Karly Gaitán Morales: Escritora, periodista, historiadora, crítica de cine y productora editorial

Karly Gaitán Morales  es experta en la historia del cine de Nicaragua y ha publicado varios libros. Uno de sus últimos trabajos es la participación en la Antología del Bicentenario de Centroamérica (Ayame Editorial, México, 2021), compilada por Carlos Jarquín, que fue un hito en el mundo de la cultura y la literatura.  En septiembre de 2022 nuestra invitada recibió dos prestigiosos y merecidos premios literarios y medallas de parte de International Latino Book Awards en Los Ángeles, California.  Una mujer excepcional que tiene un vínculo muy especial con Zaragoza, de donde es este humilde servidor y agradecido columnista por tener el honor de entrevistarla. Coeditó el libro de cuentos Nicaragua Cuenta, fue publicado en España por la Universidad de Zaragoza, con apoyo del Gobierno de Aragón en 2018, con la coordinación del escritor aragonés de novela negra Juan Bolea.

Gracias por concederme este inmenso honor.

Hola, Karly: – ¿Cómo crees que el fenómeno de los blogs o de los portales literarios está afectando a la literatura? ¿Cómo ha afectado al mundo del cine?

Para alguien que viene de la máquina de escribir y de la pluma estilográfica, de la libreta Moleskine de bolsillo y de la lectura en materiales físicos, como es mi caso, fue un reto adaptarme a los blogs. Hoy en día, creo que la lucha ya no es si la lectura/escritura se enfrenta o se siente afectada por los blogs, que van quedando en desuso, o las columnas culturales, sino que se lucha contra las redes sociales y la reducción no solo de palabras, sino de ideas, y esto va más allá, a un término más preocupante: a la reducción de pensamientos. Ya no se analiza, solo se lee líneas para informarse.  Uno conversa con personas muy jóvenes, y parecen muy informadas y que saben de todo, pero no tienen suficientes conocimientos de más fondo.

Esta brevedad, en cuanto a la crónica, crítica o escritura general sobre cine, sí se ve grandemente afectada porque para llegar a muchos tenemos que solo decir ideas, o hablar como robots, reduciendo el análisis a breves líneas divididas por puntos; las conjunciones están desapareciendo del lenguaje informativo por internet.

Sin embargo, por otro lado, hacer uso de esta brevedad y adaptarse a ella nos ayuda a promover temas de historia (que la historia ha sido una ciencia muy aburrida para millones de personas desde la época del colegio) y así culturizar, pero con brevedad. Lo hago habitualmente desde mi página de Facebook Historia del cine en Nicaragua https://www.facebook.com/librohistoriacinenicaragua que es la página de mi proyecto de una colección enciclopédica de libros de cine de ocho tomos que estoy realizando desde hace muchos años a la que he llamado Colección Historia del Cine en Nicaragua.  Allí informo y comparto artículos sobre cine que escribo en diferentes columnas. Los temas que suelen ser de historia ⎯ de eso se trata la página ⎯ resultan entretenidos para los internautas porque he logrado adaptarme a ellos.

¿Cuál es la primera premisa para escribir un libro? ¿Tener claro el tema a tratar, buscar información y en qué lugar queda la imaginación? ¿Cuál es el momento en el que te sientes más cómoda para escribir?

Normalmente, tengo listo el final, con respecto a la ficción. La mayor dificultad es escribir el comienzo de un texto. Es un poco raro, pero en talleres de escritura o en una cafetería, donde sea que se reúnan los escritores, les he oído decir que lo más difícil es caracterizar personajes, encontrar un final adecuado y que sus primeras páginas ya las tienen escritas. El inicio de una ficción siempre es un reto para mí, los libros luego se van moldeando solos, uno les va encontrando las piezas donde encajan. Me preguntas en qué lugar queda la imaginación, pues queda disuelta en todo tu texto, y si te basas en casos de la vida real, al final es muy poco de esa realidad lo que da como resultado las páginas web, el resto es producto de la imaginación, eso es la literatura para mí.

En cuanto al ensayo, la investigación es lo elemental. He estado elaborando mis investigaciones sobre historia del cine desde el año 2004, este año 2023 cumplo 19 años investigando la historia del cine y escribiendo mi serie enciclopedia de libros que te he mencionado. Y parece no tener fin, siempre surgen nuevos libros y tomos a medida que publico los tomos que ya tengo terminados.  En 2014 eran tres tomos, ya son ocho.

