WhatsApp, Telegram, LinkedIn, servicios con elementos comunes y diferentes dada la competencia entre unos y otros, por lo que incorporan nuevos recursos, de modo tal que sea más atractivo para el usuario.

Iniciemos con Twitter: Servicio mediante el cual opinas, comentas, adjuntas imágenes y puedes darles seguimiento a otras personas, y otras personas pueden seguir los tuyos, además de que te recomiendan a quien seguir en función del perfil o no de a quienes sigues. Todo está en que aceptes SEGUIR y comenzará la “lluvia” de mensajes y por ende la red, comienza a enredarse, ya que la lógica un tanto simplista implica que, ante la llegada de un mensaje, la curiosidad te haga desviar tu atención, para ver que te enviaron.

WhatsApp: aplicación de descarga gratuita desarrollada especialmente para pequeñas y medianas empresas; muy utilizada en Educación – a partir de la pandemia (2020) – por el profesorado, que puede instalarse en su computadora, celular simultáneamente, y la misma para garantizar la confidencialidad presenta el llamado cifrado de extremo a extremo, donde tus mensajes,  llamadas, fotos, videos, archivos en PDF, documentos[2], hojas de cálculo, presentaciones (PPT), grabar mensajes de voz, están protegidos para que solo las personas con las que te comunicas los puedan leer o escuchar sin que nadie más, ni siquiera WhatsApp, lo pueda hacer.

Diría que una bondad es el poder establecer una comunicación visual (aunque reducido a un número de personas) donde se “suman” las personas para lo cual creaste un grupo.

Otra ventaja es que las llamadas y videollamadas resultan gratis, incluso de estar en otro país, para ello utilizan la conexión a Internet de tu teléfono, en lugar de los minutos de voz de tu plan de telefonía móvil. Por lo visto y más allá de un comercial, lo considero una “panacea” para comunicarse. De igual modo a Twitter, un mensaje que llega, una llamada, una videollamada no programada, posiblemente te sorprenda y te surgirá la preocupación ¿habrá pasado algo?

¿Tu reacción si estas en medio de una clase o reunión de trabajo? Dejar de prestar atención, pedir permiso para ver que es o quien es y en el peor de los casos que suene el celular e interrumpa no solo lo que estás haciendo, sino al resto del colectivo que, si son estudiantes, se desconectan sencillamente de la atención a la clase (es como una pausa mental que los beneficia, para ellos poder conectarse en ese propio intervalo y observar que está pasando en las redes); de ser una reunión, no queda dudas que generará molestias. Nota: Hay reuniones presenciales donde se pide, siendo una norma o condición el no uso de celulares.

Telegram: aplicación de descarga gratuita, competencia de WhatsApp, con elementos comunes como permitir ciertas ediciones básicas a la letra con la que escribes (textos en negrita, cursiva, subrayar, etc.); notas de audio o mensajes de voz; llamadas telefónicas; convertirse (la app) en tu reproductor musical o de podcasts.

A lo que llamo como una especie de violación de la privacidad – por supuesto muy importante – es que cuando pulsas sobre el nombre de una persona con la que hablas en Telegram puedes entrar a su perfil, ver sus datos (gustos, preferencias, personas que son contactos comunes para ambos), aunque tienes la opción de configurar excepciones para que haya personas que sí puedan ver tu estado cuando el resto lo tengan bloqueado, y también al revés. Por lo visto, algo así como permites quien puede saber de ti y quien no. No queda duda que está expuesta la persona a las redes y no solo los hackers, sino a cualquier curioso que pierda tiempo, asumiéndolo como ocio sano en el mejor de los casos en navegar virtualmente.

Continuaremos.


[1] Conocido también como nano blogueo. Permite a sus usuarios enviar y publicar mensajes breves (limitados a 280 caracteres), generalmente solo de texto. Las opciones para el envío de los mensajes varían desde sitios web, a través de SMS, mensajería instantánea o aplicaciones ad hoc.

[2] Capacidad hasta 100 MB como máximo.

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Le invitamos a leer más del autor:

Ernesto González Valdés

Nació en la ciudad de La Habana, Cuba y es nacionalizado Nicaragüense tiene estudios superiores de Licenciatura en Pedagogía y posgrados en Química Orgánica y elaboración de materiales didácticos.