La riqueza crece en el mundo, el derrame se agota

El sistema universal de producción, denominado capitalismo, tiene como una de sus características centrales una amplia discusión sobre su futuro y su final. En cualquier parte que nos encontremos habrá intelectuales que anuncian que sus crisis periódicas, cada vez más profundas anuncian su final, pero, del lado contrario surgen voces que anuncian su vida eterna, y que las crisis solamente sirven para despojarse de elementos caducos y renovarse para seguir avanzando.

Otra polémica que surge es sí el capitalismo como sistema es útil para el bienestar y la felicidad de los seres humanos, o tiene como fin favorecer solamente a una minoría, condenando a la mayoría a la pobreza, el abandono y la ignorancia.

¿Produce riqueza o no el capitalismo?, la abundancia producida ¿se reparte equitativa o desigualmente?, ¿la riqueza producida socialmente cómo se reparte?, ¿existe un efecto derrame o solamente un pequeño grupo sale favorecido?, de existir el derrame ¿a quiénes beneficia?

En esta serie de comentarios, que iniciamos hoy, vamos a repasar nuestros puntos de vista sobre distintas realidades y debates.

Hablemos con ejemplos y datos. Es el caso de hablar de Guatemala. Según uno de los oráculos mundiales, el Banco Mundial, este país cuenta con una población de 17 millones, tiene un producto nacional impresionante, de US$85.990 millones (2020), convirtiéndose en la economía más grande de Centroamérica, en términos absolutos, aunque es uno de los países más pobres en términos relativos. Como se observa en el Cuadro 01.

Cuadro No. 1

Centroamérica PIB en US$
200020102020
Guatemala19 29040 68085 990
Panamá12 30029 44064 930
Costa Rica15 01037 66062 420
El Salvador11 78018 45028 740
Honduras7 19015 84028 490
Nicaragua5 110 8 76014 010
Fuente: Elaboración propia con datos del Banco Mundial

https://datos.bancomundial.org/indicador/NY.GDP.MKTP.CD?locations=GT-PA-HN-CR-SV-NI

Guatemala ha tenido un crecimiento económico impresionante en la segunda década del siglo. En el 2010 Costa Rica estaba a solo $3 mil millones de dólares de alcanzarla y rebasarla. Pero del 2010 hasta el 2020 Guatemala aceleró su proceso productivo y hoy le saca una ventaja de $23 mil millones a Costa Rica, que durante mucho tiempo no podrá recuperar el ritmo. ¿Qué pasó en esta década, es un reto para historiadores y economistas?

El capitalismo, visto como sistema económico es digno de estudiarse. No para hacer un panegírico de este, ni para decretar sus próximas honras fúnebres. Como analistas lo vemos como lo que es. Un sistema eficiente, productivo, competitivo que, a través del mercado y su sombra eterna, el gobierno, genera excedentes o ganancias espectaculares, como podemos observar en los siguientes gráficos.

Gráfico 02
Auge del PIB per cápita en la historia mundial

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Fuente: Fundación Core. Economía, 2023.

El gráfico 01 muestra el enorme auge de la economía mundial a partir del triunfo relativo del capitalismo sobre la economía feudal. Italia el primer país que adoptó el capitalismo, y luego su mayor impulsor la Gran Bretaña, aumentaron en forma impresionante el PIB por habitante, demostrando el enorme poder del sistema de mercado para generar riquezas.

Hace 175 años, dos analistas alemanes, decían que el sistema no puede existir sin la condición de transformar incesantemente los instrumentos, las máquinas la tecnología para generar una producción más abundante. El gráfico 01 nos muestra que la riqueza mundial per cápita aumento como en un cuento persa, en 16 veces, en 1,600%, en apenas 300, un aumento de la riqueza como nunca ocurrió en siglos anteriores.

Por supuesto, los países que crecen más rápido son los que cuentan con la forma de capitalismo liberal, es decir, mercado y democracia. Es un sistema que según Marx y Engels, vive en una revolución continua de cambio tecnológico y producción, conlleva una incesante conmoción en las condiciones sociales e internacionales.

En efecto, todas las ideas políticas, religiosas o ideológicas, con sus ideas veneradas durante siglos se rompen al paso del comercio internacional, la inversión financiera, el endeudamiento de los gobiernos y el control de los bancos centrales. Y las innovaciones, las nuevas ideas, las economías disruptivas se hacen añejas en semanas o días. Lo sagrado es profanado, y el humano se encuentra en una situación de amplia riqueza, mal repartida, y la incertidumbre.

Todos los países se encuentran con que su producción entra en crisis ante la falta de consumo, los países recorren el mundo ofreciendo sus productos y recibiendo financiamiento de cualquier origen. “Necesita anidar en todas partes, establecerse en todas partes, crear vínculos en todas partes.” Incluso pasando sobre su ideal de economías con mercado y libertades para los ciudadanos.

El sistema tiene vida propia. Por más que se anuncian sus contradicciones y fatales consecuencias, tiene la capacidad de autorreconstruirse. Hasta el punto que los países que iniciaron la economía capitalista han construido un mercado mundial basado en la tecnología, la transferencia de capitales y el intercambio, lo que ha resultado en un carácter cosmopolita similar a la producción y al consumo de todos los países. Todos cantan los mismos reguetones, todos vemos las mismas comedias, y nos tragamos a los héroes con pies de barro del soccer.

La producción se produce, ya no como tema nacional, sino con materias primas, máquinas y tecnología de diferentes partes del mundo y se consumen por igual en China, India, Korea del norte, Alemania. Ya no hay lugar para el aislamiento, existe la interdependencia de todas las naciones.

Así que, volviendo al impresionante caso de la producción de Guatemala, ha vivido su década de brillantes, en donde se le ejemplifica por ser un país con una deuda pública y un el déficit presupuestario históricamente entre los más bajos y estables del mundo. Naturalmente sus críticos afirmarán que no se endeuda pues no gasta en factores superfluos e innecesarios como educación, salud o seguridad para todos.

El Banco Mundial se preocupa, pues siendo un país de ingresos medios, con estabilidad económica y funcionarios del gobierno y la intelectualidad bien pagados, eso no se traduce en una reducción ni de la pobreza ni la desigualdad social. Aquí se produce el gran debate, en el sistema funciona el efecto derrame o no funciona, y si no funciona vale la pena luchar por cambiarlo.

La semana entrante nos adentraremos en ese debate: ¿existe o no el efecto derrame?, ¿es equitativo o desigual?, ¿funciona o no para el sistema?, y, algo que no es fácil encontrar: sí existe el efecto derrame a quiénes favorece más y a quiénes perjudica.

Un dato para el debate:

Cuadro 03
Centroamérica
PIB por habitante en dólares

20002021
Panamá14 64629 038
Costa Rica12 57121 199
El Salvador6 4999 086
Guatemala6 5008 927
Nicaragua3 9275 639
Honduras4 0585 572
Fuente: Elaboración propia con datos del Banco Mundial

https://datos.bancomundial.org/indicator/NY.GDP.PCAP.PP.KD?end=2021&locations=GT-PA-HN-CR-SV-NI&start=2021&view=bar

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Cristobal Pérez-Jerez

Economista, con maestría en política económica y relaciones internacionales. Académico de la Universidad Nacional de Costa Rica. Analista de problemas estratégicos, con una visión liberal democrática.