El momento en que me siento más cómoda para escribir es cuando no tengo todo claro, cuando las ideas están desordenadas, cuando no sé lo que busco, estoy confundida, no sé aún a qué camino voy, estoy perdida entre lo que quiero, lo que busco, a lo que quisiera llegar o lo que me proyecto como meta. Ese es el momento justo para escribir: la confusión. Porque escribir te ayuda a ordenar las ideas, a clasificar lo que se va a quedar o lo que luego borrarás, a no dejar ninguna premisa fuera. El secreto, creo, es escribir cuando no sabés a dónde vas a llegar y sentís furor creativo, henchido el pecho de cosas que quisieras, porque cuando ya tus pensamientos corren por la página blanca se transforman del quisiera, al quiero. Es divino ese proceso y no tiene explicación.

Hablame de la experiencia de inmigrante desde la perspectiva de escritora, de estudiosa del cine y productora cultural.

Me gusta mucho California, donde resido. Vine aquí para escribir un libro. Veo cómo miles de latinoamericanos estamos poblando Canadá, Estados Unidos, Europa (aquí en España es muy grande la comunidad nicaragüense y hace poco estuve en Barcelona, fue sorprendente para mí escuchar el acento de mi país de origen en unas diez ocasiones en Las Ramblas o en el Paseo de Gracia). A los migrantes son los locales los que los sienten como migrantes, cuando se migra, el que ya definitivamente no va a volver a su país, se adapta, imita el modo de vida para conectarse, se adhiere donde está y creo que es una forma de respeto y de estima al lugar que te acoge.

Para escribir, en California he tenido un estudio disponible, con un gato de la casa, una ventana con vistas a casas con pinos y cipreses, una máquina de escribir Royal ⎯ por error de compra con teclado en inglés⎯, el ambiente. Ha sido muy difícil que salgan las ideas. La primera experiencia de estar lejos de mi escritorio personal es que no se escribe igual en nuevos sitios por muy cómodos que sean. Es por eso por lo que me es difícil escribir en hoteles, en la playa, en un resort, en un avión, en el campo, en una finca. Muchos escritores se retiran a sitios lindos a escribir. No puedo hacerlo. Los sitios maravillosos son para admirarlos, perderse en ellos, vacacionar, pero para escribir necesito mi escritorio, el ambiente, los pisapapeles, mis lámparas antiguas, mi espacio, mis pinturas en la pared, la madera de mi escritorio, mis souvenirs, todos los elementos.

La ventaja de estar en Estados Unidos es lo de publicar en Amazon, porque las muestras me llegan en pocos días, puedo examinarlas y volver a revisar la maqueta, subirlos de nuevo a Amazon y revisar el nuevo ejemplar de muestra. Es tal como si se trabajara en una imprenta del modo analógico. En Nicaragua Amazon no llega como aquí y editar un libro y revisar muestras me tomaría meses.

¿Y sientes la dimensión de las distancias y te sientes más lejana de tu patria para continuar con tu labor de investigación del cine nicaragüense?

No he sentido que existen distancias. En mi experiencia durante mi estancia en Estados Unidos solo ha sido física.  Eso ya lo sabía, que no existen, por supuesto, pero en el año 2022 las viví in situ.

Este año 2022 que recién hemos despedido, participé con la Universidad Federal de Integración Latinoamericana de Brasil en lección magistral de inicio de cursos del año a la que titulé: «Mujeres en la historia del cine en Nicaragua. Una vanguardia en América Central».Los estudiantes eran de las carreras y maestrías en comunicación, artes y de cine. Fue una experiencia como estar en un aula, sus preguntas, su atención, todo el foro. No vi distancias.

En octubre participé en el Coloquio Internacional «Espacios de exhibición cinematográfica en América 1896-1950», organizado por la Biblioteca Nacional de Perú, con mi exposición: «Breve acercamiento sociológico-histórico del imaginario cultural de Nicaragua alrededor de los diez teatros más emblemáticos entre 1900 y 1950 en la región del Pacífico», estábamos conectados desde España, América Latina y California, y la experiencia fue igual.

En noviembre participé en el XXV Festival Internacional de Cine en Centroamérica Ícaro que se celebra en Guatemala cada año, mi colaboración fue por internet, para dar una clase magistral sobre Historia del cine en Nicaragua, con un foro abierto.

Y en diciembre formé parte de las «Jornadas sobre el terremoto de Managua (1972-2022)», organizado por la Universidad de Wüppertal, Alemania. Mi participación fue para presentar mi nuevo libro de cine 50 años del terremoto de Managua (1972-2022). 50 Newsreels, películas y documentales que hicieron historia (Cinéma Éditions, Estados Unidos, 2022, 184 PP)., en ocasión de que se conmemoraban los 50 años del terremoto que destruyó Managua en 1972 y que cambió radicalmente la historia del país.

Todos estos foros en los que participé, en otros tiempos, hubiera significado hacer el viaje y estar presente. Uno pierde esa experiencia, pero a la vez gana porque estás en más sitios en un mismo año con una agenda más activa. Antes, si no había fondos para que te invitaran, era imposible participar y el investigador o expositor se veía limitado de difundir su trabajo ante el mundo.

Este año 2022 que pasó también le dejó algunos premios

Sí. En septiembre del 2022 estuve en Los Ángeles, California, para recoger medallas y premios en el 2022 International Latino Book Awardsen la categoría BEST NONFICTION BOOK TRANSLATION,concedido por la ONGEmpowering Latino Futures Proudly, ceremonia que se celebró en Los Ángeles College.  Los premios eran para un libro mío de ensayo traducido por la doctora María Roof, editado por el escritor Óscar Estrada, y publicado en inglés en Estados Unidos en 2021 por Casasola Editores (Washington D.C.).

Este año en la 24.ª edición de estos premios ganamos dos medallas y dos diplomas: uno a la mejor traducción, elegido mi libro entre 2 500 títulos de autores latinoamericanos traducidos al inglés y publicados en Estados Unidos en 2021; y una Mención de Honor. Fue una maravilla porque de paso visité Hollywood, Beverly Hills, estudios de cine y muchos sitios que son parte de un tour mundial de historia del cine que estoy haciendo desde hace muchos años, ya que nunca había estado en Hollywood.  Y me sirvió para escribir una crónica a la que he titulado Tour Mundial de la Historia del Cine. He ido visitando estos sitios históricos poco a poco y con esta visita a Hollywood escribí un capítulo nuevo de ese libro.

¿Cuál es el futuro que ves de la cultura, el cine y la literatura en estos nuevos tiempos?

El futuro ya es hoy. Todo esto es el futuro. En los años noventa, cuando la pantalla del computador para escribir era negra, uno imaginaba que algún día podría ser en colores y poder escribir con la comodidad de una máquina de escribir.  Es increíble, pero te quiero comentar que por muchos años era más cómodo escribir en una máquina Olympia que en Word Perfect. Si tu teclado era en inglés tenías que escribir aparte un código para añadir acentos o cerrar símbolos de admiración e interrogación, la virgulilla, etc., una incomodidad. Eso hoy es una práctica común y fácil de resolver. Igual sucede con los dispositivos como Kindle y el iPad, etc., uno lleva hoy en día muchos libros. Ahora como viajera del mundo me complace mucho disfrutar de un Kindle que recibí como obsequio en mi cumpleaños en marzo de 2022 y como una bienvenida que un amigo de California me quiso dar a mi nueva vida en Estados Unidos, porque entre moverme de un sitio a otro lo único que llevo es un Kindle que con todo y su cover pesa como 800 gramos, algo así.  Eso en cuanto a la lectura y difusión de los libros.  Ya había tenido muchos otros Kindle desde el año 2008, pero no les hacía tanto caso porque estaba en mi biblioteca en Managua, rodeada de libros físicos. Ahora para mí cobra otro significado el libro electrónico y el hecho de tener un Kindle en la mochila.

Para la literatura en sí, no sé si la poesía va a cambiar y mejorar. Hace muchos años estoy decepcionada de la poesía, pero la novela crece y se desarrolla con una enorme capacidad de no dejar de crecer y mejorar cada vez. Estos nuevos tiempos de los que me decís en tu pregunta son viejos, vivimos en ellos hace años.

El cine hoy más que nunca ve su auge renovado desde los dispositivos. En los años noventa, con la aparición de los cables y señales abiertas de televisión, luego con la aparición del wifi y del internet domiciliar, pensamos que se acababa el cine, pues es un fenómeno mundial que los cines como teatros y locales quedaron en desuso, o por lo menos esto es una historia en común en nuestros países latinoamericanos: viejas salas de cine en abandono, hoy tesoros arquitectónicos y hasta patrimonios de la humanidad. Pero no por eso al arte del cine quedó replegado como pensábamos en ese tiempo.

Con todas las plataformas para ver cine, se produce audiovisual de una forma increíblemente veloz, hace sesenta años se esperaba ansiosamente los estrenos del año que producía Hollywood, hoy el cine independiente o de autor tiene la facultad de estar en plataformas y de llegar a rincones del mundo de una forma como quizás ni el cine en sus mejores tiempos del cinemascope o el tecnicolor podría llegar. Gente enferma en hospitales, gente en sillas de ruedas, ancianos con poca movilidad, gente internada por largo tiempo en sanatorios, o todas las personas con poca posibilidad de salir a un teatro para ver cine, hoy en día puede acceder desde un dispositivo sin salir ni de su habitación. Decir esto no es nada nuevo, por supuesto. Solo quiero expresar mi asombro de cómo el cine está en todas partes y el audiovisual en general le ganó a lo que muchos críticos de comienzos de los años dos mil afirmaban.

Hablar de la calidad de este cine, cultura y literatura es tema para otra entrevista o para un seminario completo. En cuanto a literatura, las facilidades de la auto publicación de libros de todo tipo de género, nos deja los estantes llenos de obras que no podemos calificar su calidad. Pero la calidad es relativa y un buen libro puede ser muy malo de manera simultánea, depende de las manos en las que caiga. Un libro que me puede parecer un cliché o un mal libro, para otro público es maravilloso.  Sobre calidades no me gustaría evaluar.

Siempre reconforta conocer y tratar intelectuales y escritoras como tú. Me sorprende la valentía en tus opiniones. ¿Sufres o has sufrido algún tipo de represión, aunque no sea explícita, por alguno de tus comentarios? Me refiero a medios, compañeros, supuestos intelectuales… ¿Cómo sientes el mundillo intelectual del mundo este momento?

No soy de multitudes, ni visito antros, ni cantinas de mala muerte donde van muchos artistas o pseudoartísticas y pseudo intelectuales. Pero la información que debe llegar me llega sola. Alejarme de muchas cosas y de personas me ha ayudado a crear más, pues, casi no pierdo el tiempo en socializar con un café en pláticas absurdas de horas y menos consumiendo cantidades indecibles de alcohol. Mucha gente cree que ir a sitios «donde van los intelectuales» los hace ser uno de ellos. Y quizás en eso no tengo tanto para decir. Yo estoy desde las cuatro de la mañana en mi escritorio, crear es mi lema. Mis libros de cine me toman mucho tiempo, son de mucha investigación y trabajo mucho en ellos, los reviso, corrijo, proceso la información de los miles de horas de bibliotecas y entrevistas que he realizado desde hace 19 años. Tengo tiempo para los amigos (que son muy pocos) y para la familia, para mí y mis trabajos, pero perder el tiempo como en mis épocas universitarias (que era necesario perderlo para vivir en pleno una época tan bella) ya no.

Además, durante años he trabajado como periodista cultural y eso me permitía estar en obras de teatro, exposiciones de pintura, conciertos, presentaciones de libros.  Me cansé de ocupar mis noches en ir a eventos sociales y culturales.  Pero yo ya no vivo en Nicaragua y eso me ha alejado de esa vida social, el hecho de no estar allí. Por ahora debo cumplir con la misión de becaria, completar mis metas, trabajar, hacer muchas cosas en mi biblioteca y siempre en mi escritorio. Leo mucho más ahora, había dejado de leer por mucho tiempo, o más bien, estaba leyendo demasiado lento y como soy más de releer que de leer nuevas obras, me había quedado estancada. Pero ya me he actualizado con leer los últimos premios Alfaguara, Planeta, Rogelio Sinán, el Azorín, el Seix Barral, y otros premios latinoamericanos; actualizarme con los últimos Cervantes y Reina Sofía, y ni qué decir de los últimos nobeles, algunos a quienes no conocía. También me he puesto a leer la literatura completa de Salman Rushdie, de quien había leído solo un libro que dedica a su visita a Nicaragua, pero con motivo de su atentado sufrido hace unos meses, compré toda su obra en el Kindle y quise actualizarme. Con solo eso tengo para leer hasta en el baño y hasta el año 2024. Consumo bastante cine, escribo de cuatro de la mañana hasta el mediodía de lunes a domingo. ¿Da para más el uso de mi tiempo en la vida?

Enhorabuena por tu trabajo, especialmente por tus artículos llenos de buen sentido, ternura.  Una pregunta: cuando uno se compromete con la literatura, corre el riesgo de vivir para luego escribir, ver para luego contar. ¿Afecta esto negativamente a la vida personal, al legítimo afán por alcanzar la felicidad?, ¿antepone uno el deseo de escribir una gran obra por encima de todo?

Lo que pasa es que la felicidad es un ideal muy mal conceptualizado. Una epifanía es la felicidad, el momento que se vive, un ratito, unos minutos en conexión con vos mismo y el universo o Dios, o la Fuerza Superior o lo que se crea. En mi caso yo creo en Dios, el de la D mayúscula.  Los científicos ahora dicen que sí existe una fuerza superior, lo que no han logrado comprobar es que sea creadora, solo saben que existe.

No creo que dedicar una vida a la investigación documental, la vida de escribir afecte la vida personal o sacrifique la felicidad como tal. En mi caso, soy feliz mientras estoy creando en mi escritorio, alcanzando pequeñas metas diarias que anoto en mi agenda, sin presionarme. Creo que el secreto es crear horarios y una agenda estructurada, si sos desordenado probablemente no vas a lograr ni tus metas ni tu vida social, de pareja o familiar.

Igualmente, se ha creído que comprometerse con una obra, un proyecto de vida o un afán es desligarse de otros compromisos, responsabilidades y placeres. No soy una escritora bohemia, quizás ese es el detalle. Los escritores o artistas bohemios o que son adictos a algo o que sufren y luchan contra enfermedades o trastornos mentales y adicciones de cualquier tipo, creo que no logran al final normalizar la vida del escribir y sacrifican mucho de su vida personal con la profesional.  Pierden mucho tiempo en tratar de sobreponerse a sus propios demonios.

La vida del escritor es personal y profesional a la misma vez, es ahí donde ingresa la lucha interna a la que creo que te referís.  No apago mi computador a las 12 del mediodía y ya dejo de ser escritora y todo se me olvida. Mi vida continúa y voy pensando en mis textos, en mis avances o hallazgos históricos. Lo contrario a otro tipo de profesiones que en cuanto apagás un botón dejás de ser eso para ser vos mismo; y vos mismo de tu oficio son completamente distintos, como el agua y el aceite. En cuanto a las cosas artísticas y culturales, si la vida personal se te gasta en luchar contra cosas negativas como manías, adicciones, depresión, trastornos, pereza o desorden, es muy difícil cumplir con las metas que uno se pone. La gente, el entorno, nadie te pone presión ⎯ si lo vemos bien⎯ no hay que permitirle al exterior que te diga cómo ser, cómo pensar, cómo vestirte o a qué ritmo ir. Dejarse contaminar por eso crea frustración y de ahí puede ser que se comienzan las limitaciones en la capacidad creativa. Las redes sociales han hecho mucho daño a la sociedad de cualquier edad. La gente persigue ideales imposibles, que solo existen en redes sociales, que es mentira. Y eso le pasa al escritor como a cualquier otro profesional de las artes o de cualquier tipo de ciencia u oficio.

¿Cómo se vive la experiencia de la inmigración desde la perspectiva de escritora y experta en el cine de tu país?

He sufrido un poco porque desde aquí no puedo acceder a la Hemeroteca Nacional o a las bibliotecas y archivos de Nicaragua a los que yo iba cuando estaba allá. Pero eso a la vez no es una limitante. La biblioteca del Congreso de Estados Unidos tiene casi todas las mismas colecciones de periódicos, libros y documentos antiguos que se pueden encontrar en Nicaragua. Además, otros sitios digitales existen donde se puede acceder a casi todo lo que busco. En este caso es el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica, archivo al que se puede acceder en digital o puedo pedir ayuda por email a las bibliotecarias si desde hace como 15 años investigo allí. O, en el último caso, recurro a buscar versiones en PDF o pedir fotos de libros y documentos, asistirme de que alguien en el país me ayude. En muchos casos he tenido que volver a comprar libros que yo ya tenía en mi biblioteca en Nicaragua, solo para tenerlos ahora en digital y de fácil y rápida consulta. Por las entrevistas no tengo problema, las hago por Zoom. Hay maneras de continuar mis investigaciones desde la distancia porque mi tema central de mi proyecto grande es la Colección Historia del Cine en Nicaragua.

¿Puedes contarme tu experiencia como gestora cultural, periodista y como editora?

Sí. He sido periodista cultural desde el año 2002. Escribía en los suplementos culturales La Prensa Literaria y Nuevo Amanecer Cultural de forma simultánea, hoy desaparecidos. Después fui editora de la revista La investigación, de temas económicos y sociales, con sede central en la Universidad de Harvard.  Pocos años después, ya trabajando en mis temas de cine, fui editora de la revista Espacio Vital Magazine, sobre temas de salud. He escrito para revistas de España y Francia; en Francia, en El Café Latino, con ediciones que incluso tuve portadas. Esta revista se publica en Francia y Suiza, Canadá, ya que es en francés y español. Algunas de mis críticas y ensayos han sido publicadas en la revista Actúa de España.

En cuanto a mis libros. He sido publicada en México, España, Nicaragua y Estados Unidos. En España con dos libros: uno del que soy coautora:  Un lugar en el mundo. El cine latinoamericano del siglo XXI en 50 películas. Coordinado por el escritor y crítico de cine de Valencia, Eduardo Guillot y en el que comparto con nueve críticos de cine de Iberoamérica. Y coeditora del libro Nicaragua cuenta, publicado por la Universidad de Zaragoza y el Gobierno de Aragón.

En México mi primera publicación fue en 2012, con una edición de un libro de ensayo publicado por Casa Universitaria del Libro, de la Universidad de Nuevo León, en Monterrey, presentado oficialmente en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en diciembre de 2012.

Con ese libro fui a trece ferias internacionales del libro, entre estas la que he dicho, la de Guadalajara y la de Minerías en Ciudad de México, y ha sido traducido al inglés por Casasola Editores. En México también se publicó otro libro del que soy coautora, Antología del bicentenario de Centroamérica, publicado en 2021 y coordinado por el autor nicaragüense Carlos Jarquín, quien reside en Costa Rica. En fin, son muchos trabajos, reediciones y publicaciones sueltas en ensayos de cine, de los que he escrito alrededor de unos 300 textos y los he reunido en uno de los tomos de mi serie, el libro Cinemanía. Declaración de amor al cine nicaragüense. Tuve por siete años una columna de cine en la revista Carátula.net y por cinco años una columna de cultura, La ventana discreta, en la revista Casi Literal.

También has estado involucrada en asociaciones independientes de escritores en tu país, cuéntanos.

Claro que sí. Desde 2005 fui miembro de la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE), ya desaparecida, y del Centro Nicaragüense de Escritores (CNE), del que fui su presidente entre 2018 y febrero de 2021, cuando cerramos por falta de fondos. Este Centro tenía su principal y único ingreso a través de su librería especializada en libros nicaragüenses, pero durante la peor crisis de la pandemia en el año 2020 estuvimos siete meses cerrados, por lo que económicamente ya no podía funcionar. Cuando en junio de 2022 se anunció el retiro de su personería jurídica, este Centro Nicaragüense de Escritores tenía un año y medio de haber sido cerrado porque no tenía fondos, ni personal, ni un local propio, ni equipos de trabajo básicos, más bien deudas y demasiados retos. Yo ya había cumplido con mi tiempo como presidente, tenía diez meses de haberse vencido mi presidencia, cuando cerramos, ya estaba fuera de mi poder hacer más de lo que pude hacer, tenía que venir una nueva junta directiva a levantarlo o por lo menos tratar de que siguiera existiendo. Pero cuando se hizo convocatoria para elecciones de nueva junta directiva nadie se presentó ni ninguna plancha existió, y yo ya estaba lista para irme a mi pasantía de escritora en Estados Unidos, así que hubo que cesar operaciones. Una gran lástima. Durante ese tiempo logré que se realizaran cuatro números de la revista literaria del Centro, El Hilo Azul, y creé, coordiné y dirigí el «Premio de Poesía Ernesto Cardenal in memoriam», que tenía esa única edición del año 2020 porque ese año había fallecido el poeta.

Has trabajado en producción de cine, incluso estuviste participando en una edición del Festival Internacional de Cine de Cannes, en Francia. ¿Nos compartes algo de esta experiencia?

Entre otras cosas, he sido productora y redactora de los textos del documental Hasta con las uñas. Mujeres cineastas en Nicaragua (Estados Unidos, 2016) de la directora Tania Romero y participamos en el Festival de Cannes de 2016 para presentar allí el filme. Este documental ganó premios en Nueva York, Los Ángeles y el Festival de Cine Centroamericano Ícaro con el premio al Mejor Documental Centroamericano, además estuvo participando en Cuba, México y ganó el Premio del Público en el Festival de Cine de Austin, Texas en 2017, en el que también Tania Romero y yo participamos de forma presencial, igual que el de Cannes.  En el Festival de Cine Centroamericano Ícaro yo había sido parte del jurado en su edición de Nicaragua en el año 2015.

Y tienes muchos proyectos como editora y productora cultural

Trabajo actualmente con mi pequeña casa editora Cinéma Éditions, ahora radicada en Estados Unidos, principalmente he publicado autores nicaragüenses y nuestro catálogo es muy pequeño aún, pero seguiremos en este 2023 tratando de crecer.  Desde noviembre de 2022 nuestra casa editora ya es miembro de la Unión Editorial Centroamericana (UEC) y lo tomo como un peldaño al que hemos subido, pues somos colegas de una red de pequeñas editoriales independientes que funcionamos a modo de emprendimientos. Y ¡voilà! Veremos qué nos espera en el 2023 en todos los sentidos. Muchas gracias por esta amena plática.

Karly Gaitán Morales trabaja, además, en obras de ficción, pero se han conocido más en el mundo sus libros de ensayo. Esta es su bibliografía:

Serie enciclopédica Colección Historia del Cine en Nicaragua

Tomos:

  1. Historia del cine en NicaraguaA la conquista de un sueño (Fucine, 1ª y 2ª ed., 2014, 2015, Managua. 3ª edición: Estados Unidos, 2022).
  2. 400 películas del cine en Nicaragua. 120 años de arte fílmico (1897-2017). Fichas y comentarios (Cinéma Éditions, Estados Unidos, 2021).
  3. 25 mujeres de la historia del cine en Nicaragua. Galería de retratos(Cinéma Éditions, Estados Unidos, 2022).
  4.  Cinemanía. Declaración de amor al cine nicaragüense. Artículos, apuntes y ensayos. (Cinéma Éditions, Estados Unidos 2022).
  5. 120 personajes del cine en NicaraguaSemblanzas y perfiles. (Cinéma Éditions, Estados Unidos, 2022).
  6. La nouvelle vague nicaCine y otras artes audiovisuales en Nicaragua. (Inédito).
  7. 50 años del terremoto de Managua (1972-2022). 50 Newsreels, películas y documentales que hicieron historia.(Cinéma Éditions, Estados Unidos, 2022).

Otras publicaciones:

  1. Coeditora: Nicaragua cuenta. Libro de cuento nicaragüense. (Universidad de Zaragoza, España, 2018. Coord. Juan Bolea).
  2. Coautora: Un lugar en el mundo. El cine latinoamericano del siglo XX en 50 películas. (Editorial UOC, España, 2020. Coord. Eduardo Guillot).
  3. Coautora: Antología del Bicentenario de Centroamérica. (Ayame Editorial, México, 2021. Coord. Carlos Jarquín).

Distinciones:

  1. BEST NONFICTION BOOK TRANSLATION, 2022 International Book Latino Awards (Empowering Latino Futures Proudly. Los Ángeles, California, 2022). Traductora: María Roof.
  2. SILVER MEDAL, Best Translation. 2022 International Book Latino Awards (Empowering Latino Futures Proudly. Los Ángeles, California, 2022). Traductora: María Roof.
  3. HONOR MEDAL. 22 International Book Latino Awards (Empowering Latino Futures Proudly. Los Ángeles, California, 2022).

Le puede interesar:

José Luis Ortiz

Nacido en Zaragoza, España el 11 de julio de 1967. Escritor, actor, poeta y columnista internacional. Licenciado en Magisterio, Postgrado de Informática y Postgraduado en Hipnoterapia.